Las operaciones de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés) constituyen una de las actividades más complejas dentro de la atención de emergencias y desastres. Cuando ocurre un sismo, una explosión o un colapso estructural, los equipos de respuesta deben intervenir en escenarios caracterizados por daños importantes en las edificaciones, acumulación de escombros, presencia de materiales peligrosos y posibles víctimas atrapadas en espacios de difícil acceso.
En estas circunstancias, la rapidez de intervención representa un factor importante para incrementar las posibilidades de localizar sobrevivientes. Sin embargo, una respuesta efectiva también requiere organización, evaluación de riesgos, comunicación y procedimientos estandarizados que permitan coordinar las actividades entre diferentes instituciones.
Uno de los instrumentos fundamentales para alcanzar estos objetivos es el Sistema de Marcaje INSARAG, una metodología de identificación visual diseñada para transmitir información relevante durante las operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas.
Mediante símbolos, letras, números y señalamientos colocados en lugares estratégicos, los equipos USAR pueden identificar sitios de trabajo, registrar la presencia de víctimas, advertir sobre peligros y comunicar el avance de las operaciones.
Este sistema adquiere especial importancia cuando participan grupos de rescate provenientes de diferentes regiones o países, debido a que establece criterios comunes para interpretar la información disponible en el escenario.
El Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG, International Search and Rescue Advisory Group) es una red internacional que trabaja bajo el marco de las Naciones Unidas y promueve la coordinación y el fortalecimiento de las capacidades de respuesta ante emergencias que involucran estructuras colapsadas.
Su metodología busca mejorar la preparación, movilización, coordinación y actuación de los equipos de búsqueda y rescate urbano, particularmente durante desastres de gran magnitud que pueden requerir asistencia internacional.
Las Guías INSARAG proporcionan criterios técnicos y organizativos para desarrollar operaciones coordinadas, incluyendo la gestión de los equipos de respuesta, la evaluación de sitios de trabajo, los procedimientos de búsqueda, la seguridad operativa y los sistemas de comunicación.
Dentro de estos instrumentos se encuentra el sistema de marcaje, cuyo propósito es establecer un lenguaje visual común que permita comunicar información esencial sin depender exclusivamente de instrucciones verbales o equipos de radiocomunicación.
La utilización de este sistema facilita que diferentes grupos interpreten de manera uniforme las condiciones de un sitio, los hallazgos registrados y las actividades desarrolladas por equipos anteriores.
Durante una emergencia estructural, la información disponible cambia constantemente conforme avanzan las operaciones.
En las primeras etapas, los equipos pueden disponer únicamente de testimonios, observaciones generales y datos preliminares sobre personas desaparecidas.
Posteriormente, mediante las actividades de reconocimiento y búsqueda, se identifican nuevas condiciones, riesgos específicos y posibles ubicaciones de víctimas.
El sistema de marcaje permite registrar parte de esta información directamente en el escenario mediante símbolos visibles.
Entre sus objetivos principales se encuentran:
Identificar los sitios donde se desarrollan operaciones USAR.
Señalar la ubicación probable o confirmada de víctimas.
Diferenciar entre víctimas vivas y fallecidas.
Comunicar información sobre peligros existentes.
Registrar el avance de las actividades de búsqueda y rescate.
Evitar la duplicación innecesaria de intervenciones.
Facilitar la transferencia de información durante los relevos.
Mejorar la coordinación entre equipos nacionales e internacionales.
La principal ventaja de este procedimiento es que proporciona información visual inmediata a los rescatistas que ingresan posteriormente al lugar.
No obstante, el marcaje debe utilizarse como complemento de los registros operativos y los mecanismos de coordinación, debido a que los símbolos no pueden representar por sí solos todas las condiciones presentes en una emergencia.
El sistema INSARAG contempla tres componentes principales relacionados con las operaciones de búsqueda y rescate:
Marcaje de triaje de sitios de trabajo: permite identificar estructuras o áreas seleccionadas para desarrollar operaciones USAR y registrar información sobre las actividades realizadas.
Marcaje de víctimas: permite señalar la ubicación probable o confirmada de personas vivas o fallecidas que se encuentran atrapadas o cuya localización no resulta evidente.
Marcaje de despeje rápido (RCM): permite identificar determinados lugares que han sido revisados y donde se ha establecido una condición de despeje o presencia exclusiva de personas fallecidas.
Adicionalmente, la metodología contempla elementos auxiliares de orientación de estructuras, identificación general de áreas y delimitación de zonas operativas.
