La generación de residuos peligrosos en México refleja una relación directa entre actividad industrial, densidad económica, concentración urbana, infraestructura productiva y capacidad de reporte ante la autoridad ambiental. Durante el periodo 2004-2025, los datos muestran una concentración importante de la generación nacional en un grupo reducido de entidades y zonas estratégicas del país. De acuerdo con la información proporcionada, Nuevo León y la Zona Metropolitana del Valle de México concentran el 57.57% de los residuos peligrosos generados en el país. Si a ese bloque se suman Chihuahua, Campeche, Tamaulipas y Tabasco, la participación acumulada alcanza el 77.94% del total nacional, dejando al resto de las entidades federativas con una participación conjunta del 22.06%.
Este comportamiento no debe interpretarse únicamente como un problema ambiental aislado, sino como un indicador de la intensidad productiva y del tipo de actividades económicas que predominan en cada región. Los residuos peligrosos suelen generarse en procesos industriales, servicios de mantenimiento, actividades petroleras, metalmecánicas, químicas, automotrices, energéticas, hospitalarias, laboratoriales, de transporte, almacenamiento, transformación de materias primas y manejo de sustancias químicas. La NOM-052-SEMARNAT-2005 establece las características, el procedimiento de identificación, clasificación y los listados para determinar cuándo un residuo debe considerarse peligroso.
Los residuos peligrosos representan un riesgo especial porque pueden presentar características de corrosividad, reactividad, explosividad, toxicidad, inflamabilidad o riesgo biológico-infeccioso. Estas propiedades hacen que su manejo inadecuado pueda provocar afectaciones al suelo, agua, aire, ecosistemas, trabajadores y población expuesta. Por ello, su gestión requiere identificación técnica, segregación, envasado compatible, etiquetado, almacenamiento temporal seguro, transporte autorizado, tratamiento, reciclaje, coprocesamiento o disposición final en instalaciones autorizadas.
La Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos establece el marco jurídico federal para regular la generación y manejo integral de los residuos peligrosos en México. Dentro de ese marco, se contempla la obligación de evitar la mezcla de residuos peligrosos con otros materiales o residuos para prevenir contaminación secundaria, reacciones peligrosas o riesgos a la salud y al ambiente.
En este sentido, el registro de generadores no es solo un trámite administrativo. Es una herramienta de control ambiental que permite identificar quién genera residuos peligrosos, en qué cantidad aproximada, con qué tipo de residuos, en qué ubicación y bajo qué categoría de generación. La SEMARNAT mantiene el trámite de registro para personas físicas o morales que generan residuos peligrosos como resultado de procesos productivos o de consumo.
El dato más relevante del periodo 2004-2025 es la alta concentración de la generación de residuos peligrosos en Nuevo León y la ZMVM. En conjunto, estas dos zonas representan 57.57% del total nacional. Esto significa que más de la mitad de la generación reportada se ubica en regiones con fuerte actividad industrial, alta densidad empresarial, infraestructura logística, concentración poblacional y amplia presencia de actividades manufactureras, comerciales y de servicios especializados.
La ZMVM concentra una gran cantidad de establecimientos industriales, hospitales, laboratorios, talleres, centros logísticos, empresas de servicios, actividades de mantenimiento, procesos químicos y operaciones urbanas complejas. Aunque no necesariamente toda la generación proviene de grandes industrias, la suma de múltiples fuentes pequeñas, medianas y grandes produce un volumen significativo de residuos peligrosos. En zonas metropolitanas altamente urbanizadas, también es común encontrar residuos provenientes de mantenimiento automotriz, aceites usados, solventes, pinturas, residuos biológico-infecciosos, sustancias químicas caducas, envases contaminados y lodos derivados de procesos específicos.
Nuevo León, por su parte, destaca por su perfil industrial. Su actividad manufacturera, metalmecánica, automotriz, energética, química, de transformación y de servicios industriales explica su peso dentro de la generación nacional. La presencia de parques industriales, cadenas de suministro, centros de producción y actividades de alto consumo de insumos químicos puede aumentar tanto la generación real como la capacidad de registro y reporte formal.
El segundo bloque relevante está integrado por Chihuahua, Campeche, Tamaulipas y Tabasco. En conjunto, estas entidades aportan 20.37% adicional al total nacional. Al sumarse con Nuevo León y la ZMVM, se alcanza el 77.94% de la generación nacional de residuos peligrosos durante el periodo 2004-2025.
Chihuahua tiene una fuerte presencia industrial y manufacturera, especialmente en actividades relacionadas con maquila, ensamble, metalmecánica, electrónica, automotriz y procesos de transformación. Este tipo de operaciones puede generar residuos como solventes, aceites, envases contaminados, lodos, residuos de pintura, residuos metálicos contaminados, trapos impregnados, filtros, baterías y sustancias químicas fuera de especificación.
Campeche, Tabasco y Tamaulipas tienen una relación importante con actividades energéticas, petroleras, portuarias, logísticas e industriales. En estas entidades pueden presentarse residuos derivados de mantenimiento de equipos, hidrocarburos, aceites usados, lodos contaminados, materiales impregnados, residuos de talleres, envases contaminados, sustancias químicas empleadas en procesos industriales y residuos asociados con servicios especializados. Esta relación no significa que toda la generación provenga de una sola actividad, pero sí permite entender por qué entidades con fuerte presencia energética o industrial aparecen dentro del bloque de mayor contribución.
El resto de las entidades federativas del país representa 22.06% del total nacional. Aunque este porcentaje es menor frente al bloque principal, no debe interpretarse como ausencia de riesgo. La generación de residuos peligrosos puede estar dispersa en pequeñas y medianas empresas, hospitales, clínicas, laboratorios, talleres mecánicos, centros de mantenimiento, universidades, industrias alimentarias, actividades agrícolas tecnificadas, plantas de tratamiento, almacenes, comercios y servicios.
En muchos casos, los residuos peligrosos generados en menor volumen pueden representar riesgos importantes si no se identifican y manejan correctamente. Un pequeño generador puede producir cantidades reducidas, pero si mezcla residuos incompatibles, almacena sustancias sin etiquetado, utiliza envases inadecuados o entrega residuos a transportistas no autorizados, puede provocar incidentes, contaminación o incumplimientos normativos.
Por ello, la gestión ambiental no debe concentrarse únicamente en las entidades con mayor volumen. También debe fortalecer la cultura de cumplimiento en los estados con menor participación porcentual, especialmente en unidades económicas pequeñas donde suele existir menor capacidad técnica, menor conocimiento normativo o limitada infraestructura para el manejo adecuado de residuos peligrosos.
Además de la generación porcentual, los registros de generadores permiten observar la distribución administrativa de quienes reportan o se encuentran inscritos como generadores de residuos peligrosos. Para el periodo 2004-2025, los registros proporcionados son los siguientes:
Entidad o zona
Registros de generadores de RP
ZMVM 25: 990
Chihuahua: 7,181
Nuevo León: 5,960
Tabasco: 3,894
Tamaulipas: 3,258
Campeche: 2,042
Estos datos muestran que la ZMVM tiene el mayor número de registros, con 25,990 generadores, una cifra considerablemente superior al resto de las entidades enlistadas. Esto puede explicarse por la alta concentración de establecimientos económicos, servicios, hospitales, laboratorios, industrias, talleres y actividades urbanas que pueden generar residuos peligrosos en distintas cantidades.
Chihuahua ocupa el segundo lugar dentro de los datos proporcionados, con 7,181 registros, lo que confirma su importancia industrial y manufacturera. Nuevo León registra 5,960 generadores, cifra que, aunque menor que la de Chihuahua en número de registros, se asocia con una alta participación en la generación total cuando se considera junto con la ZMVM. Esto permite distinguir entre dos conceptos: el número de generadores registrados y la cantidad total de residuos generados. Una entidad puede tener menos generadores, pero producir mayor volumen si predominan establecimientos grandes o procesos de alta generación.
Tabasco registra 3,894 generadores, Tamaulipas 3,258 y Campeche 2,042. Estas cifras son relevantes porque muestran una base amplia de establecimientos sujetos a obligaciones ambientales, especialmente en regiones donde existen actividades industriales, petroleras, energéticas, logísticas y de servicios especializados.
Es importante distinguir entre la generación de residuos peligrosos y el número de registros de generadores. La generación se refiere a la cantidad estimada o reportada de residuos peligrosos producidos, normalmente expresada en unidades de masa, como kilogramos o toneladas. En cambio, el registro de generadores se refiere al número de personas físicas o morales inscritas ante la autoridad como generadoras de residuos peligrosos.
