Las herramientas de poder (también denominadas herramientas motorizadas o de fuerza) son aquellas que utilizan una fuente de energía externa para funcionar, ya sea electricidad, aire comprimido, fluido hidráulico o combustibles (gasolina, diésel, pólvora, etc.). Estas herramientas aumentan significativamente la eficiencia y capacidad de trabajo, pero también introducen riesgos adicionales por su potencia y velocidad. Es útil clasificarlas según el tipo de energía que las acciona, ya que sus características de uso y peligros varían:
Herramientas eléctricas: Son las más comunes en talleres y construcción. Incluyen todas aquellas con motor eléctrico o alimentadas por corriente (ya sea cableadas o a baterías). Ejemplos: taladros eléctricos, esmeriles o amoladoras angulares, sierras circulares y caladoras, lijadoras, pulidoras, rotomartillos eléctricos, motosierras eléctricas, atornilladores eléctricos, fresadoras portátiles, etc. Su ventaja es la disponibilidad de energía eléctrica, que brinda potencia constante; sin embargo, presentan riesgo de choque eléctrico, sobre todo las de conexión por cable. Dentro de este grupo también se consideran las herramientas a batería (inalámbricas), que eliminan el cable pero requieren control del estado de la batería y presentan los mismos riesgos mecánicos. Las herramientas eléctricas deben cumplir con estándares de aislamiento y es ideal que sean de doble aislamiento (recubiertas en materiales no conductores) para mayor seguridad.
Herramientas neumáticas: Son accionadas por aire comprimido suministrado generalmente por un compresor a través de mangueras. Ejemplos: martillos neumáticos (rompedores de pavimento), taladros neumáticos, llaves de impacto neumáticas (como las usadas en vulcanizadoras para quitar birlos de llantas), esmeriles neumáticos, pistolas de clavos o engrapadoras neumáticas, amarradoras de varilla, etc. Suelen usarse en ambientes donde la electricidad puede ser peligrosa (atmósferas explosivas) o donde se necesita mucha potencia sin un motor eléctrico pesado. Los riesgos específicos incluyen proyección de objetos (por la potencia del aire, p. ej. una manguera que se suelta puede chicotear y golpear), ruido elevado (los martillos neumáticos son muy ruidosos), y peligro de inyección de aire a la piel si se usan incorrectamente. Es crítico asegurar que las mangueras y conexiones estén en buen estado y sujetas (una manguera suelta a alta presión es un proyectil peligroso). Las herramientas neumáticas deben tener dispositivos de seguridad similares a las eléctricas; por ejemplo, las pistolas neumáticas de clavos deben tener seguros que eviten disparos involuntarios. También se recomienda instalar valvulas de seguridad en las líneas de aire (dispositivos corta-flujo) para que si una manguera revienta, se corte automáticamente el suministro.
Herramientas hidráulicas: Utilizan la presión de un fluido hidráulico (normalmente aceite) para generar fuerza. Comunes en entornos industriales y de rescate, incluyen: cortadoras hidráulicas (usadas por bomberos para excarcelación), expansores hidráulicos, gatos hidráulicos, llaves hidráulicas de torsión (para apretar pernos de manera controlada en equipos grandes), prensas hidráulicas portátiles, etc. Su ventaja es la enorme fuerza que pueden ejercer en tamaños relativamente compactos. Los riesgos incluyen altas presiones que, si hay fugas, pueden inyectar fluidos peligrosamente (un chorro a presión fina puede penetrar la piel), y la posible falla explosiva de mangueras o cilindros por sobrepresión. Es fundamental no exceder la presión de operación recomendada por el fabricante en ninguna pieza del sistema. Asimismo, los fluidos hidráulicos suelen ser inflamables a alta temperatura, por lo que se desarrollan fluidos especiales menos combustibles para ciertas aplicaciones. Al usar estas herramientas se requiere capacitación específica, pues la manipulación segura de mangueras, bombas y válvulas es crucial para evitar accidentes.
Herramientas de combustión interna: Aquí entran las herramientas accionadas por motores a gasolina, diésel u otros combustibles. Ejemplos típicos: motosierras de gasolina, cortadoras de concreto a gasolina, martillos demoledores a gasolina (como cortadoras de piso), generadores portátiles, compresores o bombas portátiles, e incluso algunas herramientas especializadas como lanzallamas para soldadura de rieles. Estas herramientas tienen la ventaja de ser autónomas (no dependen de electricidad o compresor externo), pero añaden riesgos de gases de escape (monóxido de carbono, por lo que no deben usarse en lugares cerrados sin ventilación), riesgo de incendio o explosión por el manejo de combustibles (la gasolina es muy inflamable; se debe apagar siempre el equipo para recargar combustible y hacerlo en área ventilada, evitando derrames), y por supuesto riesgos mecánicos similares a sus contrapartes eléctricas. También requieren más mantenimiento (bujías, filtros, etc.) y generan mucho ruido y vibración en general.
Herramientas accionadas por pólvora (detonación): Son un subgrupo especial de herramientas de poder que usan cargas explosivas de pólvora para impulsar fijaciones o cortar elementos. La más conocida es la pistola de fijación por pólvora (utilizada para clavar pernos o clavos en concreto o acero, usando cartuchos detonadores). Otras son cortadores con cartuchos para cables de acero, etc. Estas herramientas combinan riesgos de arma de fuego (ruido fuerte, proyectil expelido) con los de herramienta; por lo tanto, las normativas como OSHA requieren licencia o entrenamiento específico para operarlas. Sus peligros incluyen la posibilidad de disparar un perno a través de un material y que salga por el otro lado convirtiéndose en proyectil, rebote de materiales muy duros (nunca se deben accionar sobre acero templado, vidrio, etc. que puedan astillar), y obviamente heridas punzocortantes o contusas graves si se usan inadecuadamente (por ejemplo, nunca apuntar con ellas a otra persona, aun cuando se crean descargadas, y almacenarlas siempre descargadas y bajo control). Muchos países requieren certificación ANSI o pruebas de laboratorio para su uso seguro.
Los tipos de herramientas de poder mencionados requieren, cada uno, medidas de seguridad particulares que se discutirán en secciones posteriores. Sin embargo, todos comparten la necesidad de mantener sus sistemas de seguridad operativos, usar los accesorios correctos y ser manejados solo por personal competente. Por ejemplo, no usar nunca una herramienta eléctrica en una atmósfera explosiva o con vapores inflamables (a menos que sea intrínsecamente segura), ni operar una herramienta neumática sin verificar que la broca o útil esté bien sujeta, etc. Cada subcategoría de herramienta de poder lleva inherentes ciertos riesgos (eléctricos, neumáticos, hidráulicos, combustibles), y la prevención se enfoca en controlar esa fuente de energía (cortando electricidad, purgando aire o aceite, apagando motor y enfriándolo antes de mantenimiento, etc.).
Como supervisor, es importante reconocer la clasificación de las herramientas de poder para proveer la herramienta apropiada según las condiciones de trabajo. Por ejemplo, en un espacio confinado podría ser preferible usar herramientas neumáticas o eléctricas a batería (sin cables que puedan generar chispas si hay atmósfera peligrosa, y sin emisiones tóxicas). En áreas sin suministro eléctrico, optar por neumáticas con compresor móvil o de combustión. Además, conocer la clasificación permite aplicar la normativa correcta: una herramienta eléctrica portátil debe cumplir los requisitos de cableado, doble aislamiento o conexión a tierra; una neumática, los de control de aire comprimido; una de combustión, las reglas de manejo de combustibles, etc.