El uso seguro de herramientas manuales involucra aplicar técnicas correctas de manejo, postura y ejecución para cada tipo de herramienta, con el fin de realizar el trabajo eficazmente y sin accidentes. Aunque las herramientas manuales no tienen un motor, pueden causar lesiones graves si se usan indebidamente. En esta sección se abordan recomendaciones específicas para las herramientas manuales más comunes (martillos, llaves, destornilladores, cinceles, sierras, entre otras), enfatizando las técnicas de agarre y postura adecuadas y señalando los errores frecuentes y prácticas inseguras que deben evitarse.
Cada herramienta manual requiere un método de uso particular. Veamos los puntos clave de algunas de las más utilizadas:
Martillos y mazos: Agarre el martillo por el extremo del mango (no cerca de la cabeza) para aprovechar el peso en el golpe y tener control; muchos accidentes con martillo ocurren al sujetarlo demasiado cerca de la cabeza, perdiendo precisión y potencia. Asegúrese de que la cabeza esté firmemente unida al mango antes de usar. Al clavar, mantenga la vista en el clavo, sujete el clavo con los dedos solo al iniciar (luego retírelos antes de dar golpes fuertes). Golpee de forma perpendicular a la superficie, evitando golpes inclinados que puedan resbalar. Use el tipo de martillo adecuado: por ejemplo, martillo de uña para clavar o extraer clavos (no use un martillo de bola para carpintería, ni un martillo de uña para golpear cinceles, para eso es la maceta). Si va a golpear metal contra metal (cincel, punzón), use lentes de seguridad por el riesgo de astillas. Nunca use martillos con la cara astillada o con grietas. Para mazos (de goma), la técnica es similar pero estos se usan donde no se quiere dañar la pieza; aun así, inspeccione que el mazo no tenga cortes que puedan expulsar fragmentos de goma al golpear.
Llaves (fijas, ajustables, de tubo): Seleccione la llave del tamaño correcto de la tuerca. Si usa llave ajustable (perico), coloque la mordaza fija apoyada en la parte a la que se aplicará la fuerza, y la móvil hacia el lado de rotación, así reduce la posibilidad de resbalar. Abra la llave ajustable solo lo necesario para que calce; demasiada holgura la daña y patina. Para llaves fijas o de estrella, encaje completamente la llave en la tuerca, formando un ángulo de 90° entre el mango de la llave y el eje del perno. Tire de la llave hacia usted en vez de empujarla, siempre que sea posible, de esta forma si se zafa no perderá el equilibrio hacia adelante y suele ser más seguro para los nudillos. Al halar, haga fuerza con un movimiento controlado, no a tirones bruscos. Nunca prolongue una llave poniendo un tubo en el mango para hacer más palanca, a menos que la llave esté diseñada para eso (hay llaves de impacto para ese propósito); un tubo podría causar que la llave se quiebre o se redondee la tuerca. Si una tuerca está demasiado apretada, aplique aflojatodo (lubricante) y use una llave de mayor palanca o un método adecuado (por ejemplo, calor controlado) en lugar de forzar al extremo. Mantenga las llaves limpias de grasa para que no se resbalen.
Destornilladores (desarmadores): Use el destornillador que corresponda exactamente al tipo y tamaño de cabeza del tornillo. Un destornillador demasiado pequeño o grande daña la ranura y resbala, lo que puede causar heridas si la punta se sale bruscamente. Alinee el destornillador con el tornillo, ejerciendo presión axial (recta, empujando hacia el tornillo) mientras gira; no trate de forzar un destornillador inclinado porque se saldrá de la ranura. Si un tornillo ofrece mucha resistencia, no aumente la fuerza hasta desgastar la cabeza; mejor use un destornillador de mayor tamaño o uno de impacto manual si corresponde, o aplique técnicas como aflojar un poco golpeando suavemente la cabeza con un martillo a través del destornillador (existen destornilladores especiales golpeables para esto). Al destornillar, especialmente tornillos pequeños, hágalo sobre una superficie estable que sostenga la pieza; no sostenga la pieza en la mano, pues si el destornillador se resbala podría clavarse en la palma (un accidente bastante común). Mantenga las puntas de los destornilladores en buen estado: si se desgastan (puntas redondeadas, filos barridos) es momento de reacondicionarlos o reemplazarlos, porque en mal estado se salen con facilidad y arruinan el tornillo. Nunca use un destornillador como cincel, palanca o punzón: herramientas para cada función. Un destornillador expuesto a esfuerzos laterales o golpes se astilla o dobla.
