Una parte esencial de un programa LOTO es reconocer qué tipos de energía presentan peligro en los equipos que vamos a intervenir. A continuación se describen las principales formas de energía peligrosa que existen en la industria y ejemplos de cada una:
Energía eléctrica: Es la forma más evidente de energía peligrosa y está presente en prácticamente todas las instalaciones. Incluye la electricidad proveniente de la red eléctrica, baterías, generadores, paneles solares, y también cargas almacenadas en capacitores o bancos de condensadores. Los riesgos asociados son choques eléctricos (electrocuciones), arco eléctrico (flashover) que puede causar quemaduras severas, y la ignición de atmósferas inflamables por chispas. Un simple interruptor en posición de encendido puede representar una fuente letal de energía. Por eso, para controlar la energía eléctrica se desconectan los equipos de su fuente (por ejemplo, bajando la palanca de un breaker o interruptor seccionador), se aplican candados en esos dispositivos de corte, y luego se verifica la ausencia de voltaje con instrumentos calibrados antes de trabajar. Cabe señalar que la electricidad puede viajar sin ser vista, por lo que nunca se debe asumir que algo está sin energía: siempre realizar la prueba con detector de voltaje. Además, hay que tener cuidado con fuentes secundarias: motores que actúan como generadores al ser movidos, circuitos de control independientes, capacitancias en cables largos, etc., que podrían reintroducir electricidad si no se aíslan adecuadamente.
Energía mecánica y cinética: Es la energía asociada a objetos en movimiento o con capacidad de movimiento. Se encuentra en partes móviles de máquinas (engranajes, ejes, poleas, correas, volantes de inercia) y en componentes bajo tensión mecánica (por ejemplo, resortes comprimidos, contrapesos elevados, pistones cargados por gravedad). Un caso típico es el de un resorte que, al liberarse, expande súbitamente con fuerza, o una cuchilla/cigüeñal que sigue girando por inercia aun después de cortar la energía eléctrica. Para controlar la energía mecánica, primero se asegura que todas las partes móviles hayan cesado su movimiento (esperar a que termine de girar un volante, por ejemplo) y luego se bloquean físicamente: esto puede incluir colocar pasadores de bloqueo, enclavar mecánicamente ejes, usar calzos o gatos para sostener partes elevadas, etc. La energía potencial por gravedad es un tipo de energía mecánica: cualquier objeto suspendido (una plataforma, el brazo de una grúa, una tapa pesada) puede caer y liberar su energía potencial en forma de movimiento brusco. Por tanto, en LOTO se debe bajar a posición segura cualquier masa suspendida o, si no es posible, fijarla con candados o barras de bloqueo para que no pueda caer. Los riesgos de la energía mecánica incluyen aplastamientos, golpes, amputaciones por atrapamiento y también daños a equipos si se mueven en forma descontrolada.
Energía hidráulica y neumática: Son formas de energía de fluidos bajo presión. La energía hidráulica es la fuerza contenida en líquidos a presión (por ejemplo, aceite hidráulico en las líneas de una prensa, o agua a presión en tuberías industriales). La energía neumática proviene del aire comprimido o gases presurizados (por ejemplo, en cilindros neumáticos, en tanques de aire, mangueras de compresor, etc.). En ambos casos, el peligro es la liberación repentina de presión: un chorro de fluido a alta presión puede lacerar la piel (inyección de fluidos), derribar a una persona o lanzar proyectiles; una manguera de aire suelta puede agitarse violentamente ("latigueo") y golpear; un cilindro neumático podría extenderse bruscamente si se purga aire inadvertidamente. Para controlar estas energías, se cierran y bloquean válvulas de suministro (por ejemplo, las válvulas que alimentan un actuador hidráulico), y se emplean dispositivos de bloqueo de válvulas específicos (más adelante descritos). Tan importante como cerrar es liberar la presión atrapada: se deben ventear los circuitos (abrir purgas o válvulas de alivio) para bajar la presión a cero. Un manómetro en cero es el indicador de que ya no hay presión en esa sección. En sistemas hidráulicos grandes, a veces se utilizan métodos redundantes como insertar bridas ciegas (blank flanges) en las líneas si se va a trabajar en ellas, para asegurar un aislamiento positivo. No hay que olvidar que los fluidos pueden estar calientes o ser corrosivos, sumando riesgo térmico o químico al peligro de presión. Por tanto, hay que tomar precauciones integrales: aparte del bloqueo mecánico de la válvula (candado) y la liberación de presión, usar EPP (guantes, caretas) al purgar y asegurarse de que la purga descargue a un lugar seguro.
