La Evaluación Cuantitativa de Riesgos, conocida como QRA por sus siglas en inglés (Quantitative Risk Assessment), es una de las metodologías más robustas y avanzadas dentro de la gestión moderna de riesgos industriales. Se trata de un enfoque analítico que permite identificar, modelar, cuantificar y evaluar de manera numérica los riesgos asociados a instalaciones, procesos y actividades críticas, especialmente en sectores donde las consecuencias de un accidente pueden ser catastróficas, como petróleo y gas, química, petroquímica, energía, minería y transporte de sustancias peligrosas.
A diferencia de evaluaciones cualitativas o semicuantitativas, el QRA tiene como característica central la capacidad de expresar el riesgo en términos matemáticos y probabilísticos, permitiendo responder de forma objetiva a preguntas esenciales:
¿Qué tan probable es que ocurra un accidente mayor?
¿Cuáles serían sus consecuencias reales sobre personas, instalaciones y ambiente?
¿Cuál es el riesgo residual después de aplicar controles y barreras?
¿Es el riesgo aceptable bajo criterios regulatorios o corporativos?
En este sentido, el QRA se convierte en un instrumento estratégico para la toma de decisiones, la planificación de emergencias y el diseño de sistemas de seguridad.
El riesgo, desde una perspectiva cuantitativa, se define como la combinación de dos componentes fundamentales:
Probabilidad de ocurrencia de un evento peligroso
Magnitud de sus consecuencias
De forma general:
Riesgo = Frecuencia × Consecuencia
Esto significa que un evento puede ser extremadamente grave pero poco probable, o moderado pero frecuente, y el QRA permite integrar ambos elementos de manera objetiva.
El propósito principal no es solamente calcular números, sino comprender con precisión cómo se generan los escenarios accidentales y qué tan efectivas son las capas de protección disponibles.
El QRA es ampliamente utilizado para establecer un control integral sobre instalaciones críticas. Entre sus objetivos destacan:
Identificar escenarios accidentales con potencial de accidente mayor
Cuantificar frecuencias de ocurrencia mediante datos históricos y modelos probabilísticos
Evaluar consecuencias físicas como explosiones, incendios o liberaciones tóxicas
Estimar impactos sobre la población, trabajadores e infraestructura
Determinar niveles de riesgo individual y social
Comparar riesgos contra criterios de aceptación establecidos
Sustentar decisiones de diseño, inversión y mitigación
Cumplir con requisitos regulatorios nacionales e internacionales
En sistemas de Seguridad de Procesos (PSM, SASP), el QRA representa una herramienta de validación técnica que evidencia control operativo y confiabilidad.
Una evaluación cuantitativa de riesgos se desarrolla mediante etapas estructuradas, integrando metodologías como HAZOP, FMEA, ETA, FTA y LOPA. Sus principales componentes son:
El proceso inicia con la identificación de fuentes de peligro en la instalación:
Sustancias inflamables
Sustancias tóxicas
Equipos presurizados
Reactores químicos
Almacenamientos masivos
Procesos con energía elevada
Herramientas como HAZID o HAZOP suelen emplearse como base inicial.
Una vez identificados los peligros, se construyen escenarios representativos, por ejemplo:
Ruptura total de tubería con gas natural
Fuga de cloro en sistema de dosificación
Explosión por sobrepresión en reactor
Incendio en tanque de almacenamiento
BLEVE en recipiente presurizado
Cada escenario se modela considerando condiciones reales de operación.
El QRA requiere estimar con qué frecuencia puede ocurrir cada evento iniciador. Para ello se utilizan:
Bases de datos industriales (OREDA, CCPS, API)
Tasas de fallo de equipos
Historial de incidentes
Modelos probabilísticos
Aquí se aplican herramientas como:
Árbol de Fallas (FTA) para causas
Árbol de Eventos (ETA) para evolución del accidente
El resultado es una frecuencia anual estimada, por ejemplo:
1 × 10⁻⁴ eventos/año
5 × 10⁻⁶ eventos/año
Una de las etapas más críticas del QRA es evaluar qué ocurre físicamente si el evento se materializa. Esto incluye:
Liberaciones tóxicas
Se modela la dispersión atmosférica de sustancias como:
H₂S
Amoniaco
Cloro
VOCs
Y se estiman concentraciones y zonas de afectación (AEGL, ERPG, IDLH).