Cada componente responde a una necesidad específica y debe interpretarse dentro del contexto de las actividades desarrolladas.
La localización de víctimas constituye uno de los componentes más importantes del sistema de marcaje INSARAG, debido a que permite comunicar información crítica sobre personas que podrían permanecer atrapadas bajo escombros o dentro de espacios estructurales.
En escenarios de colapso, las víctimas pueden encontrarse debajo de losas, vigas, muros, elementos de concreto o materiales desprendidos.
En otros casos, pueden permanecer dentro de espacios vitales aislados, donde la configuración de los escombros genera cavidades que permiten la supervivencia temporal.
La identificación precisa de estos lugares es fundamental para orientar las operaciones de rescate y evitar intervenciones innecesarias que puedan aumentar la exposición al riesgo.
El elemento principal del marcaje de víctimas es una letra V mayúscula, colocada lo más cerca posible del punto de superficie correspondiente a la ubicación probable o conocida de la víctima.
Este símbolo permite identificar lugares donde existen indicios de personas atrapadas, independientemente de que se haya confirmado inicialmente su condición.
Por ejemplo, si durante una búsqueda se detectan sonidos provenientes de una zona cubierta por escombros, puede establecerse un punto de interés que requiera una evaluación adicional.
La letra V funciona como una referencia visual para orientar a otros integrantes del equipo y facilitar la identificación de la zona.
Cuando la ubicación no resulta evidente, puede incorporarse una flecha que indique la dirección correspondiente.
Es importante destacar que la presencia de una V no significa necesariamente que la víctima esté viva ni que haya sido confirmada su condición.
El símbolo representa una ubicación que debe interpretarse junto con la información adicional disponible.
Cuando se confirma la presencia de personas vivas en determinada ubicación, se utiliza la letra L (Live) acompañada de un número.
El número representa la cantidad de víctimas vivas confirmadas en el lugar señalado.
Por ejemplo:
L-1: una víctima viva confirmada.
L-2: dos víctimas vivas confirmadas.
L-3: tres víctimas vivas confirmadas.
Este registro permite comunicar la cantidad de personas identificadas y orientar la planificación de las operaciones de rescate.
Sin embargo, la confirmación de que una persona permanece con vida no significa que se conozca completamente su estado clínico.
Las víctimas pueden presentar lesiones traumáticas, alteraciones respiratorias, hemorragias, síndrome de aplastamiento u otras condiciones que requieran atención médica especializada.
Por esta razón, la información obtenida durante la búsqueda debe transmitirse oportunamente a los responsables de las operaciones y al personal sanitario.
Cuando se confirma la presencia de personas fallecidas, el sistema utiliza la letra D (Dead) acompañada del número correspondiente.
Por ejemplo:
D-1: una víctima fallecida confirmada.
D-2: dos víctimas fallecidas confirmadas.
D-3: tres víctimas fallecidas confirmadas.
Este marcaje permite identificar las ubicaciones donde permanecen personas fallecidas y facilita la coordinación de las actividades de recuperación.
No obstante, debe reconocerse que la confirmación del fallecimiento requiere criterios y procedimientos establecidos por las autoridades y el personal competente.
La ausencia de respuesta durante los llamados, la falta de movimiento o la imposibilidad de establecer comunicación no constituyen por sí solas una confirmación del fallecimiento.
Además, la identificación de personas fallecidas debe realizarse respetando los procedimientos de manejo digno de los cuerpos, documentación y coordinación con las autoridades correspondientes.
En determinadas situaciones, el punto donde se coloca el marcaje no coincide exactamente con la posición de la persona atrapada.
Esto puede ocurrir cuando existen obstáculos, superficies inaccesibles o componentes estructurales que impiden colocar el símbolo directamente sobre el lugar identificado.
Para estas circunstancias, INSARAG contempla el uso de flechas que permiten indicar la dirección hacia la ubicación de las víctimas.
Por ejemplo, una V acompañada de una flecha orientada hacia un conjunto de escombros puede señalar que los indicios de una víctima corresponden a ese sector.
La flecha no proporciona necesariamente una distancia exacta ni define la profundidad a la que se encuentra la persona.
Su función consiste en facilitar la orientación espacial del equipo.
La información debe complementarse con croquis, registros de búsqueda y otros métodos que permitan precisar la ubicación antes de iniciar actividades de penetración o remoción de escombros.
