Las herramientas manuales son aquellos instrumentos de trabajo que se accionan únicamente con la fuerza motriz humana, sin ayuda de motores ni fuentes de energía externas. Por lo general, son de uso individual y su efectividad depende de la habilidad y esfuerzo del operario. Dentro de esta categoría se incluyen una amplia variedad de herramientas, cada una diseñada para tareas específicas. Algunos tipos comunes de herramientas manuales y sus aplicaciones son:
Herramientas de golpe (percusivas): Incluyen martillos (de uña, de bola, maseos), mazos de goma, macetas. Se usan para clavar clavos, conformar metal, demoler materiales frágiles, etc. Su funcionamiento implica impacto; por ello, suelen tener mangos amortiguadores y cabezas de acero tratado o otros materiales duros. Aplicación típica: un martillo de uña para carpintería (clavar o sacar clavos), un mazo de goma para ajustar baldosas sin romperlas, una maceta con cincel para romper concreto ligero.
Herramientas de corte manual: Tales como sierras de mano (seguetas, arcos de sierra, serruchos), cuchillas, formones/cinceles, tijeras de hoja larga o cizallas manuales, navajas y cutters. Diseñadas con filos para cortar o desbastar materiales. Por ejemplo, una segueta (sierra de arco) se emplea para cortar metales o plásticos con una hoja intercambiable; un formón para tallar o rebajar madera; las tijeras de hojalatero para recortar láminas delgadas de metal.
Herramientas de torsión o ajuste: Comprenden llaves (fijas, ajustables, de tubo, Allen), destornilladores (plano, de cruz Phillips, Torx, etc.), pinzas de presión, alicates y dados con matraca. Sirven para apretar o aflojar tornillos, tuercas y sujetadores de diversos tipos. Cada sub-tipo tiene su nicho: las llaves fijas o combinadas se usan en tuercas hexagonales; las ajustables (pericas) para tuercas de distintos tamaños cuando no se tiene la medida exacta; los destornilladores para tornillos ranurados; las llaves Allen para tornillos con cabeza hexagonal interna; las pinzas de presión (tipo “vise-grip”) para sujetar firmemente piezas pequeñas o como apoyo al aflojar tornillos muy apretados; los dados y matraca para trabajos mecánicos que requieren rapidez en aflojar/apretar pernos.
Herramientas de sujeción y agarre: Aquí entran alicates (de punta, de corte, universales), pinzas, tornillos de banco, prensas en C, tenazas. Se utilizan para sujetar piezas, cortar alambre, doblar láminas pequeñas o extraer elementos (por ejemplo, las tenazas quita clavos). Un alicate de corte diagonal sirve para seccionar cables o alambres; un alicate de punta larga para manipular componentes electrónicos o acceder a espacios estrechos; una prensa en “C” para mantener fijas dos piezas durante un pegado o soldadura.
Herramientas de golpe cortante: Ejemplos son los cinceles y punzones de mano. Un cincel para metal (cortafríos) permite cortar pernos, remaches o separar piezas metálicas cuando se golpea su cabeza con una maceta; los punzones sirven para marcar puntos en metal (punto de centro) o iniciar perforaciones. Estas herramientas combinan un filo o punta con la acción de un martillo.
Herramientas de medición y marcado: Si bien no realizan trabajo “físico” pesado, son indispensables en la preparación de tareas. Cintas métricas, reglas, escuadras, niveles, calibradores vernier, compases de trazado, etc., permiten medir longitudes, ángulos o nivelaciones para asegurar precisión. Su uso apropiado reduce errores que podrían forzar luego a usar herramientas inadecuadamente para corregir (p.ej., evitar tener que “forzar” una pieza mal medida con una herramienta).
Otras herramientas manuales especializadas: Hay multitud de ellas según el oficio: llana de albañil (para aplanar mezcla), pistola de silicón manual, destapadores de tuberías de manivela, sierras de arco para metales, etc. Cada industria puede tener herramientas manuales ad hoc (por ejemplo, el “estrangulador” de tubos en mantenimiento de tuberías, las llaves de filtro de aceite en mecánica automotriz, etc.).
Las herramientas manuales, al no tener motor, suelen ser más sencillas pero no por ello menos peligrosas. Su correcta selección implica usar el tipo, tamaño y forma adecuados a la tarea. Por ejemplo, hay destornilladores de diversos tamaños de punta para encajar perfectamente en la ranura del tornillo; usar uno de tamaño incorrecto puede dañar la cabeza del tornillo y causar que resbale, con riesgo de herida en la mano. Del mismo modo, para aflojar una tuerca grande, lo ideal es una llave de la medida exacta o un dado, en lugar de una llave ajustable pequeña que podría zafarse.
Aplicaciones típicas: En construcción, herramientas manuales como martillo, cincel y serrucho son básicas para encofrados, corte de paneles de yeso, colocación de marcos, etc. En mantenimiento industrial, se usan llaves fijas y de carraca para desmontar equipos, alicates para corte de cables, destornilladores para paneles eléctricos, etc. Un supervisor debe garantizar que los trabajadores dispongan de la herramienta manual adecuada para cada tarea y que sepan emplearla con la técnica correcta (ver sección de uso seguro de herramientas manuales). Además, debe evitar que en ausencia de la herramienta idónea el trabajador improvise con otra, pues esto suele derivar en accidentes (ej: usar una llave inglesa como martillo, o un formón como desarmador, prácticas que se deben desalentar rotundamente).