Antes de cada jornada de trabajo, o incluso antes de cada uso individual de una herramienta, es imperativo realizar una inspección previa para asegurarse de que la herramienta se encuentra en condiciones seguras. Esta inspección, principalmente de carácter visual y funcional básico, tiene como objetivo detectar defectos o condiciones inseguras en la herramienta o en el entorno inmediato que puedan causar un accidente. A continuación, se detallan los elementos de una inspección eficaz, los defectos típicos a buscar y los criterios para retirar inmediatamente de servicio una herramienta insegura.
La revisión visual consiste en examinar la herramienta detenidamente para verificar su estado, sin necesidad de desarmarla (salvo chequeos simples como quitar una guarda fácilmente desmontable si aplica). Debe realizarse antes de cada operación, especialmente en herramientas de uso compartido o que llevan tiempo almacenadas. Puntos generales a revisar:
Limpieza y ausencia de materiales extraños: La herramienta debe estar limpia, sin acumulación de polvo, grasa excesiva, escombros o limaduras que pudieran interferir en su correcto funcionamiento. Durante la inspección, limpiar suciedad permite ver posibles grietas ocultas.
Estado general de integridad: Observar si hay fisuras, grietas, deformaciones o corrosión en el cuerpo de la herramienta. Por ejemplo, en un martillo verificar que no haya fisuras en la cabeza o mango; en una llave, que no esté doblada ni con boca abierta por desgaste; en un destornillador, que la hoja no esté torcida ni mellada; en carcasa de herramientas eléctricas, que no tenga rajaduras por caídas previas.
Componentes sujetos a desgaste: Identificar si la parte activa de la herramienta está en buen estado. En herramientas de corte manual: ¿la hoja está afilada, recta y sin faltantes de diente? (una sierra con dientes rotos debe sustituirse la hoja). En herramientas de golpe: ¿la cabeza del cincel o punzón no está "champimiada" (mushrooming) con bordes colapsados y astillosos? (debe rectificarse o darse de baja, pues esas rebabas lanzan esquirlas peligrosas al golpear). En llaves: ¿las bocas o estrías internas de un dado no están desgastadas que patinen? En alicates: ¿las mandíbulas cierran bien y no están melladas? En brocas: ¿el filo y la punta están en buenas condiciones y rectas?
Elementos de ensamble o sujeción: Muchas herramientas tienen piezas unidas por pernos, remaches u otros sujetadores. Revisar que no haya tornillos flojos o faltantes. Ejemplo: en una cizalla manual, comprobar que el perno central que une las hojas esté presente y firme; en un martillo, que la cuña que fija el mango a la cabeza esté bien ajustada; en una herramienta eléctrica, que todos los tornillos de la carcasa estén presentes (no sueltos por vibración).
Mangos, empuñaduras y aislamientos: Los mangos merecen especial atención, ya que son el punto de agarre y suelen ser de materiales diferentes al resto de la herramienta. Si son de madera, buscar astillas, rajaduras longitudinales o humedad/hongos; un mango astillado puede clavarse en la mano o romperse al aplicar fuerza. Mangos plásticos o de goma: checar que no estén agrietados, derretidos o con cortes. Además, si la herramienta requiere aislamiento eléctrico (por ejemplo, pinzas y desarmadores para uso eléctrico), asegurarse que dicho aislamiento (generalmente recubrimiento de goma) no esté dañado ni con partes descubiertas. Un manguito flojo o roto en un desarmador dieléctrico lo descalifica para trabajos eléctricos.
Cables y enchufes (en herramientas eléctricas): Inspeccionar todo el largo del cable en busca de secciones peladas, aplastamientos, aislante cuarteado o reparaciones mal hechas (cintas aislantes, empalmes no autorizados). Doblar ligeramente el cable en varios puntos para ver si aparece algún corte oculto. Observar que la clavija de enchufe tenga sus dos o tres espigas íntegras, bien sujetas y aisladas; si el enchufe es polarizado o con tierra, que sea el correcto para la toma (no modificados). Verificar que el prensa-cable (grip) en la entrada de la herramienta esté presente, evitando que tirones vayan directo a las conexiones internas.
Interruptores y gatillos: Accionar (con la herramienta desconectada de energía, obviamente) el interruptor o gatillo para comprobar que se mueve bien, no está atascado ni roto. Un gatillo que se queda pegado en “on” es sumamente peligroso. Algunos equipos tienen seguros de encendido: probar que funcionen (por ejemplo, en una sierra circular el gatillo suele tener un botón de seguridad que hay que presionar además del gatillo; verificar que ese botón no esté roto y cumpla su función).
Protectores y guardas: Si la herramienta viene con cubiertas de seguridad (guardas, escudos, protectores de manos), asegurarse de que estén instalados correctamente y sin deformaciones severas. Ej: la guarda de una esmeriladora angular debe girar pero estar fija en la posición deseada (el mecanismo de apriete debe funcionar). La guarda retráctil de una sierra circular manual debe moverse libremente cubriendo la hoja cuando esta sale del corte; probarla en frío simulando retracción y soltándola para ver que vuelve a posición. Cualquier protector ausente o defectuoso es causa de bloqueo de uso de la herramienta hasta corregirlo.
Etiquetas y manuales: Aunque secundario, es útil comprobar que las etiquetas de seguridad o calibración de la herramienta estén legibles. Muchas herramientas traen advertencias de fábrica (por ej., “use goggles” en esmeril, “unplug before changing blade” en sierras) y placas de especificaciones (voltaje, rpm). Tener esta información visible ayuda a la seguridad. Si la herramienta tiene registro o certificado (por ejemplo, herramientas dieléctricas a veces se les hace pruebas de aislamiento periódicas), verificar su vigencia.
La revisión visual debe complementarse, cuando es seguro, con una prueba funcional breve sin carga: por ejemplo, conectar brevemente un taladro (sujetándolo firmemente) para ver si suena normal, sin vibraciones excesivas ni chispas en exceso en el conmutador; o girar a mano el disco de una esmeriladora desconectada para sentir que no haya roce extraño. Con herramientas manuales, a veces basta hacer un ensayo en vacío: abrir y cerrar unas pinzas, accionar la carraca de una matraca para verificar el trinquete, etc.
Es aconsejable llevar un registro o checklist de inspección diario (en operaciones críticas) o semanal, donde se marque que se revisaron ciertos puntos, y se reporten novedades. Esto crea hábito en los trabajadores de checar sus herramientas y facilita al supervisor el seguimiento de mantenimiento.
Los defectos más comunes que se hallan en herramientas –y que representan condiciones inseguras– incluyen:
Mangos dañados o flojos: Como se mencionó, un mango agrietado, con astillas o mal ajustado puede romperse en pleno uso, dejando la parte metálica fuera de control (imaginemos la cabeza de un martillo saliendo volando). Otro ejemplo son las manijas de taladros o esmeriles (muchos traen maneral auxiliar atornillable): si están flojas o rajadas, se pueden soltar durante la operación causando pérdida de control. Criterio: Cualquier mango dañado se considera motivo de retiro inmediato de la herramienta hasta repararlo o reemplazarlo. Es preferible cambiar el mango (si es posible) o la herramienta completa, que arriesgar su uso.
Filo desafilado o deformado: En cuchillas, hojas de sierra, formones, brocas, etc. Un filo desgastado hace la herramienta ineficaz y peligrosa, pues incita al operador a aplicar más fuerza o hacer movimientos bruscos. Además, un filo deformado (p. ej., disco de corte al que le faltan segmentos, broca visiblemente doblada) puede trabarse o romperse. Criterio: Un disco de corte desgastado por debajo del diámetro seguro (muchos traen una marca o simplemente se ve muy reducido) debe desecharse. Una broca que perdió la punta debe ser afilada por personal calificado o sustituida. Las sierras manuales sin dientes o con dientes gastados deben cambiarse la hoja. En general, herramienta de corte sin buen filo no entra en trabajo hasta corregirlo.
Cables expuestos o enchufes defectuosos: Este es un defecto crítico en herramientas eléctricas. Un cable con conductores expuestos (aunque sea un pequeño tramo de cobre visible) es un peligro inminente de choque eléctrico y cortocircuito. De igual forma, enchufes rotos, con patitas flojas, cinta aislante envuelta, etc., no garantizan conexión segura. Criterio: Herramienta con cable dañado no se usa hasta ser reparada por personal autorizado. Se debe etiquetar "No usar" y enviarse a mantenimiento eléctrico. Es inaceptable operar "solo un ratito" así, ya que un pequeño movimiento puede hacer contacto y electrocutar. Muchas empresas tienen cables de repuesto o enchufes de repuesto; el supervisor debe procurar que se cambie el componente antes de seguir.
Protecciones faltantes o en mal estado: Si falta la guarda de una máquina, o por ejemplo una cubierta de correa en una esmeriladora de banco, la herramienta no debe operar. También, un protector que esté suelto, que no cubra adecuadamente o que tenga grietas pronunciadas, no cumple su función. Criterio: Sin las guardas completas, la máquina se considera insegura y no puede usarse. Reinstalar o reparar la protección antes de continuar. Esto aplica incluso a detalles como la perilla de seguridad de un gato mecánico: si está quebrada y podría fallar soltando la carga, ese gato se aparta.
Herramientas de medición descalibradas: No es un defecto "de seguridad" directa, pero una cinta métrica estirada o un torquímetro descalibrado pueden inducir errores que después obliguen a rehacer trabajos de forma insegura. En ciertos casos críticos (ej: llaves dinamométricas en torques precisos), usar una fuera de calibración puede causar falla de un equipo. Criterio: Si se detecta un instrumento evidentemente mal calibrado o dañado (ej: un nivel con la burbuja rota, un manómetro de una herramienta hidráulica que no marca bien), debe retirarse para calibración o reemplazo, pues confiar en un instrumento defectuoso es un riesgo.
Herrumbre o corrosión avanzada: Herramientas muy oxidadas pierden integridad (el metal puede estar frágil) y además el óxido puede causar trabamientos (p. ej., un alicate oxidado no abre/cierra bien). Criterio: Si la corrosión afecta partes vitales (por ejemplo, el resorte interior de unas tijeras, o el seguro de un arnés de seguridad), la herramienta debe ser sustituida. En casos leves, puede bastar con limpieza y lubricación.
Juego o holguras excesivas: Si una herramienta tiene partes móviles con juego anormal –por ejemplo, una sierra caladora con su hoja bailando por un soporte desgastado, una pulidora con su eje con holgura en los rodamientos– eso puede derivar en vibraciones peligrosas o fallas repentinas. Criterio: Detectada una holgura importante, la herramienta se envía a mantenimiento; es síntoma de desgaste avanzado.
Herramientas improvisadas o modificadas: A veces se encuentra en el lugar de trabajo herramientas "hechizas" o modificaciones caseras (por ejemplo, un formón al que le soldaron una extensión, o un alargador de llave fabricado con un tubo). Estas no cumplen estándares y pueden ser riesgosas. Criterio: Prohibir el uso de herramientas no homologadas. Retirar cualquier artefacto no aprobado que los trabajadores hayan traído o adaptado sin autorización.
Durante la inspección, al identificar alguno de estos defectos, el supervisor o trabajador debe tomar acción inmediata: etiquetar o marcar la herramienta como fuera de servicio. Lo recomendado es usar una etiqueta o tag roja de “No Utilizar – Fuera de Servicio” atada a la herramienta, indicando fecha y problema, para que nadie más la tome por error. Si es posible, almacenarla separada (un gabinete de “herramientas por reparar”). Esto hasta que personal calificado la repare o se reemplace. Es importante inculcar que ninguna producción o urgencia justifica arriesgar la seguridad usando herramientas defectuosas.
El supervisor deberá también registrar el defecto en el sistema de mantenimiento o bitácora, para darle seguimiento. Y si detecta patrones (ej: muchos cables dañados por forma de jalar, o ciertas herramientas que frecuentemente aparecen con fisuras), investigar la causa raíz y tomar medidas (mejor entrenamiento, cambiar de proveedor de herramienta por calidad, etc.).
Recapitulando algunos criterios ya mencionados, enumeramos las situaciones en que se debe retirar de inmediato una herramienta del servicio, sin excepciones:
Falla en dispositivos de seguridad: Si una herramienta de poder presenta fallas en su interruptor (no apaga correctamente) o le falta/funciona mal alguna guarda o seguro esencial, no debe usarse hasta reparación. Ejemplos: esmeriladora sin guarda, sierra cuyo protector de hoja no cierra, amoladora cuyo interruptor trabable se traba permanentemente, pistola de clavos cuyo seguro de contacto no funciona.
Daño en aislamiento eléctrico o conexión: Cualquier señal de posible electrocución como cable expuesto, enchufe roto, chispa excesiva al conectar, olor a quemado eléctrico. Se desconecta y etiqueta inmediatamente.
Pérdida de integridad estructural: Herramienta agrietada, doblada o con pieza estructural floja (un martillo con cabeza floja, escalera portátil con peldaño roto – aunque es otro tipo de herramienta –, etc.) se considera fuera de servicio.
Herramienta que ha sufrido una sobrecarga o caída severa: Tras un evento así, se debe inspeccionar antes de reusar. Si se sospecha daño interno, mejor enviarla a revisión técnica. Por ejemplo, un esmeril que cayó de 3 metros, aunque externamente luzca bien, pudo desalinear el eje; más seguro no usar hasta recalibrar.
Accesorios desgastados más allá de límites seguros: Discos de corte con menos del diámetro mínimo usable, discos de esmeril de banco con fisuras (hacer prueba de sonido – ring test – antes de montarlos; si suenan opacos pueden estar agrietados), brocas visiblemente romas o melladas, sierras manuales sin dientes útiles. En todos esos casos, la acción es cambiar el accesorio antes de seguir, y no operarlo con el consumible en mal estado.
Siguiendo estos criterios estrictamente, se logra mantener un inventario de herramientas seguras. Un elemento relevante es tener herramientas de reemplazo disponibles: si al trabajador se le retira su herramienta por insegura, debe haber otra para continuar el trabajo de forma segura tras un corto retraso. Esto recae en la administración de herramientas de la empresa.