En los centros de trabajo industriales, el control de energías peligrosas es un elemento fundamental para prevenir lesiones graves, amputaciones y fatalidades durante actividades de mantenimiento, limpieza o ajuste de maquinaria. Aunque a simple vista cualquier candado podría parecer suficiente para impedir el accionamiento de un equipo, en seguridad industrial existe una distinción técnica y normativa muy clara entre un candado convencional y un candado diseñado específicamente para sistemas de bloqueo y etiquetado, comúnmente conocidos como LOTO (Lockout/Tagout). Esta diferencia no es meramente estética, sino funcional, legal y preventiva.
Comprender esta distinción resulta clave para supervisores, responsables de seguridad, técnicos de mantenimiento y auditores de cumplimiento, ya que el uso incorrecto de dispositivos de bloqueo puede invalidar procedimientos, debilitar el control administrativo y aumentar el riesgo de energización inesperada.
Un candado estándar es un dispositivo de seguridad de uso general cuya finalidad principal es restringir el acceso físico a puertas, gabinetes, contenedores o instalaciones. Está diseñado para protección patrimonial o control de acceso, no para el aislamiento seguro de energías peligrosas.
Estos candados pueden ser metálicos, de latón, acero o aluminio, con llaves duplicables y sin requisitos específicos en cuanto a resistencia dieléctrica, codificación o identificación del usuario. Su fabricación se orienta a la durabilidad mecánica y a la resistencia contra manipulación externa, no a la gestión de riesgos laborales.
En términos operativos, un candado estándar no garantiza que una persona pueda identificar quién lo colocó, por qué fue instalado o si existe personal trabajando dentro de un equipo. Esta falta de trazabilidad es precisamente lo que lo vuelve inadecuado para procedimientos de bloqueo de energías.
Un candado LOTO es un dispositivo diseñado específicamente para la aplicación de procedimientos de control de energías peligrosas. Su función no es proteger bienes, sino proteger vidas.
Estos candados poseen características técnicas orientadas a la seguridad laboral:
Material dieléctrico o recubrimiento aislante para evitar riesgos eléctricos
Sistema de llave única o controlada que impide duplicaciones no autorizadas
Colores estandarizados para identificar roles (operador, supervisor, mantenimiento, contratista)
Espacio para identificación del trabajador responsable
Diseño ligero que facilita su uso en múltiples puntos de bloqueo
Además, su filosofía de uso responde al principio fundamental del LOTO: cada trabajador debe colocar su propio candado y solo él puede retirarlo. Esto asegura que el equipo no pueda ser energizado mientras exista personal expuesto.
La principal diferencia entre ambos tipos de candados radica en su propósito dentro del sistema de gestión de seguridad. El candado estándar restringe acceso; el candado LOTO controla energía peligrosa.
Un candado común puede impedir que alguien abra una puerta, pero no comunica que existe un trabajador dentro de una máquina. Tampoco permite integrar el candado a un sistema de bloqueo grupal, ni cumple con requisitos de identificación, control de llaves o segregación por funciones.
El candado LOTO, en cambio, forma parte de un procedimiento estructurado que incluye identificación de energías, aislamiento, bloqueo físico, etiquetado, verificación de cero energía y liberación controlada. Es un elemento del sistema, no un accesorio aislado.
Las regulaciones internacionales sobre control de energías peligrosas, como el estándar OSHA 29 CFR 1910.147, establecen que los dispositivos de bloqueo deben ser “singulares, identificables y dedicados exclusivamente al control de energía”. Esto implica que no deben utilizarse candados de uso general.
Aunque en México no existe una NOM específica exclusiva de LOTO, el principio se sustenta en el Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el Trabajo, así como en diversas NOM-STPS relacionadas con mantenimiento, maquinaria y riesgos eléctricos, que obligan a implementar medidas efectivas de control de energía antes de intervenir equipos.
En auditorías de seguridad, el uso de candados convencionales para bloqueo puede considerarse incumplimiento del programa de control de energías peligrosas, ya que no garantiza la protección del trabajador ni la trazabilidad del bloqueo.
El uso de candados LOTO no solo es una cuestión técnica, sino cultural. Cuando cada trabajador porta su candado personal, se refuerza la idea de responsabilidad individual sobre su propia seguridad. El candado se convierte en una extensión del permiso de trabajo y del control de riesgos.
En contraste, cuando se utilizan candados genéricos compartidos, se diluye la responsabilidad, se pierde la identificación del riesgo y se facilita la energización accidental por desconocimiento o presión operativa.
Las investigaciones de accidentes industriales muestran que muchos eventos graves ocurren precisamente cuando alguien retira un bloqueo ajeno o cuando el sistema no permitía identificar claramente quién estaba trabajando en el equipo.
La diferencia entre un candado estándar y un candado LOTO no radica en el material o en el precio, sino en su función dentro del sistema de prevención. El candado común protege instalaciones; el candado LOTO protege personas.
Implementar correctamente dispositivos LOTO no solo cumple con principios normativos y buenas prácticas internacionales, sino que establece una barrera crítica contra uno de los riesgos más mortales en la industria: la liberación inesperada de energía. En materia de seguridad, sustituir un candado LOTO por uno convencional no es una simplificación operativa, es una omisión de control que puede costar vidas.