Con base en la Memoria Estadística del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el análisis de los trastornos mentales y del comportamiento como enfermedades de trabajo en el periodo 2007–2024 permite examinar la evolución de un grupo de padecimientos estrechamente relacionados con factores psicosociales, organizacionales y condiciones de trabajo adversas. Estos trastornos constituyen un indicador sensible de la carga psicosocial del trabajo, del entorno organizacional y del reconocimiento institucional de la salud mental como componente de la salud laboral.
Comportamiento general
De manera global, la serie histórica muestra una tendencia claramente ascendente, especialmente a partir de la década de 2010, con un incremento sostenido tanto en el número absoluto de casos como en su peso relativo dentro del total de enfermedades de trabajo. Los registros pasan de cifras muy bajas y prácticamente marginales en los primeros años del periodo a valores que superan los 300 casos anuales en la etapa más reciente. Este crecimiento representa un cambio sustancial en la visibilidad y reconocimiento de los trastornos mentales como padecimientos de origen laboral.
Desde el punto de vista porcentual, la participación de estos trastornos aumenta de valores cercanos a 0.1–0.2% en los primeros años a porcentajes superiores al 2% en los años más recientes, lo que confirma su creciente relevancia dentro del perfil epidemiológico laboral.
Evolución por etapas
En la etapa inicial (2007–2011), los trastornos mentales y del comportamiento presentan una incidencia mínima. En 2007 se registran apenas 2 casos, con una participación aproximada del 0.07%, y durante varios años consecutivos los valores se mantienen en niveles muy bajos. Esta fase refleja una combinación de subregistro, bajo reconocimiento institucional y una limitada consideración de la salud mental como enfermedad de trabajo.
Durante la etapa de crecimiento gradual (2012–2017), se observa un aumento progresivo, aunque todavía moderado. Los registros comienzan a incrementarse año con año, superando progresivamente las decenas de casos anuales. Este periodo coincide con una mayor discusión sobre riesgos psicosociales, estrés laboral, violencia en el trabajo y carga mental, así como con avances normativos y técnicos en el abordaje de estos factores.
La etapa de expansión acelerada (2018–2024) marca un punto de inflexión claro. En estos años, los casos aumentan de forma significativa, alcanzando valores superiores a los 300 casos anuales en la etapa más reciente. El incremento no solo es cuantitativo, sino también relativo, ya que el porcentaje de participación dentro del total de enfermedades de trabajo se incrementa de manera sostenida, superando el 2%, lo que confirma la consolidación de los trastornos mentales como un problema relevante de la salud laboral.
Interpretación de la tendencia
La tendencia observada en los trastornos mentales y del comportamiento responde a múltiples factores convergentes. Por un lado, existe un aumento real de la carga psicosocial del trabajo, asociado a jornadas prolongadas, alta demanda emocional, presión por productividad, inseguridad laboral y cambios en la organización del trabajo. Por otro lado, el crecimiento refleja una mayor capacidad de diagnóstico, reconocimiento y registro institucional, así como una ampliación del marco conceptual que reconoce a la salud mental como parte integral de la salud ocupacional.
El incremento sostenido, sin descensos estructurales, indica que las estrategias preventivas orientadas a riesgos psicosociales aún no han logrado contener de manera efectiva el problema, y que los trastornos mentales han pasado de ser un fenómeno invisible a un componente estructural del perfil epidemiológico laboral.
Conclusión
El análisis de tendencias de los trastornos mentales y del comportamiento con base en la Memoria Estadística del IMSS para el periodo 2007–2024 evidencia una tendencia ascendente sostenida, con un crecimiento notable en valores absolutos y en participación porcentual dentro del total de enfermedades de trabajo. De registros prácticamente inexistentes al inicio del periodo, estos padecimientos han evolucionado hasta superar los 300 casos anuales, consolidándose como un problema emergente y prioritario de la salud laboral en México.
Estos resultados subrayan la necesidad de fortalecer de manera urgente las estrategias de prevención de riesgos psicosociales, evaluación de factores organizacionales, intervención sobre cargas de trabajo y ambientes laborales, así como la vigilancia médica y psicológica especializada. La evidencia numérica confirma que los trastornos mentales y del comportamiento ya no pueden considerarse un problema marginal, sino un componente crítico de la gestión integral de la seguridad y salud en el trabajo.
Publicado por: Dr. Julio C. Benítez Domínguez, febrero 2026
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