Incendios
Se evalúan escenarios como:
Jet fire
Pool fire
Flash fire
Explosiones
Se analizan fenómenos como:
Vapor Cloud Explosion (VCE)
Explosión confinada
Sobrepresión
El modelado permite determinar radios de daño y niveles de exposición térmica o tóxica.
Con frecuencia y consecuencias definidas, se calculan diferentes métricas:
Riesgo Individual
Probabilidad anual de que una persona en un punto determinado muera debido a un accidente industrial.
Ejemplo: 1 × 10⁻⁶ por año
Riesgo Social
Evalúa el riesgo colectivo sobre la población, representado mediante curvas FN:
F = frecuencia
N = número de fatalidades
Riesgo a infraestructura y ambiente
Incluye daños estructurales, contaminación y pérdidas económicas.
El QRA se comunica mediante productos técnicos como:
Mapas de riesgo (contornos de fatalidad o toxicidad)
Curvas FN de riesgo social
Tablas de escenarios críticos
Comparación con criterios ALARP
Recomendaciones de mitigación
Esto permite transformar cálculos complejos en decisiones prácticas.
Una parte esencial del QRA es determinar si el riesgo calculado es aceptable. Para ello se aplican criterios como:
Riesgo aceptable
Riesgo tolerable bajo reducción ALARP (As Low As Reasonably Practicable)
Riesgo inaceptable
El concepto ALARP es ampliamente utilizado para justificar inversiones en seguridad hasta el punto razonable.
Ejemplo:
Riesgo individual < 10⁻⁶/año: aceptable
Riesgo entre 10⁻⁶ y 10⁻⁴/año: tolerable con mitigación
Riesgo > 10⁻⁴/año: inaceptable
El QRA es fundamental para decisiones críticas como:
Ubicación de plantas e instalaciones peligrosas
Diseño de zonas de amortiguamiento
Justificación de sistemas instrumentados de seguridad (SIS)
Evaluación de almacenamiento de combustibles o gases tóxicos
Análisis de integridad mecánica en equipos críticos
Planeación de rutas de evacuación y emergencias
Control de riesgos en terminales marítimas, refinerías y gasoductos
En instalaciones como PEMEX, donde existen operaciones de alta energía y sustancias peligrosas, el QRA es una herramienta estratégica dentro del SASP y los sistemas SSPA.
El QRA aporta ventajas únicas:
Objetividad basada en probabilidad y datos
Priorización de escenarios verdaderamente críticos
Optimización de inversiones en seguridad
Mejora de diseño y redundancia de barreras
Sustento técnico ante auditorías y regulaciones
Fortalecimiento de la cultura de prevención de accidentes mayores
A pesar de su potencia, el QRA enfrenta retos importantes:
Necesita datos confiables de fallo
Los modelos dependen de supuestos técnicos
Puede generar falsa precisión si se interpreta mal
Requiere especialistas y software especializado
Debe actualizarse ante cambios operativos (MOC)
Por ello, un QRA debe considerarse un instrumento vivo dentro del sistema de gestión de riesgos.
El QRA se complementa con:
HAZOP para identificación de desviaciones
FMEA para modos de fallo
FTA para causas de eventos iniciadores
ETA para secuencias accidentales
LOPA para capas de protección
SIL para confiabilidad de sistemas instrumentados
Este conjunto conforma la base de la ingeniería moderna de prevención de accidentes mayores.
La Evaluación Cuantitativa de Riesgos (QRA) representa el estándar más avanzado para comprender, medir y gestionar riesgos industriales complejos. Su capacidad para integrar frecuencias probabilísticas con consecuencias físicas permite a las organizaciones anticipar accidentes mayores, optimizar sistemas de seguridad y demostrar control real sobre operaciones críticas.
En sectores como petróleo, gas, petroquímica y transporte de sustancias peligrosas, el QRA no solo es una herramienta técnica, sino un pilar estratégico para proteger vidas, infraestructura y medio ambiente, consolidando operaciones seguras, confiables y sostenibles.