La protección de la maternidad frente a los riesgos laborales constituye un eje fundamental de la prevención en los centros de trabajo modernos. El incremento sostenido de la participación de las mujeres en el mercado laboral ha obligado a replantear los modelos tradicionales de evaluación de riesgos, incorporando enfoques específicos que consideren las particularidades fisiológicas del embarazo. Aunque históricamente la prevención durante la gestación se ha centrado en la exposición a agentes físicos, químicos y biológicos, la evidencia científica ha demostrado que los factores ergonómicos desempeñan un papel crítico en la salud de la trabajadora embarazada y en el adecuado desarrollo del feto
En este contexto surge el método ErgoMater, desarrollado por un grupo multidisciplinario coordinado por el Instituto de Biomecánica de Valencia, como una herramienta específica, estructurada y de aplicación práctica para la evaluación de riesgos ergonómicos en trabajadoras gestantes. Su objetivo principal es identificar de forma temprana aquellas condiciones de trabajo que puedan representar un riesgo, y proponer medidas de adaptación razonables que permitan la continuidad laboral en condiciones seguras, sin comprometer la salud materno-fetal.
El embarazo, aun siendo un proceso fisiológico, implica una serie de cambios anatómicos y funcionales que modifican de manera significativa la tolerancia de la mujer a determinadas exigencias laborales. Entre los cambios más relevantes se encuentran las alteraciones circulatorias, caracterizadas por una menor capacidad de adaptación del sistema cardiovascular al esfuerzo físico, incremento de la presión venosa en las extremidades inferiores y mayor predisposición a edemas, mareos y síncopes. Estas condiciones reducen la tolerancia a posturas prolongadas de pie o sentada
El aumento progresivo del peso corporal y el desplazamiento del centro de gravedad hacia adelante generan una sobrecarga adicional sobre la columna vertebral y las articulaciones, acentuando la lordosis lumbar y elevando el riesgo de dolor dorsolumbar y caídas. A ello se suma la laxitud ligamentosa inducida por cambios hormonales, que disminuye la estabilidad articular y aumenta la susceptibilidad a lesiones musculoesqueléticas. En las extremidades superiores, la reducción del alcance frontal efectivo y la retención de líquidos pueden favorecer la aparición de síntomas compatibles con síndrome del túnel carpiano, disminuyendo la tolerancia a movimientos repetitivos y a la aplicación de fuerza manual.
Diversos estudios epidemiológicos han establecido asociaciones entre determinadas condiciones ergonómicas de trabajo y efectos adversos en el embarazo. La manipulación manual de cargas, la permanencia prolongada de pie, las posturas forzadas, el trabajo muy repetitivo de miembros superiores y las jornadas laborales extensas se han relacionado con un mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer, muerte fetal, defectos congénitos e hipertensión arterial gestacional
En particular, la carga física elevada y el trabajo con ritmo impuesto, sin posibilidad de pausas autoseleccionadas, representan factores de riesgo relevantes que deben ser identificados y controlados desde las primeras etapas de la gestación. La evidencia disponible respalda la necesidad de una evaluación ergonómica específica y diferenciada, que supere los criterios generales aplicados a la población trabajadora en su conjunto.
El método ErgoMater se materializa en una lista de comprobación diseñada para evaluar tareas desempeñadas por mujeres sanas con embarazos sin complicaciones médicas u obstétricas. Su aplicación se basa en el análisis de la situación más habitual o más desfavorable del puesto de trabajo, con un enfoque preventivo y conservador. El cuestionario contempla 19 ítems, agrupados en cuatro grandes bloques: posturas y movimientos, manipulación manual de cargas, entorno y organización del trabajo
El bloque de posturas y movimientos analiza aspectos como la permanencia prolongada de pie o sentada, las flexiones y giros del tronco, las posturas en cuclillas o de rodillas, y las posiciones forzadas de muñeca. En la manipulación manual de cargas se evalúan el peso manejado, las fuerzas de empuje o arrastre y las condiciones biomecánicas de la tarea. El entorno considera riesgos asociados a superficies elevadas o inestables y a la posibilidad de golpes o compresión abdominal. Finalmente, el apartado organizativo examina la duración de la jornada, el trabajo nocturno o a turnos y la existencia de ritmos impuestos.
Uno de los elementos centrales del método es la determinación del peso aceptable durante el embarazo. En condiciones óptimas de manipulación, el peso máximo recomendado se establece en 10 kg, valor que disminuye en función de la altura y la distancia de la carga respecto al cuerpo, el desplazamiento vertical, el giro del tronco y la calidad del agarre. El método incorpora criterios biomecánicos precisos para limitar la exposición a esfuerzos excesivos y prevenir la fatiga acumulada, recomendando además reducir la duración total de las tareas de manipulación manual de cargas y mantener frecuencias de levantamiento muy bajas
Estos criterios refuerzan el principio de precaución y reconocen que la tolerancia física durante la gestación es variable y decreciente, especialmente a partir de la semana 20, momento a partir del cual se intensifica la necesidad de adaptación del puesto de trabajo.
Tras la identificación de los factores de riesgo, ErgoMater proporciona un conjunto de recomendaciones prácticas orientadas a la eliminación, reducción o control de las exigencias ergonómicas. Entre las medidas más relevantes se incluyen la alternancia entre posturas de pie y sentada, la limitación del tiempo continuo en una misma posición, la reducción del peso manipulado, la eliminación de trabajos en altura o sobre superficies inestables, la supresión de ritmos impuestos y la adecuación de la jornada laboral a un máximo de 40 horas semanales. Asimismo, se promueve el uso de calzado estable, la disponibilidad de pausas suficientes y la adaptación del diseño del puesto para facilitar los alcances y la movilidad
Estas recomendaciones deben ser evaluadas y adaptadas caso por caso, considerando tanto las características de la tarea como la evolución individual del embarazo, y complementarse con la valoración clínica del personal médico ocupacional cuando sea necesario.
El método ErgoMater representa un avance significativo en la integración de la ergonomía dentro de las políticas de protección de la maternidad en el trabajo. Su enfoque sistemático, sencillo y basado en evidencia científica permite a los responsables de seguridad y salud, servicios médicos laborales y profesionales de la ergonomía identificar riesgos específicos y actuar de manera anticipada, reduciendo la probabilidad de efectos adversos sobre la madre y el feto.
La aplicación de herramientas como ErgoMater no solo contribuye al cumplimiento de las obligaciones legales en materia de prevención, sino que refuerza una cultura organizacional orientada a la equidad, la salud laboral y la sostenibilidad del empleo femenino. La adaptación ergonómica del trabajo durante el embarazo debe entenderse como una inversión en salud pública, productividad y bienestar, alineada con los principios modernos de prevención de riesgos laborales y protección integral de la trabajadora.
Referencia:
Nogareda, S., Tortosa, L., & García, C. (2004). ErgoMater: Método para la evaluación de riesgos ergonómicos en trabajadoras embarazadas (Notas Técnicas de Prevención). Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo; Instituto de Biomecánica de Valencia.