Por ejemplo, una zona puede tener muchos generadores registrados, pero cada uno generar volúmenes relativamente pequeños. En contraste, otra entidad puede tener menos registros, pero contar con grandes industrias, complejos energéticos o procesos productivos que generen cantidades elevadas de residuos peligrosos. Por eso, ambos indicadores deben leerse de forma complementaria.
La ZMVM sobresale por número de registros y por su participación conjunta con Nuevo León en la generación nacional. Nuevo León, aunque tiene menos registros que la ZMVM y Chihuahua, forma parte del bloque que concentra la mayor proporción de generación. Esto sugiere una mayor intensidad de generación por tipo de actividad, tamaño de establecimientos o naturaleza de los procesos industriales.
La concentración del 77.94% de la generación nacional en seis territorios o bloques —Nuevo León, ZMVM, Chihuahua, Campeche, Tamaulipas y Tabasco— permite identificar prioridades para la política ambiental, la vigilancia, la capacitación y la infraestructura de manejo. Estas zonas requieren especial atención en materia de:
Identificación adecuada de residuos conforme a NOM-052-SEMARNAT-2005.
Clasificación por características de peligrosidad.
Registro y actualización de generadores ante SEMARNAT.
Bitácoras de generación y almacenamiento temporal.
Compatibilidad química durante el almacenamiento.
Contratación de transportistas autorizados.
Manifiestos de entrega, transporte y recepción.
Planes de manejo cuando correspondan.
Capacitación del personal operativo y administrativo.
Prevención de derrames, fugas, incendios, reacciones químicas y exposición ocupacional.
El dato porcentual también puede utilizarse para orientar campañas de inspección, programas de regularización, fortalecimiento de infraestructura, capacitación regional y estrategias de economía circular para residuos que puedan ser valorizados, reciclados o tratados de manera segura.
Para las empresas, estos datos son una llamada de atención sobre la necesidad de mantener un sistema documental y operativo sólido. Generar residuos peligrosos implica responsabilidades desde el momento en que el residuo se produce hasta su tratamiento o disposición final. La responsabilidad no termina al entregar el residuo a un tercero; por ello, es indispensable verificar que los prestadores de servicio cuenten con autorización vigente y que los manifiestos estén completos.
Un centro de trabajo debe identificar sus residuos desde el origen, separarlos por tipo, evitar mezclas incompatibles, utilizar envases adecuados, colocar etiquetas, mantener el almacén temporal en condiciones seguras y contar con procedimientos para emergencia. También debe capacitar al personal sobre los riesgos asociados a los residuos, el uso de equipo de protección personal, las medidas de contención y los pasos a seguir en caso de derrame, fuga, incendio o exposición.
La trazabilidad es un componente esencial. Cada residuo debe poder seguirse documentalmente desde su generación hasta su destino final. Esto permite demostrar cumplimiento, reducir riesgos legales y ambientales, y mejorar la toma de decisiones internas sobre reducción, sustitución de insumos, mejora de procesos o contratación de servicios especializados.
Los residuos peligrosos no solo son un tema ambiental. También representan un riesgo de seguridad e higiene en los centros de trabajo. Un residuo inflamable puede generar incendios; uno corrosivo puede causar quemaduras químicas; uno tóxico puede provocar intoxicaciones agudas o efectos crónicos; uno reactivo puede liberar gases, calor o presión; y uno biológico-infeccioso puede producir exposición a agentes patógenos.
Por ello, la gestión de residuos peligrosos debe estar integrada con los programas de seguridad industrial, protección civil, higiene ocupacional, respuesta a emergencias, comunicación de peligros y manejo de sustancias químicas. La señalización, las hojas de datos de seguridad, los procedimientos de almacenamiento, la ventilación, el control de incompatibilidades y la capacitación son elementos indispensables para prevenir accidentes.
En entidades con alta generación o gran número de generadores, la capacitación del personal debe ser prioritaria. No basta con cumplir documentalmente; el personal debe saber reconocer el residuo, conocer el riesgo, usar el equipo de protección personal correcto, mantener el área ordenada, responder ante incidentes y reportar condiciones inseguras.
Fuente: Elaboración propia con datos de la SEMARNAT- DGGIMAR, 2025.