Un aspecto fundamental del sistema INSARAG es que los señalamientos deben actualizarse conforme cambian las condiciones del lugar y avanzan las operaciones.
La información inicial puede modificarse cuando se localizan nuevas víctimas, se confirma su condición o se realiza su extracción.
En el procedimiento establecido por las Guías INSARAG 2020, cuando una víctima es retirada del lugar, se tacha el registro correspondiente y, cuando resulta necesario, se anota una nueva cantidad que refleje las personas que permanecen allí.
Por ejemplo, si inicialmente se identifican tres víctimas vivas, el señalamiento puede indicar:
L-3
Si una de ellas es extraída y permanecen dos, debe actualizarse el registro para comunicar la nueva condición.
La anotación anterior se tacha y se incorpora la información correspondiente a las víctimas restantes.
Este procedimiento evita que otros equipos interpreten que todavía se encuentran atrapadas personas que ya fueron rescatadas.
Cuando todas las anotaciones de víctimas confirmadas han sido tachadas, el marcaje indica que todas las víctimas conocidas en esa ubicación han sido retiradas.
Sin embargo, esta condición no significa necesariamente que se haya descartado la presencia de otras personas en sectores diferentes de la estructura.
Por ello, el marcaje debe interpretarse considerando el alcance de las actividades de búsqueda y los registros operativos disponibles.
Algunos materiales gráficos utilizados históricamente en cursos de rescate presentan variaciones en la simbología, como círculos alrededor de la V o combinaciones de líneas y flechas para representar diferentes estados de las víctimas.
Estas representaciones deben estudiarse dentro del contexto del documento del que proceden.
Para las operaciones basadas en las Guías INSARAG 2020, el procedimiento documentado contempla la actualización de las anotaciones L y D mediante el tachado de los registros correspondientes.
Por lo tanto, no deben mezclarse diferentes convenciones gráficas sin verificar primero qué sistema de marcaje se encuentra oficialmente adoptado en la operación.
La visibilidad de los señalamientos constituye un requisito importante para garantizar su interpretación.
Durante un colapso estructural, las superficies pueden estar cubiertas por polvo, lodo, residuos de materiales de construcción o elementos que dificulten reconocer los símbolos.
Las Guías INSARAG 2020 establecen que el marcaje de víctimas debe tener un tamaño aproximado de 50 centímetros.
Los materiales utilizados pueden incluir pintura en aerosol, crayones de construcción, etiquetas o tarjetas impermeables, dependiendo de los recursos disponibles y las condiciones del escenario.
El color debe contrastar claramente con la superficie.
No se establece que todos los señalamientos deban realizarse exclusivamente con un color específico, sino que deben ser suficientemente visibles.
La ubicación también es importante.
Los símbolos deben colocarse lo más cerca posible del punto identificado como localización de la víctima y no necesariamente en la fachada principal de la estructura.
Esta diferenciación permite evitar confusiones entre el marcaje de víctimas y los señalamientos generales del sitio de trabajo.
Asimismo, el marcaje de víctimas está concebido para situaciones operativas en las que resulta necesario conservar información de localización, particularmente cuando el equipo de búsqueda no permanece en el lugar para iniciar inmediatamente las maniobras de rescate.
Además de la identificación de víctimas, INSARAG contempla un sistema para señalar los sitios de trabajo seleccionados durante la evaluación inicial de las áreas afectadas.
Este procedimiento permite comunicar que determinada estructura ha sido identificada como un lugar donde pueden desarrollarse operaciones de búsqueda y rescate.
El marcaje se coloca generalmente cerca de la entrada principal o en un punto visible próximo al acceso al sitio.
En la metodología de 2020, el símbolo incluye un recuadro que permite registrar información relacionada con:
Identificación del sitio de trabajo.
Identificación del equipo USAR.
Nivel de evaluación, búsqueda y rescate completado.
Fecha de intervención.
Categoría de triaje.
Peligros identificados.
Dirección del acceso, cuando se requiere.
El recuadro debe ser suficientemente grande para que la información pueda interpretarse desde una distancia razonable.
La metodología establece dimensiones aproximadas de 1.2 por 1 metro para el recuadro y una altura aproximada de 40 centímetros para la identificación principal del sitio.
Durante una emergencia de gran magnitud, diferentes equipos pueden intervenir simultáneamente en múltiples estructuras.
Sin una identificación común, existe el riesgo de asignar recursos a lugares previamente inspeccionados o de confundir los resultados correspondientes a diferentes edificios.