Energía térmica: Comprende el calor extremo o frío extremo acumulado en equipos, fluidos o materiales. Por ejemplo, hornos, tuberías de vapor, superficies calientes de motores, líquidos criogénicos o refrigerantes a muy baja temperatura. Un sistema puede estar apagado en términos eléctricos y mecánicos, pero aún contener suficiente calor para causar quemaduras severas o iniciar un incendio si entra en contacto con material inflamable. Del mismo modo, una tubería con nitrógeno líquido o CO₂ puede quemar por congelación. El control de energía térmica implica aislar fuentes de calor (p. ej., cerrar y bloquear válvulas de vapor, apagar resistencias eléctricas y asegurar que no se reenergicen) y esperar o acelerar la disipación del calor antes de exponer a trabajadores. En ocasiones, será necesario dejar enfriar un equipo durante horas hasta que alcance una temperatura segura para trabajar, lo cual forma parte del procedimiento. También se pueden emplear bloqueos en sistemas de calefacción (por ejemplo, candados en interruptores de calderas) y colocar letreros de advertencia de “Superficie caliente” hasta que se compruebe que no hay riesgo. Para el frío extremo, controlar la energía significa evitar descargas súbitas de líquidos criogénicos (bloqueando válvulas) y utilizar equipos de protección aislantes. Un aspecto a considerar es que el calor es una forma de energía que puede transferirse: incluso si la fuente de calor está bloqueada, las piezas adyacentes pueden seguir calientes; por ello, parte del LOTO en sistemas térmicos incluye usar instrumentos (termómetros infrarrojos, etc.) para verificar temperaturas y no confiar solo en el tacto.
Energía química: Se refiere a la energía potencial almacenada en sustancias químicas que puede desencadenarse en forma de reacciones exotérmicas, explosiones o generación de presión. Por ejemplo, en un tanque que contenga químicos reactivos, si se mezclan inadvertidamente dos sustancias se puede liberar gran cantidad de calor (reacción química) o gases. También incluye la energía de combustibles (gas LP, gasolina, gas natural) cuya liberación descontrolada puede causar explosiones. Desde un punto de vista LOTO, la energía química se controla aislando y purgando las líneas o recipientes que contengan sustancias peligrosas. Esto significa cerrar y bloquear válvulas de alimentación de sustancias, drenar tuberías, colocar cegadores (spades) para asegurar que no ingrese producto a un equipo que va a ser abierto, y neutralizar químicos residuales (por ejemplo, enjuagar con nitrógeno, agua u otro inerte) antes de iniciar trabajos. Un caso típico en petróleo y gas es bloquear las válvulas de alimentación y retorno a un reactor o a un tramo de tubería que va a ser intervenido, además de asegurarse de que se alivie cualquier presión y se retire o inertice el contenido químico. El peligro de la energía química es doble: por un lado la exposición del trabajador a sustancias tóxicas, corrosivas o inflamables (si hay una liberación accidental durante el mantenimiento), y por otro la posibilidad de una explosión/incendio si esas sustancias encuentran una fuente de ignición. Por tanto, LOTO en este contexto se combina con procedimientos de limpieza y desgasificado, uso de atmósferas inertes, y verificación con detectores de gases antes de permitir el trabajo (por ejemplo, antes de una soldadura en una línea que transportaba hidrocarburos, debe asegurarse que la línea esté aislada, vacía, ventilada y libre de gases flamables).
