Antes de poder bloquear algo, hay que identificar claramente todas las fuentes de energía que alimentan o accionan al equipo en cuestión. Esta labor de identificación es uno de los primeros pasos en cualquier programa LOTO y debe realizarse equipo por equipo. Algunos lineamientos y buenas prácticas para esta identificación son:
Mapeo de puntos de aislamiento: Consiste en hacer un inventario detallado de todos los puntos donde se puede aislar la energía de un equipo. Para cada máquina o sistema, los supervisores y personal de mantenimiento deben levantar un "mapa" que indique: interruptores eléctricos principales, seccionadores o cuchillas, contactores que puedan bloquearse; válvulas de cierre de fluidos (de alimentación de agua, vapor, aire, gases, aceites hidráulicos, etc.); conexiones mecánicas que deban desengancharse; enclavamientos o protecciones especiales que puedan activar energía; y cualquier otro punto de desconexión. Este mapeo idealmente se plasma en un diagrama o en fotos marcadas del equipo, que se incluyen en el procedimiento específico. Por ejemplo, en una gran prensa industrial podría haber que bloquear la electricidad (seccionador en gabinete eléctrico), el suministro neumático (válvula de aire comprimido), y asegurar un volante mecánico; entonces el procedimiento debe listar esos tres puntos y mostrarlos en un dibujo. La NOM-004-STPS-1999 subraya la necesidad de identificar los interruptores, válvulas y puntos que requieran inmovilización antes del mantenimiento, precisamente para no pasar por alto ninguna fuente de peligro. Durante la fase de planeación de un trabajo, el supervisor junto con el personal autorizado deben recorrer físicamente la instalación, rotular o etiquetar los puntos de aislamiento (por ejemplo, con tags permanentes numerados), de modo que al momento de LOTO no haya dudas de "¿dónde corto la energía?" porque ya está predefinido.
Reconocimiento de sistemas energizados: Este principio implica que el personal debe tener la capacidad de reconocer cuándo un sistema está energizado o puede estarlo, incluso si a simple vista parece inactivo. Por ejemplo, un motor eléctrico conectado a su alimentación está energizado aunque esté detenido; una tubería puede estar presurizada aunque no haya flujo visible; un condensador puede tener carga eléctrica aunque el equipo esté apagado. Es importante desarrollar la mentalidad de “desconfiar” de los equipos: siempre asumir que están energizados hasta probar lo contrario. Herramientas como detectores de voltaje sin contacto, manómetros, termómetros infrarrojos, indicadores de posición de válvulas y similares ayudan a verificar el estado de energía. Antes de iniciar tareas, un supervisor debe confirmar, junto con el equipo de trabajo, cuáles son las energías presentes en el área y cómo se manifestarían (p.ej., "esta tubería suele estar a 8 bar de presión", "este motor recibe 440 V desde aquel panel", "este horno retiene calor por 12 horas tras apagarse"). Este reconocimiento también implica revisar la documentación técnica: diagramas unifilares eléctricos, P&IDs (Piping and Instrumentation Diagrams) para procesos, manuales de maquinaria, etc., donde a veces se revelan fuentes de energía menos obvias (por ejemplo, una batería de respaldo oculta en un PLC, o una línea de nitrógeno conectada a un tanque para inertizarlo). En síntesis, nunca se debe asumir que algo no tiene energía sin verificarlo, y parte del entrenamiento LOTO es inculcar esa actitud vigilante en los trabajadores.
Evaluación de riesgos en tareas de mantenimiento: Cada tarea de mantenimiento o servicio debe ir precedida de una evaluación de riesgos específica, a menudo en forma de un Análisis de Trabajo Seguro (ATS) o Permiso de trabajo. En esa evaluación se identifican los peligros involucrados y las medidas de control necesarias, entre ellas el control de energías peligrosas. El supervisor, preferentemente junto al encargado del mantenimiento, enumerará: qué energías están presentes, qué podría suceder si no se controlan (e.g. "riesgo de atrapamiento por movimiento súbito", "riesgo de explosión por liberación de gas"), con qué probabilidad y gravedad (esto para entender la criticidad), y finalmente qué procedimiento LOTO o aislamiento se aplicará para cada una. Por ejemplo, si la tarea es cambiar un sello en una bomba conectada a una línea de ácido, la evaluación identificará la energía química (ácido corrosivo presurizado) y la energía mecánica (movimiento del impulsor), y definirá que se requiere: vaciar y purgar la línea (eliminar presión y químico), bloquear la válvula de alimentación y la de descarga de la bomba, desconectar la electricidad del motor de la bomba, y posiblemente esperar enfriamiento si el fluido estaba caliente. Esta evaluación debe quedar documentada en el permiso o formato utilizado. Un buen programa LOTO integra formularios donde se marcan las energías identificadas (muchas empresas usan checklists con íconos de energías: eléctrica, hidráulica, etc., para señalar cuáles aplican) y se listan los puntos de aislamiento requeridos. El supervisor de área tiene la obligación de revisar estas evaluaciones y confirmar que no falte ningún control de energía antes de autorizar el inicio del trabajo. En empresas de petróleo y gas, usualmente ningún trabajo de mantenimiento mayor inicia sin un "walkdown" o recorrido de pre-job donde los responsables verifican en sitio que todas las fuentes de energía han sido identificadas y habrá medios para controlarlas (candados, tapones, cadenas, bloqueos, etc.). En resumen, la identificación de fuentes de energía no es un evento único sino un proceso continuo: se inicia con un mapeo general del equipo, se afina con la inspección previa a cada tarea, y se confirma mediante la experiencia operativa y los análisis de riesgo formales. Esto asegura que al aplicar LOTO no haya sorpresas ocultas que puedan comprometer la seguridad.