El marcaje permite vincular físicamente un lugar con su identificación operativa y con los registros de coordinación.
Cuando se completan nuevas actividades, la información debe actualizarse para reflejar el avance de las operaciones.
Una vez que se determina que no se requieren más trabajos en el sitio, el procedimiento de 2020 contempla incorporar una línea horizontal a través del marcaje, en la posición establecida para señalar la finalización.
Este registro ayuda a comunicar el estado de las actividades, aunque no sustituye los reportes de sitio de trabajo.
El triaje de sitios de trabajo constituye un procedimiento mediante el cual se evalúan y priorizan las áreas que requieren intervención.
Su objetivo es facilitar la asignación de recursos hacia los lugares donde existen posibilidades de rescate, considerando la información disponible sobre las víctimas y las condiciones operativas.
Durante esta evaluación pueden analizarse factores como la cantidad de personas posiblemente atrapadas, la información sobre sobrevivientes, las características estructurales, los riesgos existentes y la complejidad de las maniobras necesarias.
El resultado contribuye a establecer prioridades de intervención.
Es importante diferenciar el triaje de sitios de trabajo del triaje clínico de víctimas.
El primero se relaciona con la selección y priorización de lugares donde se desarrollarán operaciones de búsqueda y rescate.
El segundo corresponde a la valoración clínica destinada a identificar necesidades de atención médica y prioridades asistenciales.
Aunque ambos procesos pueden relacionarse durante una emergencia, tienen objetivos y criterios diferentes.
El Rapid Clearance Marking (RCM) es un componente complementario del sistema INSARAG que permite señalar determinadas áreas donde se han completado evaluaciones o búsquedas que respaldan una condición específica.
Su finalidad es comunicar información relevante y disminuir la duplicación de intervenciones en lugares que ya han sido revisados.
Este procedimiento no debe utilizarse indiscriminadamente.
De acuerdo con las Guías INSARAG, su implementación requiere una decisión de la autoridad local de gestión de emergencias y debe limitarse a situaciones que reúnen las condiciones establecidas.
Existen dos identificaciones principales:
La letra C (Clear) se utiliza para identificar una condición de despeje conforme a los criterios de búsqueda aplicados.
Este símbolo indica que el área ha sido evaluada y cumple con las condiciones necesarias para recibir esa clasificación.
No significa que la estructura sea segura desde el punto de vista estructural ni que esté autorizada para su ocupación.
La letra D (Deceased Only) se emplea cuando se ha establecido que únicamente permanecen personas fallecidas y que no existen rescates de personas vivas posibles conforme a la evaluación efectuada.
Este señalamiento tiene implicaciones operativas importantes y debe sustentarse en información suficientemente confiable.
No debe utilizarse únicamente porque no se hayan obtenido respuestas durante una búsqueda auditiva.
En la metodología presentada, el señalamiento adopta una forma de rombo con una letra C o D en su interior.
Debajo se registra la identificación del equipo responsable y la fecha de búsqueda.
El tamaño aproximado establecido es de 20 por 20 centímetros, utilizando un color visible que contraste con el fondo.
Este procedimiento puede aplicarse tanto en determinadas estructuras como en otros elementos o espacios, siempre que se cumplan las condiciones de evaluación correspondientes.
La metodología INSARAG también contempla elementos auxiliares para facilitar la orientación dentro y fuera de las edificaciones.
Estos procedimientos resultan especialmente útiles cuando las estructuras presentan daños importantes y sus características originales han sido modificadas por el colapso.
Se considera como lado 1 la fachada correspondiente a la dirección principal del inmueble.
Los demás lados se numeran consecutivamente siguiendo el sentido de las manecillas del reloj.
Esta referencia permite comunicar ubicaciones sin depender exclusivamente de expresiones ambiguas, como «lado derecho» o «parte posterior».
La metodología contempla dividir el interior de las estructuras en cuadrantes identificados mediante letras.
Esto permite ubicar hallazgos, obstáculos, posibles víctimas o peligros dentro de sectores específicos del inmueble.
En edificaciones de varios niveles también resulta necesario identificar los pisos y sótanos.
Estas referencias contribuyen a mejorar la comunicación entre los rescatistas y el personal encargado de la coordinación.
El sistema de marcaje no solamente contribuye a localizar víctimas, sino que también puede mejorar la seguridad durante las operaciones.
