Con base en la Memoria Estadística del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el análisis del cáncer ocupacional como enfermedad de trabajo en el periodo 2007–2024 permite evaluar la evolución de uno de los padecimientos de mayor gravedad dentro del ámbito de la salud laboral. El cáncer ocupacional está asociado a exposiciones crónicas y de largo plazo a agentes carcinogénicos presentes en los centros de trabajo, tales como asbestos, sílice cristalina, benceno, hidrocarburos aromáticos policíclicos, metales pesados y radiaciones ionizantes, por lo que su comportamiento estadístico refleja tanto la historia de exposición como los procesos de reconocimiento institucional.
Comportamiento general
De manera global, la serie histórica del cáncer ocupacional muestra un comportamiento de baja frecuencia absoluta, pero con una tendencia general ascendente a lo largo del periodo analizado. Los registros pasan de cifras prácticamente marginales en los primeros años a valores que, si bien continúan siendo numéricamente bajos en comparación con otras enfermedades de trabajo, muestran un incremento sostenido y consistente. En términos relativos, el cáncer ocupacional mantiene una participación porcentual reducida dentro del total, generalmente por debajo del 1%, lo que es consistente con la naturaleza de estas enfermedades, caracterizadas por largos periodos de latencia y subregistro histórico.
Evolución por etapas
En la etapa inicial (2007–2011), el cáncer ocupacional presenta una presencia mínima en la estadística institucional. En 2007 se registran 1 a 2 casos, con porcentajes cercanos al 0.05%, y en los años siguientes las cifras se mantienen en niveles muy bajos. Esta fase refleja tanto la baja incidencia reconocida como las dificultades para vincular causalmente el cáncer con exposiciones laborales pasadas.
Durante la etapa de crecimiento gradual (2012–2017), se observa un incremento lento pero constante. Los registros comienzan a aumentar, alcanzando decenas de casos anuales, lo que indica una mayor capacidad de diagnóstico, reconocimiento del origen ocupacional y fortalecimiento de los procesos médico-legales. Aunque los valores absolutos siguen siendo reducidos, la tendencia al alza es clara y sostenida.
La etapa reciente (2018–2024) muestra una consolidación del incremento. En estos años, los casos superan de forma consistente los 50 registros anuales, alcanzando valores cercanos o superiores a los 70 casos en el punto más alto del periodo. Este aumento confirma que el cáncer ocupacional ha ganado visibilidad dentro del sistema de seguridad social, aun cuando su peso relativo continúa siendo bajo frente a otros padecimientos laborales.
Interpretación de la tendencia
La tendencia observada en el cáncer ocupacional debe interpretarse principalmente como el resultado de procesos acumulativos y de largo plazo. El incremento no necesariamente implica un aumento reciente de las exposiciones, sino el reconocimiento tardío de daños derivados de exposiciones ocurridas años o incluso décadas atrás. Asimismo, el crecimiento sostenido refleja avances en la identificación de agentes carcinogénicos, mejoras en los criterios diagnósticos y una mayor conciencia institucional sobre la relación entre trabajo y cáncer.
El bajo porcentaje relativo no debe interpretarse como una baja relevancia sanitaria, ya que el cáncer ocupacional conlleva alta gravedad clínica, elevada letalidad y costos sociales y económicos significativos, además de un fuerte impacto en la calidad de vida de los trabajadores afectados.
Conclusión
El análisis de tendencias del cáncer ocupacional con base en la Memoria Estadística del IMSS para el periodo 2007–2024 evidencia una tendencia ascendente sostenida, aunque con valores absolutos bajos en comparación con otras enfermedades de trabajo. De registros prácticamente inexistentes al inicio del periodo, el cáncer ocupacional ha evolucionado hasta alcanzar varias decenas de casos anuales, consolidándose como un padecimiento de creciente reconocimiento institucional.
Estos hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer de manera permanente las estrategias de prevención primaria, control estricto de agentes carcinogénicos, sustitución de sustancias peligrosas, vigilancia epidemiológica de largo plazo y seguimiento médico especializado de trabajadores expuestos. La evidencia numérica confirma que el cáncer ocupacional, aun con baja frecuencia, representa uno de los riesgos más críticos y de mayor impacto dentro de la salud laboral, y exige una gestión preventiva rigurosa y sostenida.
Publicado por: Dr. Julio C. Benítez Domínguez, febrero 2026
Te podría interesar los siguientes analisis de tendencias de los mismos periodos: