La clasificación de incendios ha sido, durante décadas, uno de los pilares fundamentales en la prevención, preparación y respuesta ante emergencias por fuego en los centros de trabajo. La correcta identificación del tipo de incendio permite seleccionar agentes extintores adecuados, diseñar sistemas de protección contra incendios, definir protocolos de evacuación y capacitar al personal de manera efectiva. En este contexto, la norma internacional ISO 3941, referente a la clasificación de incendios, ha representado una guía esencial para armonizar criterios técnicos a nivel global.
En enero de 2026, con la publicación de su tercera edición, ISO 3941:2026 incorporó un cambio particularmente relevante: la introducción formal de la nueva Clase L, destinada a incendios que involucran celdas y baterías de ion-litio donde no hay presencia de litio metálico. Esta actualización reconoce un fenómeno contemporáneo: el crecimiento acelerado de tecnologías basadas en almacenamiento electroquímico y el surgimiento de un tipo de incendio con características propias, distintas a las clases tradicionales A, B, C, D o F.
Durante gran parte del siglo XX, los incendios industriales se comprendían principalmente en función de combustibles convencionales:
Clase A: sólidos combustibles como papel, madera o textiles
Clase B: líquidos inflamables y gases
Clase C: incendios asociados a equipos eléctricos energizados
Clase D: metales combustibles
Clase F: aceites y grasas de cocina
Estas categorías cubrían de forma adecuada los escenarios más frecuentes en industrias tradicionales: manufactura, almacenamiento de combustibles, instalaciones eléctricas o cocinas industriales.
Sin embargo, el siglo XXI ha transformado radicalmente el panorama. La electrificación masiva, la movilidad eléctrica, los sistemas de respaldo energético y la digitalización industrial han introducido una nueva fuente de riesgo: las baterías recargables de ion-litio, presentes en:
Vehículos eléctricos e híbridos
Sistemas de almacenamiento estacionario (BESS)
Montacargas eléctricos
Equipos de telecomunicaciones
Centros de datos
Herramientas inalámbricas industriales
Dispositivos médicos y electrónicos
Sistemas solares con baterías integradas
Este cambio tecnológico ha obligado a las normas internacionales a adaptarse.
La norma ISO 3941 establece un sistema de clasificación de incendios basado en el tipo de combustible involucrado. Su propósito principal es proporcionar criterios uniformes para identificar la naturaleza del fuego y, con ello, facilitar decisiones críticas como:
Selección de extintores portátiles
Diseño de sistemas fijos de supresión
Evaluación del riesgo de incendio
Planificación de emergencias
Capacitación de brigadas y personal operativo
En su edición 2026, ISO reconoce que los incendios vinculados a baterías de ion-litio representan un fenómeno suficientemente diferenciado como para requerir una categoría propia.
La nueva categoría se denomina:
ISO define la Clase L como:
Incendios que involucran celdas y baterías de ion-litio, donde no hay presencia de litio metálico.
Este matiz es esencial: la Clase L no se refiere a incendios de litio metálico (los cuales se encuadran dentro de los fuegos de metales combustibles, clase D), sino específicamente a las tecnologías más comunes en la industria moderna:
Baterías Li-ion
Li-polímero
NMC (níquel-manganeso-cobalto)
LFP (litio-ferrofosfato)
NCA (níquel-cobalto-aluminio)
La razón fundamental es que los incendios Clase L poseen características que los diferencian drásticamente de las clases tradicionales.
ISO advierte que estos incendios son:
Electroquímicos, no meramente combustibles
De mayor densidad energética
Con potencial de crecimiento extremadamente rápido
Asociados a procesos internos de reacción en cadena
Esto significa que no se trata únicamente de un fuego convencional alimentado por material externo, sino de un evento donde la propia batería funciona como combustible y fuente de oxidantes.
Uno de los aspectos más críticos en los incendios de ion-litio es la llamada:
Este proceso ocurre cuando una celda alcanza una temperatura crítica y se desencadena una reacción interna autoacelerada que produce:
Liberación masiva de energía
Emisión de gases inflamables
Aumento súbito de presión interna
Explosión o proyección de partículas calientes
Propagación inmediata a celdas adyacentes
Esto convierte a la batería en un evento de combustión altamente complejo.
En comparación con incendios de Clase A o B, donde el fuego depende del oxígeno ambiental y del combustible externo, en Clase L parte del combustible y del oxidante pueden estar contenidos dentro del sistema.
Los incendios asociados a baterías de ion-litio presentan un conjunto de riesgos específicos:
Estas baterías almacenan grandes cantidades de energía en volúmenes compactos, por lo que el incendio puede intensificarse rápidamente.
La liberación repentina de gases inflamables genera una tasa de crecimiento mucho mayor que la de un incendio común.
Incluso después de extinguir el fuego visible, la batería puede reiniciar la combustión debido a reacciones internas.
La combustión y degradación química liberan gases peligrosos como:
HF (ácido fluorhídrico)
CO (monóxido de carbono)
Vapores orgánicos irritantes
Aerosoles metálicos
En paquetes de baterías (battery packs), el fallo de una celda puede inducir el fallo de múltiples celdas, escalando el evento.
El uso de agentes estándar puede ser insuficiente si no se controla la temperatura interna del paquete.
La introducción de la Clase L no es únicamente un ajuste académico: tiene consecuencias directas para la gestión de riesgos en los centros de trabajo.
Las empresas deben incorporar escenarios de baterías en:
análisis de riesgo de incendio
matrices de peligros emergentes
estudios HAZOP y análisis Bow-Tie
programas de respuesta a emergencias
No todos los extintores son adecuados para incendios Clase L. Dependiendo del contexto, pueden requerirse:
Agua en grandes cantidades para enfriamiento prolongado
Agentes específicos para baterías
Sistemas de inmersión o contención
Estrategias defensivas más que ofensivas
Los brigadistas requieren formación sobre:
signos de fuga térmica
riesgo de explosión
toxicidad de gases
tiempos prolongados de enfriamiento
necesidad de monitoreo post-incendio
Las áreas con baterías deben considerar:
separación física
ventilación especializada
control de temperatura
detección temprana
contención de propagación
ISO destaca que estos incendios pueden crecer más rápido que los convencionales, por lo que los tiempos de respuesta deben ser menores.
Aunque ISO 3941 es una norma internacional, su actualización impacta en múltiples sistemas regulatorios, como:
NFPA (EE.UU.) en baterías estacionarias y vehículos eléctricos
IEC en seguridad de baterías
OSHA y agencias laborales en riesgos emergentes
Normativas STPS en México, particularmente en:
trabajos con riesgo de incendio
almacenamiento de energía
seguridad en instalaciones eléctricas
planes de emergencia y brigadas
La Clase L representa un nuevo paradigma que eventualmente se reflejará en regulaciones locales y en estándares de protección contra incendios.
La introducción de la Clase L en ISO 3941:2026 constituye un hito en la clasificación moderna de incendios. Reconoce formalmente que los incendios asociados a baterías de ion-litio no son meras variaciones de los fuegos tradicionales, sino eventos electroquímicos con:
mayor energía
propagación rápida
reacciones internas complejas
toxicidad relevante
retos operacionales únicos
En una industria cada vez más electrificada, comprender esta nueva clasificación será indispensable para la prevención efectiva, la protección de instalaciones críticas y la salvaguarda de la vida humana.
La Clase L no es solo una letra añadida: es la evidencia de que la seguridad industrial debe evolucionar al mismo ritmo que la tecnología.