Una estructura colapsada puede presentar condiciones peligrosas que no son evidentes a simple vista, como elementos suspendidos, espacios inestables, instalaciones energizadas, fugas de gases o materiales peligrosos.
Los señalamientos permiten advertir sobre algunos de estos riesgos y comunicar información relevante a los equipos que se incorporan posteriormente.
Sin embargo, ningún marcaje garantiza por sí mismo que una estructura sea segura para ingresar.
Las condiciones pueden cambiar después de réplicas sísmicas, desplazamiento de escombros, vibraciones o actividades de penetración.
Por ello, es indispensable mantener una evaluación dinámica de riesgos y aplicar los procedimientos establecidos para la seguridad del personal.
Las zonas peligrosas deben delimitarse adecuadamente y los accesos deben controlarse conforme a las condiciones del escenario.
Las actividades USAR se organizan mediante niveles de evaluación, búsqueda y rescate conocidos como ASR (Assessment, Search and Rescue).
Estos niveles permiten estructurar la intervención desde el reconocimiento inicial hasta las operaciones de recuperación y cobertura complementaria.
De manera general, comprenden:
ASR 1. Evaluación general del área afectada. Permite obtener información inicial sobre la magnitud del incidente y las necesidades de respuesta.
ASR 2. Evaluación del sector. Comprende la identificación y valoración de sitios potenciales de trabajo, así como su priorización.
ASR 3. Búsqueda y rescate rápidos. Se orienta a desarrollar operaciones que permitan identificar y rescatar víctimas con intervenciones relativamente rápidas.
ASR 4. Búsqueda y rescate completos. Comprende actividades más extensas y complejas, que pueden requerir recursos técnicos especializados.
ASR 5. Búsqueda y recuperación de cobertura total. Se desarrolla conforme a los objetivos y criterios establecidos para las etapas avanzadas de intervención.
El marcaje de sitios de trabajo permite registrar los niveles completados y facilita que los equipos conozcan el estado de las actividades.
Sin embargo, los niveles ASR no deben interpretarse como una secuencia rígida que necesariamente deba completarse de manera idéntica en todos los escenarios.
La planificación depende de las prioridades, los recursos y las condiciones específicas del desastre.
Uno de los mayores beneficios de la estandarización es la posibilidad de facilitar la comunicación entre equipos que pertenecen a diferentes instituciones o países.
Durante un desastre de gran magnitud pueden intervenir servicios de emergencia locales, organizaciones nacionales de rescate y grupos internacionales especializados.
En estos escenarios, la diversidad de idiomas, procedimientos y estructuras organizativas puede dificultar la transferencia de información.
El sistema INSARAG contribuye a establecer criterios comunes para identificar lugares, comunicar hallazgos y registrar actividades.
Sin embargo, la utilización de símbolos debe complementarse con mecanismos formales de coordinación.
Los equipos deben comunicar sus hallazgos a las autoridades responsables y mantener actualizados los registros correspondientes.
De esta manera, la información obtenida en campo puede integrarse a la planificación general de la respuesta.
La coordinación también permite determinar qué equipos serán responsables de continuar las operaciones en lugares donde se han identificado posibles víctimas.
La utilización incorrecta de símbolos puede provocar confusiones que afectan la continuidad de las operaciones.
Uno de los errores más importantes consiste en registrar como confirmada una víctima cuya presencia únicamente se presume.
La identificación de posibles víctimas debe diferenciarse de los hallazgos confirmados.
Otro error consiste en no actualizar los registros después de realizar una extracción.
Si el marcaje permanece sin modificaciones, otros equipos podrían interpretar que todavía existen personas atrapadas en una ubicación donde ya se completaron determinadas actividades.
También pueden presentarse problemas cuando los símbolos son demasiado pequeños, se colocan en superficies poco visibles o se utilizan colores que no contrastan con el fondo.
La falta de criterios comunes es otro factor de riesgo.
Si un equipo utiliza una convención gráfica diferente de la empleada por las demás instituciones, la información podría interpretarse incorrectamente.
Por esta razón, la capacitación debe incluir ejercicios prácticos de interpretación, colocación y actualización de los señalamientos.
Existen diferentes metodologías de identificación utilizadas en operaciones de búsqueda y rescate, entre ellas las asociadas con FEMA y las desarrolladas por INSARAG.
Aunque ambos sistemas buscan facilitar la coordinación y proporcionar información relevante sobre las estructuras y las víctimas, presentan diferencias en su organización y en determinadas convenciones gráficas.
