Con base en la Memoria Estadística del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se analiza la evolución de los Riesgos de Trabajo entendidos conforme a la Ley Federal del Trabajo (LFT). El Artículo 473 establece que “Riesgos de trabajos son los accidentes y enfermedades a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con motivo del trabajo.” En la estadística institucional, este concepto se operacionaliza a través de varias subcategorías que permiten comprender la magnitud total y la composición del riesgo.
Es fundamental precisar las definiciones legales que sustentan la lectura de los datos:
Artículo 474. Accidente de trabajo: toda lesión orgánica o perturbación funcional, inmediata o posterior, la muerte o la desaparición derivada de un acto delincuencial, producida repentinamente en ejercicio o con motivo del trabajo; incluye los accidentes en trayecto (domicilio–trabajo–domicilio).
Artículo 475. Enfermedad de trabajo: todo estado patológico derivado de la acción continuada de una causa que tenga su origen o motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador presta sus servicios.
Aclaración metodológica clave: “Accidentes y Enfermedades de Trabajo”
En la Memoria Estadística del IMSS, la categoría “Accidentes y Enfermedades de Trabajo” no representa una suma aritmética simple de accidentes de trabajo + enfermedades de trabajo. Se trata de eventos integrados en los que un accidente de trabajo da lugar a una enfermedad de trabajo (por ejemplo, una lesión que evoluciona a un padecimiento crónico reconocido). Por ello, esta categoría no debe duplicarse ni sumarse nuevamente a las otras al calcular totales.
En consecuencia, el Riesgo de Trabajo (total) se interpreta correctamente como la integración del conjunto de eventos registrados (accidentes de trabajo, accidentes en trayecto, enfermedades de trabajo y eventos integrados de accidente–enfermedad), cuidando no incurrir en doble conteo.
Comportamiento general
Entre 2006 y 2024, los Riesgos de Trabajo (total) muestran una tendencia ascendente de largo plazo, con fases de expansión, correcciones, un quiebre en 2020 y una reaceleración posterior. El total pasa de 387,827 (2006) a 610,751 (2024), un aumento de +222,924 casos (+57.5%), equivalente a un crecimiento medio cercano a +2.6% anual.
En la composición, se observa un cambio estructural: los accidentes en trayecto ganan peso relativo de manera sostenida, mientras los accidentes de trabajo siguen siendo mayoritarios en volumen pero reducen participación relativa. Las enfermedades de trabajo mantienen, en general, una fracción menor, con una anomalía marcada en 2020.
Evolución por etapas
Expansión inicial (2006–2008). El total crece de 387,827 a 506,934 (+30.7%). Predomina el aumento de accidentes de trabajo; el trayecto también crece; las enfermedades se mantienen bajas.
Ajuste y recuperación (2009–2012). Tras una corrección en 2009 (489,787), el sistema retoma crecimiento y alcanza 557,782 en 2012.
Corrección moderada (2013–2014). El total desciende a 542,373 (2013) y 527,844 (2014). Se observa un incremento gradual del peso de enfermedades de trabajo, aún en niveles bajos.
Meseta alta y repunte (2015–2019). El total se mantiene elevado y alcanza 562,849 en 2017; luego se estabiliza en ~555 mil. En estos años se consolida el aumento del trayecto.
Quiebre 2020. El total cae a 492,684 (−11.2% vs. 2019). Internamente ocurre un cambio excepcional: fuerte descenso de accidentes y salto extraordinario de enfermedades de trabajo, lo que altera la composición habitual. Este año debe tratarse como evento atípico en análisis comparativos.
Reaceleración (2021–2024). El total se recupera y alcanza un máximo histórico en 2024 (610,751). El crecimiento reciente está impulsado principalmente por accidentes de trabajo y accidentes en trayecto, mientras las enfermedades de trabajo retornan a proporciones más cercanas a la norma histórica.
Interpretación de la tendencia
La trayectoria confirma un crecimiento de fondo de los riesgos de trabajo con recomposición interna. El aumento sostenido del trayecto apunta a determinantes externos al proceso productivo (movilidad, horarios, fatiga, transporte). Los accidentes de trabajo crecen en volumen pero pierden peso relativo. La anomalía de 2020 —con incremento abrupto de enfermedades— sugiere cambios excepcionales en reconocimiento/registro o dinámica laboral y no debe extrapolarse como tendencia estructural.
La correcta interpretación exige distinguir eventos integrados (accidente que genera enfermedad) de conteos simples, para evitar doble contabilización y conclusiones erróneas.
Conclusión
Con base en la Memoria Estadística del IMSS y el marco legal de la LFT (arts. 473, 474 y 475), los Riesgos de Trabajo presentan una tendencia ascendente que culmina en 2024 con su máximo histórico. La lectura metodológica correcta —reconociendo que “Accidentes y Enfermedades de Trabajo” son eventos integrados y no una suma aritmética— es esencial para evaluar la magnitud real del riesgo y orientar la prevención.
La evidencia respalda estrategias diferenciadas: prevención operativa para accidentes de trabajo, intervenciones de movilidad y organización para trayecto, y vigilancia técnica y médica para enfermedades de trabajo, considerando con cautela rupturas atípicas como la de 2020.