Energía potencial y gravedad: Abarca las energías almacenadas debido a la posición o configuración de objetos en contra de la gravedad. Un ejemplo claro es la gravedad actuando sobre objetos elevados: cualquier masa suspendida en altura tiene energía potencial que podría liberarse al caer. Esto aplica a contrapesos, elevadores, grúas, cargas en polipastos, puertas levadizas, etc. Otro caso es la energía potencial elástica: una banda elástica tensada, un muelle extendido, un actuador mecánico que mantiene tensión. Si se libera sujeción, esa energía se transforma en movimiento. Para controlar este tipo de energía, en un plan LOTO se deben identificar todos los elementos que puedan caer o moverse por gravedad y asegurarlos físicamente. Por ejemplo, si se va a trabajar debajo de un pistón hidráulico, además de bloquear la válvula hidráulica conviene colocar un soporte mecánico (traba) para sostener el pistón en su sitio. Si se desmontará un componente pesado elevado, usar cuñas o soportes para evitar que se desplome al aflojar pernos. Muchas fatalidades ocurren por liberación de energía gravitacional (equipos mal soportados que caen encima de trabajadores). Asimismo, tras bloquear energéticamente una máquina, es buena práctica liberar cualquier energía potencial: por ejemplo, descargar un resorte comprimido llevándolo con precaución a su posición relajada, o encadenar una pieza que pudiera rodar o desplazarse sola. En síntesis, nunca subestimar la gravedad: siempre pregúntese “¿qué pasa si esto se suelta?”.
Energía residual o almacenada: Merece mención especial la energía que permanece almacenada en los sistemas incluso después de desconectados. Muchos de los tipos anteriores tienen componentes residuales: electricidad residual en capacitores o baterías de respaldo, presión atrapada en acumuladores hidráulicos o líneas muertas, energía térmica remanente en partes calientes, inercia en partes rotatorias que siguen moviéndose o en fluidos circulando por sifón, etc. Un error crítico sería asumir que apagar un interruptor o cerrar una válvula es suficiente; la realidad es que a menudo queda energía escondida que hay que liberar o bloquear adicionalmente. Por ejemplo, una vez se corta la energía eléctrica principal, se debe drenar la carga de capacitores a tierra (mediante descargadores o simplemente esperando el tiempo recomendado). Tras cerrar una válvula de vapor, hay que abrir una purga en el tramo aislado para dejar escapar la presión remanente. Si se desconecta un motor, asegurarse de que su rotor se detenga por completo (inclusive frenándolo si tiene volante pesado). La energía residual neumática/hidráulica es frecuente: los cilindros pueden mantener presión interna; la solución es accionar manualmente las válvulas de alivio o presionar el vástago de un neumático para expulsar el aire. Esta etapa de liberar energía almacenada se incluye como un paso específico en el procedimiento LOTO estándar (antes de la verificación), porque su omisión ha causado muchos accidentes. Por tanto, “energía cero” implica cero energía residual también. Los procedimientos deben indicar cómo eliminar o asegurar esas energías ocultas. Además, después de liberar, verificar que efectivamente quedó en cero (¿el manómetro marcó cero? ¿el multímetro marcó 0 V? ¿el resorte está relajado?). En ciertos casos puede ser necesario implementar medidas de contención si la energía residual no puede eliminarse del todo: por ejemplo, bloquear con un tope mecánico un resorte que no se puede descargar, o mantener inundada con nitrógeno una línea que podría acumular vapores. Lo importante es que ningún resto de energía pueda sorprender al personal. Recordemos que, de acuerdo a las estadísticas, olvidar la energía residual es una de las fallas más comunes en LOTO y ha llevado a accidentes que eran perfectamente prevenibles con un simple paso adicional.