En algunos materiales de capacitación basados en el sistema FEMA se utiliza una X dividida en cuadrantes para registrar información relacionada con el equipo de búsqueda, la fecha de intervención, los peligros identificados y las víctimas localizadas.
Por su parte, la metodología INSARAG 2020 contempla elementos diferenciados para el marcaje de sitios de trabajo, víctimas y despeje rápido.
También deben considerarse las diferencias entre las versiones históricas de las guías y sus actualizaciones posteriores.
Por ello, es importante que los rescatistas conozcan las convenciones adoptadas por la organización responsable de la emergencia y eviten combinar símbolos con significados distintos.
La estandarización solamente cumple su propósito cuando todos los participantes interpretan los señalamientos de manera uniforme.
El conocimiento teórico de la simbología debe complementarse con actividades prácticas que permitan desarrollar habilidades de interpretación y aplicación.
Durante los ejercicios de capacitación pueden utilizarse escenarios simulados que representen estructuras dañadas, posibles víctimas y diferentes niveles de intervención.
Entre las actividades que pueden desarrollarse se encuentran la identificación de símbolos, elaboración de marcajes, interpretación de hallazgos y actualización de registros después de una extracción simulada.
Por ejemplo, puede plantearse un escenario en el que un equipo de búsqueda identifica tres posibles víctimas bajo una losa de concreto.
Posteriormente, mediante técnicas de localización, se confirma que dos personas permanecen con vida y una ha fallecido.
Los participantes deben seleccionar la simbología correspondiente, registrar la ubicación y actualizar el marcaje conforme se desarrollen las operaciones simuladas.
También pueden realizar ejercicios de coordinación en los que un equipo efectúe la búsqueda inicial y otro reciba posteriormente la información para continuar las actividades.
Este tipo de prácticas permite evaluar la comprensión de la simbología, la precisión de los registros y la capacidad de comunicación entre los participantes.
La metodología INSARAG se encuentra sujeta a procesos de revisión y actualización destinados a mejorar la coordinación internacional y responder a las necesidades operativas identificadas durante emergencias reales.
Las Guías INSARAG 2020 constituyen la referencia vigente al momento de elaboración de este artículo, en noviembre de 2026.
Sin embargo, una nueva edición fue presentada oficialmente en julio de 2026 y tiene prevista su entrada en vigor el 1 de enero de 2027.
Esta situación es especialmente importante para los programas de capacitación, debido a que los instructores y responsables de formación deben verificar que los contenidos correspondan a las versiones aplicables.
Asimismo, los materiales históricos pueden conservar valor didáctico, pero sus representaciones gráficas deben diferenciarse de las convenciones utilizadas oficialmente durante las operaciones.
La revisión periódica de las guías constituye una práctica necesaria para mantener la actualización profesional de los equipos de respuesta.
El Sistema de Marcaje INSARAG constituye una herramienta fundamental para mejorar la organización, comunicación y continuidad de las operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas.
Su aplicación permite identificar sitios de trabajo, localizar posibles víctimas, registrar la presencia de personas vivas o fallecidas y comunicar información relevante sobre el estado de las intervenciones.
La utilización de símbolos como la V, las identificaciones L y D, las flechas de orientación y los marcajes de despeje contribuye a establecer un lenguaje visual compartido entre los diferentes equipos USAR.
No obstante, su efectividad depende de que los señalamientos se realicen correctamente, sean visibles, permanezcan actualizados y se interpreten conforme a las directrices adoptadas.
También es indispensable reconocer que el marcaje no sustituye las evaluaciones estructurales, los procedimientos de búsqueda, la atención médica ni los registros formales de coordinación.
La capacitación continua y la realización de ejercicios prácticos son fundamentales para garantizar que los rescatistas comprendan tanto el significado de los símbolos como sus limitaciones operativas.
Finalmente, la utilización de criterios internacionales contribuye a fortalecer las capacidades de respuesta y facilita la cooperación entre instituciones durante emergencias de gran magnitud.
En las operaciones de Búsqueda y Rescate Urbano, un símbolo correctamente colocado puede transmitir información decisiva para orientar a los equipos, prevenir errores y mejorar las posibilidades de localizar y rescatar sobrevivientes.
Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. (2020). INSARAG guidelines 2020: Volume II, preparedness and response, manual B: Operations.
Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate. (s. f.). INSARAG guidelines.
Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate. (s. f.). INSARAG marking and signalling system.