Con base en la Memoria Estadística del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el análisis del síndrome del túnel carpiano como enfermedad de trabajo durante el periodo 2007–2024 permite evaluar su comportamiento temporal, magnitud creciente y relevancia dentro del perfil de padecimientos laborales en México. Este trastorno musculoesquelético, asociado principalmente a movimientos repetitivos, fuerza manual sostenida y posturas forzadas de la muñeca, muestra una dinámica distinta a la de enfermedades de origen químico o respiratorio, caracterizándose por un crecimiento progresivo y persistente.
Comportamiento general
En términos globales, la serie histórica del síndrome del túnel carpiano presenta una tendencia ascendente de largo plazo, sin descensos abruptos ni rupturas estructurales marcadas. Los casos pasan de niveles bajos en los primeros años del periodo a cifras que superan el millar en la etapa más reciente. Este comportamiento se acompaña de un incremento gradual de su peso relativo dentro del total de enfermedades de trabajo, lo que confirma que no se trata únicamente de un aumento en valores absolutos, sino de una mayor relevancia epidemiológica del padecimiento.
Evolución por etapas
En la etapa inicial (2007–2009), el síndrome del túnel carpiano registra una incidencia reducida, con cifras anuales por debajo de los 500 casos y una participación porcentual menor al 1%. En este periodo, el padecimiento tiene una presencia marginal dentro de la estadística institucional, a pesar de que los factores de riesgo biomecánico ya estaban presentes en múltiples actividades laborales.
Durante la etapa de crecimiento sostenido (2010–2019), se observa un incremento gradual y continuo de los casos. Año con año, el número de registros aumenta sin presentar caídas significativas, lo que sugiere un fenómeno estructural vinculado a la intensificación del trabajo repetitivo, la mecanización de procesos, el aumento del trabajo administrativo y una mayor capacidad de diagnóstico y reconocimiento del trastorno como enfermedad laboral.
La etapa reciente (2020–2024) consolida la tendencia ascendente. En 2020 se registran 566 casos, cifra que aumenta a 732 casos en 2021, lo que representa un crecimiento interanual aproximado del 29%. En 2022 el incremento se acelera, alcanzando 1,144 casos, es decir, el doble de lo registrado dos años antes. Este crecimiento se mantiene en los años siguientes, confirmando que el síndrome del túnel carpiano ha dejado de ser un padecimiento secundario para convertirse en uno de los trastornos musculoesqueléticos más relevantes del entorno laboral.
Interpretación de la tendencia
La tendencia observada indica que el síndrome del túnel carpiano responde a factores de riesgo crónicos y acumulativos, más que a exposiciones puntuales. El crecimiento sostenido sugiere una combinación de aumento real de la incidencia, mayor supervivencia laboral con exposición prolongada, mejoras en el diagnóstico clínico y un mayor reconocimiento institucional del padecimiento. A diferencia de otras enfermedades con comportamientos cíclicos, la ausencia de descensos pronunciados indica que las medidas preventivas implementadas hasta ahora no han sido suficientes para revertir la tendencia.
El hecho de que los casos se hayan duplicado en un lapso aproximado de dos años y que el porcentaje relativo continúe en ascenso refuerza la idea de que el riesgo biomecánico asociado a tareas repetitivas sigue siendo un problema estructural no resuelto en múltiples sectores productivos.
Conclusión
El análisis de tendencias del síndrome del túnel carpiano con base en la Memoria Estadística del IMSS para el periodo 2007–2024 evidencia una tendencia ascendente sostenida, con un crecimiento significativo en el número de casos y en su peso relativo dentro del total de enfermedades de trabajo. De cifras marginales en los primeros años, el padecimiento ha evolucionado hasta consolidarse como un problema central de la salud laboral en México.
Estos resultados subrayan la necesidad de reforzar de manera prioritaria las estrategias de prevención ergonómica, rediseño de puestos de trabajo, control de movimientos repetitivos, pausas activas y vigilancia médica específica. La evidencia numérica confirma que, sin intervenciones estructurales más robustas, el síndrome del túnel carpiano continuará incrementando su impacto en la población trabajadora y en los sistemas de seguridad social.
Publicado por: Dr. Julio C. Benítez Domínguez, febrero 2026
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