La extinción de incendios es una disciplina técnico-operativa que se fundamenta en principios fisicoquímicos precisos y en el entendimiento profundo del fenómeno de la combustión. Un incendio no es simplemente “fuego fuera de control”, sino un proceso dinámico de oxidación rápida que libera calor, luz, gases y productos de combustión, con capacidad de propagarse en función de múltiples variables como el tipo de combustible, el suministro de oxígeno, la geometría del espacio, la ventilación, la carga térmica y las condiciones ambientales. Comprender los principios fundamentales de la extinción permite seleccionar correctamente agentes extintores, tácticas de respuesta y medidas preventivas, reduciendo la probabilidad de escalamiento, daños estructurales y pérdidas humanas.
En el contexto industrial, estos principios adquieren aún mayor relevancia debido a la presencia de líquidos inflamables, gases presurizados, equipos energizados, metales combustibles y procesos con altas energías de ignición. La intervención inicial, basada en criterios técnicos, es crítica: un fuego controlado en fase incipiente puede extinguirse con rapidez; sin embargo, un fuego que progresa hacia etapas de combustión desarrollada puede superar la capacidad de respuesta del personal y requerir sistemas fijos o brigadas especializadas. Por ello, la extinción se sustenta en mecanismos bien definidos que atacan directamente los elementos indispensables para que el fuego exista y se mantenga.
El punto de partida para comprender la extinción es el modelo del triángulo del fuego, el cual indica que para que exista combustión deben coexistir tres elementos esenciales:
Combustible (sólido, líquido o gas)
Comburente (generalmente oxígeno del aire)
Fuente de calor o energía de ignición
Si cualquiera de estos elementos se elimina o se reduce por debajo de un umbral crítico, el fuego se extingue. Sin embargo, la ciencia moderna amplía este modelo al tetraedro del fuego, agregando un cuarto componente:
Reacción en cadena (proceso de radicales libres)
Esto significa que la combustión no es solo una mezcla de combustible y oxígeno con calor, sino una serie de reacciones químicas auto-sostenidas que generan radicales altamente reactivos (H•, OH•, O•), responsables de mantener la liberación continua de energía.
Por lo tanto, los principios de extinción se diseñan para intervenir sobre uno o más de estos componentes, interrumpiendo la combustión de forma controlada.
Desde el punto de vista técnico, existen cuatro principios fundamentales de extinción, también conocidos como mecanismos de control del fuego:
Enfriamiento
Sofocación
Inhibición química
Separación o aislamiento del combustible
Cada uno actúa sobre un elemento específico del triángulo o tetraedro del fuego.
El principio de enfriamiento consiste en eliminar calor del sistema hasta que la temperatura del combustible descienda por debajo de su punto de ignición o de su temperatura mínima de combustión sostenida.
Este es uno de los mecanismos más utilizados, especialmente en incendios de clase A (combustibles sólidos como madera, papel, textiles o plásticos).
El agente extintor absorbe energía térmica mediante:
Calor sensible (aumento de temperatura del agente)
Calor latente (cambio de fase, como la vaporización del agua)
El agua es el agente más eficaz para este principio debido a su alto calor específico y gran capacidad de absorción durante la evaporación.
Incendios estructurales
Materiales celulósicos
Residuos sólidos combustibles
Almacenes con carga térmica alta
No debe aplicarse agua en incendios clase D o en presencia de sustancias reactivas.
En líquidos inflamables, el enfriamiento puede ser insuficiente si no se controla la superficie vaporizante.
La sofocación se basa en reducir la concentración de oxígeno en la zona de combustión por debajo del nivel necesario para sostener el fuego. En general, la combustión se mantiene mientras el oxígeno esté alrededor del 21%, pero la mayoría de fuegos se extinguen si se reduce por debajo del 15%.
Cubrir el combustible con espuma
Desplazar oxígeno con gases inertes
Sellar el área para limitar ventilación
Aplicar dióxido de carbono (CO₂)
Extintores de CO₂
Espumas AFFF o AR-AFFF
Sistemas de inertización con nitrógeno o argón
Incendios de líquidos inflamables (Clase B)
Equipos eléctricos energizados (Clase C)
Salas de control o cuartos eléctricos
El CO₂ no enfría significativamente, por lo que puede haber reignición.
En espacios abiertos, el gas se dispersa rápidamente.
Riesgo de asfixia en lugares confinados.
Este principio es exclusivo del tetraedro del fuego y consiste en detener la combustión mediante la neutralización de radicales libres responsables de la reacción en cadena.
Los agentes inhibidores actúan químicamente, no solo físicamente, y son altamente efectivos en incendios rápidos de gases o líquidos inflamables.
Polvo químico seco (PQS) tipo BC o ABC
Agentes limpios (FM-200, Novec 1230)
Halones (ya restringidos en muchos países)
El agente libera partículas o compuestos que reaccionan con los radicales libres, evitando que el proceso continúe.
Extinción rápida
Alta eficacia en fuegos clase B y C
No requiere gran volumen de agente
No elimina calor: posible reignición
Residuos en PQS pueden dañar maquinaria
Algunos agentes requieren control ambiental
El principio de separación consiste en retirar o aislar el combustible para que no pueda seguir alimentando la combustión.
Este mecanismo es fundamental en estrategias defensivas y en incendios industriales con grandes cargas combustibles.
Cierre de válvulas de suministro de gas
Corte de flujo de líquidos inflamables
Retiro de materiales cercanos
Creación de cortafuegos físicos
Derrames en proceso de combustión
Incendios en ductos o líneas presurizadas
Incendios en bodegas con materiales apilados
Separar el combustible es la estrategia más efectiva cuando el fuego no puede extinguirse directamente, permitiendo evitar propagación y escalamiento.
Cada principio debe aplicarse en función del tipo de incendio:
Clase A: enfriamiento y penetración (agua)
Clase B: sofocación e inhibición (espuma, PQS)
Clase C: inhibición y sofocación sin conductor eléctrico (CO₂, PQS)
Clase D: agentes especiales por aislamiento térmico
Clase K: saponificación y sofocación (agentes húmedos)
La extinción eficaz depende de comprender no solo el agente, sino el mecanismo exacto por el cual actúa.
En un centro de trabajo, el combate inicial de incendios no es un acto improvisado: es una actividad técnica regulada, que requiere capacitación, procedimientos, evaluación de riesgos y selección adecuada de equipos extintores conforme a normativa nacional e internacional.
La aplicación correcta de los principios fundamentales permite:
Controlar incendios en fase incipiente
Reducir daños estructurales
Proteger vidas antes de la llegada de bomberos
Evitar explosiones secundarias
Minimizar interrupciones operativas
Estos principios son el núcleo de toda estrategia moderna de protección contra incendios y representan la base conceptual sobre la cual se construyen los programas de prevención, brigadas internas, sistemas fijos y planes de emergencia.