El concepto de jerarquía de control se refiere a que, para gestionar riesgos, algunas medidas son más efectivas que otras. En el contexto de energías peligrosas, se aplica una jerarquía similar a la de control de riesgos generales, priorizando siempre la eliminación o control físico por encima de controles administrativos o de advertencia. En términos simples, la primera opción siempre debe ser aislar y bloquear la energía de forma directa (eliminando el riesgo en su origen); si ello no es posible, se evalúan alternativas menos directas pero aún así seguras, y por último quedan las opciones de advertencia o protección personal como complemento. A continuación se detalla esta jerarquía aplicada a LOTO:
Eliminación / Desenergización completa (Control físico de energía): es la medida más efectiva. Consiste en quitar por completo la energía del equipo y asegurarse de que no pueda reintroducirse. El bloqueo con candados, la separación física mediante enclavamientos mecánicos o eléctricos, y el uso de bridas ciegas en tuberías, entran en este nivel. Siempre que sea factible bloquear con candado, se debe hacer – muchas normativas prohíben sustituir el bloqueo por métodos inferiores si existe posibilidad de bloquear. La idea es que no haya forma de que la energía alcance al trabajador.
Métodos de control alternativos con garantía equivalente: si por diseño del equipo o por la naturaleza del trabajo no es posible un bloqueo tradicional (por ejemplo, mantenimiento menor o ajustes que requieren la máquina encendida parcialmente, o equipos que no tienen puntos de corte instalados), se debe entonces recurrir a métodos alternos que brinden un nivel de seguridad equivalente. Aquí entrarían medidas como: sistemas de enclavamiento avanzados, dispositivos automáticos de bloqueo, doble bloqueo y purga (en sistemas de tuberías, usar dos válvulas cerradas en serie con un venteo intermedio para asegurar que no pase fluido), utilización de controles auxiliares seguros (como bloqueos en controles remotos, paros de emergencia con enclavamiento, etc.). La norma ANSI/ASSP Z244.1 justamente promueve la flexibilidad para usar métodos alternos basados en un análisis detallado de riesgo, aplicando la jerarquía de controles para mantener la seguridad cuando LOTO convencional no se puede aplicar. Un ejemplo práctico: en ciertas industrias de proceso continuo, detener completamente la planta puede ser inviable para tareas muy puntuales; en esos casos, se establecen procedimientos especiales (con más supervisión, personal adicional vigilando, dispositivos adicionales) que controlan la energía sin candados, pero con un nivel de protección aceptable. Siempre se debe documentar y justificar cuándo se usa un método alterno en lugar del LOTO estándar.
Controles de ingeniería adicionales: incluso con LOTO aplicado, es posible añadir capas de seguridad. Por ejemplo, instalar interlocks o enclavamientos que impiden energizar si hay resguardos abiertos, mecanismos de auto-cierre de válvulas por pérdida de energía, sistemas de bloqueo de arranque desde el panel de control, etc. Estos controles de ingeniería actúan como respaldo para evitar energización accidental, aunque no sustituyen al candado (sino que lo complementan). En el diseño de maquinaria moderna, normas internacionales (como ISO 14118) exigen incluir disposiciones para prevenir arranques imprevistos – un buen diseño de máquina debe facilitar el LOTO e incluso tener dispositivos integrados de bloqueo.
Controles administrativos y señalización: en niveles inferiores de la jerarquía están las medidas como procedimientos, capacitación intensiva y avisos. Por ejemplo, el uso de etiquetas de advertencia es un control administrativo cuyo objetivo es informar y recordar al personal que un equipo está intervenido. Solo colocar una etiqueta sin candado sería considerado un control débil, pues depende del comportamiento humano (alguien podría ignorar la etiqueta); por eso normalmente solo se usa tagout solo (sin candado) en situaciones donde no es físicamente posible bloquear, y aún así se acompañan de otras salvaguardas. Otros controles administrativos son: tener un permiso de trabajo firmado antes de energizar equipos tras mantenimiento, listas de verificación (checklists) que obligan a verificar cada paso, rotulación clara de los puntos de aislamiento, etc. Estas medidas son útiles pero se asume que fallarán si no existe la capa de control físico.
Protección personal: como último recurso en la jerarquía, se considera el uso de EPP específico para mitigar daños en caso de que alguna energía peligrosa se libere. Por ejemplo, ropa con resistencia al arco eléctrico o guantes dieléctricos cuando se trabaja cerca de partes eléctricas podría proteger en caso de una energización accidental. Sin embargo, confiar en el EPP significa asumir que habrá una falla en los niveles anteriores, por lo que nunca debe ser la principal medida: es la barrera final para reducir consecuencias, no para prevenir el evento.
En resumen, la jerarquía de control de energías peligrosas nos recuerda que la manera más efectiva de proteger al trabajador es removiendo el peligro (desenergizando y bloqueando), y que cualquier otra alternativa debe proporcionar un nivel de protección tan cercano como sea posible a esta condición de energía cero. Las etiquetas, procedimientos y EPP son importantes, pero siempre deben respaldar a la medida primaria de bloqueo, no reemplazarla. Los supervisores deben evaluar cada situación de trabajo y asegurarse de que siempre se utilice el método de control más seguro y robusto disponible, escalonando las medidas según esta jerarquía para no depender únicamente de las menos efectivas.