Con base en la Memoria Estadística del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el análisis de las intoxicaciones como enfermedad de trabajo en el periodo 2007–2024 permite evaluar la magnitud, variabilidad y comportamiento temporal de este padecimiento asociado a la exposición laboral a sustancias químicas, agentes tóxicos y mezclas peligrosas. A diferencia de otras enfermedades profesionales con trayectorias más estables, las intoxicaciones presentan una dinámica altamente sensible a cambios en los procesos productivos, medidas de control, reconocimiento diagnóstico y condiciones de exposición, lo que hace indispensable su análisis por etapas.
En términos globales, la serie histórica muestra un comportamiento marcadamente no lineal, con diferencias sustanciales entre los valores mínimos y máximos observados. El número de casos pasa de 38 registros en 2007 a valores que superan los 900 casos en su punto máximo, para posteriormente descender y estabilizarse en niveles intermedios cercanos a los 380–400 casos en los años más recientes. Esta amplitud refleja una variación superior a 24 veces entre el mínimo y el máximo histórico, confirmando que las intoxicaciones constituyen un padecimiento laboral de alta volatilidad epidemiológica.
Desde el punto de vista relativo, el porcentaje de participación dentro del total de enfermedades de trabajo también experimenta cambios importantes, pasando de valores cercanos al 1.4% en los primeros años a porcentajes superiores al 7% en el periodo de mayor incidencia, y posteriormente estabilizándose alrededor del 4–5%.
En la etapa inicial (2007–2009), las intoxicaciones presentan una incidencia baja y relativamente estable. En 2007 se registran 38 casos, con un peso porcentual aproximado del 1.4%, lo que sugiere una presencia limitada del padecimiento dentro del conjunto de enfermedades laborales reconocidas. Esta fase puede asociarse a exposiciones focalizadas, menor reconocimiento clínico o subregistro de eventos.
Durante la etapa de crecimiento acelerado (2010–2014), la tendencia cambia de forma notable. Los casos comienzan a incrementarse de manera sostenida, superando progresivamente los cientos de registros anuales. Este periodo marca la transición de las intoxicaciones de un padecimiento marginal a uno con impacto relevante en la estadística institucional, evidenciando una ampliación de las exposiciones o una mejora en la detección y notificación de estos eventos.
La etapa de pico máximo (2015–2017) concentra los valores más altos de toda la serie. En estos años se alcanza un máximo cercano a los 917 casos, con una participación relativa superior al 7%. Este punto representa el momento de mayor carga histórica del padecimiento y confirma la existencia de condiciones laborales con exposición significativa a agentes tóxicos, así como la materialización de fallas en controles de ingeniería, administrativos o en el uso de equipo de protección personal.
Finalmente, en la etapa de descenso y estabilización relativa (2018–2024), se observa una reducción progresiva del número de casos. Para los años más recientes, las intoxicaciones se sitúan en un rango aproximado de 380 a 400 casos, con porcentajes cercanos al 4.7%. Aunque esta disminución es relevante, los valores se mantienen muy por encima de los registrados al inicio del periodo, lo que indica que el riesgo persiste de manera estructural.
La tendencia observada en las intoxicaciones laborales sugiere un padecimiento altamente influenciado por factores externos al ámbito estrictamente clínico. El crecimiento acelerado y el pico máximo reflejan periodos de mayor exposición química, cambios en procesos industriales, uso intensivo de sustancias peligrosas o fortalecimiento en los sistemas de diagnóstico y registro. Por su parte, el descenso posterior no implica la desaparición del riesgo, sino más bien una contención parcial, probablemente asociada a mejoras en la gestión del riesgo químico, sustitución de sustancias, programas de capacitación, controles de ventilación y mayor uso de equipo de protección personal.
El hecho de que los niveles recientes se mantengan entre 10 y 11 veces por encima del mínimo histórico confirma que las intoxicaciones no son un fenómeno transitorio, sino un componente permanente del perfil de enfermedades de trabajo, con capacidad de repunte si se relajan las medidas preventivas.
El análisis de tendencias de las intoxicaciones con base en la Memoria Estadística del IMSS para el periodo 2007–2024 evidencia un comportamiento cíclico y altamente variable, con un crecimiento significativo hasta alcanzar un pico histórico cercano a los 900 casos, seguido de una reducción parcial y estabilización en niveles intermedios. Aunque la tendencia reciente es descendente, la magnitud actual del problema continúa siendo considerable en comparación con los valores iniciales.
Estos hallazgos subrayan la necesidad de mantener y reforzar de manera permanente las estrategias de prevención del riesgo químico, evaluación de exposiciones, control de sustancias peligrosas y vigilancia médica especializada. La evidencia numérica confirma que las intoxicaciones siguen representando un riesgo relevante en los centros de trabajo y que su control depende directamente de la continuidad y eficacia de las medidas de seguridad, higiene y capacitación implementadas.
Publicado por: Dr. Julio C. Benítez Domínguez, febrero 2026
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