Cinceles y punzones manuales: Use preferiblemente cinceles con protector de mano (un disco o guarda de goma/plástico cerca del extremo de golpe) para proteger los dedos de golpes desviados. Afile el cincel a su ángulo adecuado según el material (un cincel sin filo requiere golpes más fuertes y es peligroso). Sostenga el cincel firmemente, pero manteniendo la otra mano libre lejos del área de golpe. Golpee siempre perpendicular a la cabeza del cincel con la maceta; golpes inclinados pueden hacer que el cincel salte. Como ya se dijo, deseche o recondicione cinceles con cabeza en forma de hongo (rebordeada), pues fragmentos pueden saltar hacia los ojos. Para punzones de marcar, lo mismo: y use gafas de seguridad siempre que golpee metal.
Sierras manuales (serruchos, seguetas): Asegure bien la pieza a cortar (en un tornillo de banco, con sargentos, etc.) para que no se mueva ni vibre. Adopte una postura equilibrada: pies separados, cuerpo estable; si es un serrucho grande, uno de los pies adelantado alineado con el corte. Empuñe la sierra por su mango completo, y coloque la otra mano si es necesario sobre la parte delantera (en seguetas hay marcos con perillas frontales) para guiar. Inicie el corte con suaves pasadas para marcar la línea, luego incremente la fuerza. Mantenga un ángulo apropiado de ataque (ej. ~45° para madera blanda, ~60° para madera dura, con un serrucho) y use toda la longitud de la hoja en vaivén para un desgaste uniforme. No "rebotar" la sierra ni forzarla si se traba; deténgase, retire y limpie si algún trozo la atora. Con seguetas (arcos de sierra para metal), verifique la tensión de la hoja: debe estar bien tensa para que no se doble al cortar; hay tornillos de ajuste para lograrlo. Corte a velocidad moderada y constante; ir demasiado rápido genera calor y arruina la hoja. Al terminar un corte, sujete la pieza cortada para que no caiga incontroladamente. Almacene las sierras colgadas o con protección en los dientes (muchas vienen con funda) para evitar mellarlas y cortes inadvertidos al agarrar.
Alicates y pinzas: Aunque no estaban listados explícitamente en el temario, son herramientas manuales comunes. No use alicates como si fueran llaves para tuercas – pueden resbalar y lastimar; en su lugar use la llave correcta. Los alicates de corte deben usarse dentro de su capacidad (no intentar cortar un perno templado con un alicate de electricista, para eso existen cizallas o cortadores más grandes). Al cortar alambre con pinzas, mire hacia otro lado o use gafas, porque los trozos cortados pueden salir disparados. Los alicates suelen hacer mucha presión, así que cuidado de no pillarse la piel de la mano contraria entre sus mangos (sucede si se cierra hasta el tope sin cuidado).
En general, para todas las herramientas manuales se aplica: trabajar con atención, usando el cuerpo de manera alineada y sin poner partes del cuerpo en la trayectoria de posibles deslizamientos. Un principio simple: “donde podría ir la herramienta si algo falla, no debe haber una mano, pierna u otra parte del cuerpo”. Ejemplo: al cortar hacia usted con un cuchillo, su otra mano no debe estar en línea con la hoja. Al martillar un clavo, mantenga la mano que sostiene el clavo lejos una vez que este pueda sostenerse solo. Al perforar con un berbiquí manual, no coloque la otra mano detrás del taladro donde saldría la broca.
Errores comunes que deben evitarse y recalcar en la supervisión:
Usar herramientas de forma improvisada (ya mencionado: destornillador como cincel, llave inglesa como martillo, etc.).
Aplicar fuerza excesiva o métodos inseguros para ganar fuerza (extensiones no diseñadas, golpear llaves para aflojar tuercas – si hace falta, usar llaves de golpe diseñadas y martillo, pero no una llave estándar –).
Trabajar con herramientas desafiladas o dañadas "porque no hay otra a mano". Esto es un error grave, siempre es mejor buscar la herramienta adecuada o arreglarla antes.
Llevar herramientas en los bolsillos o colgadas del cinturón sin sujeción adecuada: pueden caerse (especialmente en alturas) o clavarse en el cuerpo al agacharse. En lugar de eso, usar portaherramientas, cinturones con fundas o cajas de herramientas para transportarlas.
Dejar herramientas regadas en andamios, escaleras o suelos de paso: riesgo de caída de objetos o tropiezos. Mantenerlas ordenadas en un área designada o en contenedores.
Trabajar en mala posición: forzando la muñeca, haciendo palanca contra su propio cuerpo, etc. Si nota eso, deténgase y reacomode la postura o la pieza de trabajo.
El supervisor debe observar las técnicas de sus trabajadores y corregir en el momento cualquier mal hábito. A veces son detalles pequeños (como ver a alguien atornillar inclinado y a punto de resbalar), pero que corregidos evitan lesiones y también prolongan la vida útil de las herramientas. Incorporar entrenamiento práctico con demostraciones de la forma correcta de usar las herramientas manuales comunes puede ser muy útil, ya que a veces los trabajadores jóvenes aprenden por imitación y podrían haber adquirido técnicas inadecuadas.
Muchas lesiones con herramientas manuales no provienen de la herramienta en sí, sino de la forma de agarrarla o de posicionar el cuerpo durante la tarea. Una técnica de agarre correcta garantiza control sobre la herramienta y reduce la posibilidad de que resbale o se escape de las manos. Una postura corporal adecuada, por su parte, permite aplicar la fuerza eficientemente y mantiene el equilibrio, de modo que si hay un movimiento inesperado no se pierde el control.
Agarre de herramientas:
Herramientas de mango largo (martillos, hachas, serruchos): Como se mencionó, agarre hacia el extremo para mejor palanca, con la mano cerrada firme pero no rígida en exceso (dejar que la herramienta “trabaje” con su peso). El pulgar suele ir envolviendo el mango, no cruzado sobre los dedos, para máxima fuerza. En un martillo, por ejemplo, al final del golpe conviene aflojar ligeramente para amortiguar; nunca soltar completamente, claro, pero un agarre ligeramente flexible evita transmitirse todo el impacto al brazo.
Herramientas de mango corto (destornilladores, formones): Aquí el agarre debe ser en puño, con el pulgar oponiéndose a los demás dedos sobre el mango para guiar. En destornilladores con mango esférico trasero, se puede hacer palanca con la palma. Los dedos lo más cercanos al extremo operativo para sensibilidad, pero sin invadir la zona de riesgo (ejemplo: no poner el dedo índice sobre la hoja de un formón muy cerca del filo).
Pinzas y alicates: Posicionar el objeto a cortar/prender lo más adentro posible en las mandíbulas (no en la puntita). Agarre los mangos con los dedos envueltos; a veces se tiende a usar solo los dedos índice y medio para abrir y cerrar, pero es mejor usar toda la mano para tener más control, especialmente al cortar alambre duro (así no se sueltan al reventar el alambre).
Cuchillos y cutters: Siempre agarrar con la mano dominante, con los dedos alejados de la hoja. Para un cúter utilitario, extender la hoja solo lo necesario para el grosor a cortar, así se minimiza la longitud expuesta (y se evita que la hoja se quiebre por sacar demasiada). Mantener el índice a lo largo de la parte superior del mango del cúter puede ayudar a control, pero nunca poner la mano libre delante de la hoja. En un cuchillo, hay técnicas específicas: en general, los dedos de la mano que sostiene deben estar curvados para no sobresalir hacia el filo, y la mano que sujeta el material debe usar el llamado "agarre de garra" (dedos hacia adentro) en ciertos trabajos como carpintería, para que si resbala la hoja toque nudillos y no corte dedos (técnica de carpinteros).
Seguetas y arcos de sierra: Una mano en el mango principal y la otra preferiblemente apoyando el extremo opuesto del arco para estabilizar en el arranque del corte. Luego se puede usar solo una mano, pero la otra debe quedar libre para sujetar la pieza o estar fuera de trayecto. Mantener pulgares hacia adentro, no extendidos, al agarrar un arco de sierra, para que no queden expuestos a golpes contra el material si la sierra salta.
Postura y posición del cuerpo:
Equilibrio y base firme: Colocar los pies separados a la altura de los hombros, uno un poco adelante del otro si se aplica fuerza horizontal (p. ej., al serrar o al empujar un destornillador). Las rodillas ligeramente flexionadas para absorber movimientos repentinos. Evitar estirarse demasiado lejos: si algo está fuera de alcance cómodo, moverse físicamente más cerca o usar una herramienta con mango más largo.
Línea de fuerza: Tratar de alinear el cuerpo con la dirección de la fuerza aplicada. Por ejemplo, al jalar una llave hacia uno mismo, retroceder un pie y orientar el torso de modo que el tirón sea con un movimiento del cuerpo, no solo con los brazos, usando el peso corporal (con control). Al martillar, situarse de frente al clavo con el hombro, codo y muñeca en un plano, para que el golpe caiga recto. Si se atornilla manualmente en pared horizontal, pararse frente al tornillo para empujar con el hombro detrás; no hacerlo de costado torciendo la muñeca.
Altura de trabajo: Siempre que sea posible, ubicar la pieza de trabajo a una altura cómoda, idealmente a la altura de la cintura o ligeramente por debajo para tareas de fuerza (así puede uno apoyarse). Si se trabaja en el suelo, considerar arrodillarse con protectores o colocar la pieza sobre una superficie elevada (caballetes, mesas de trabajo portátiles). Trabajar en posiciones muy bajas o muy altas incrementa la fatiga y disminuye la precisión.
No usar el cuerpo como apoyo de piezas inestables: Un error típico es, por prisa, sujetar algo contra el propio cuerpo para cortarlo o perforarlo. Ejemplo: sostener un listón de madera con una mano y apoyarlo contra el muslo para hacer un corte con serrucho. Esto es sumamente peligroso porque un desliz puede conducir la herramienta al muslo o mano. Se debe evitar usar el cuerpo como banco de trabajo; siempre usar superficies adecuadas o pedir ayuda a otro para sujetar si es necesario.
Visibilidad: Asegurar que la línea de visión a la zona de contacto de la herramienta con el material no esté obstruida por su cuerpo o manos. Moverse o inclinarse para ver bien dónde va a cortar o golpear. Iluminar si hace falta la zona (luz dirigida, linterna) en tareas detalladas.
Coordinación con la mano no dominante: La mano libre (no dominante) no debe ser un estorbo sino ayudar: bien sea sujetando la pieza, manteniendo equilibrio o sencillamente colocándose en una posición segura. Educar a los trabajadores a que siempre sepan dónde está su otra mano antes de iniciar un movimiento. Por ejemplo: “mano izquierda, ¿está lejos de la trayectoria? Sí, entonces procedo”. Esa verificación mental evita montones de accidentes.
El entrenamiento en técnicas de agarre y postura puede involucrar demostrar ambas: la forma correcta y la incorrecta, para que se aprecie la diferencia. Un supervisor podría, por ejemplo, simular un intento de aflojar una tuerca empujando una llave con mala postura y mostrar cómo se resbala, luego hacerlo correctamente halando con el cuerpo alineado. Estas demostraciones prácticas son valiosas.