Las emergencias ocasionadas por sismos, explosiones, deslizamientos de tierra, fallas estructurales y otros eventos destructivos pueden provocar el colapso parcial o total de edificaciones, dejando a personas atrapadas entre los escombros o confinadas en espacios de difícil acceso. Ante estos escenarios, las operaciones de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés) requieren procedimientos organizados que permitan identificar posibles sobrevivientes, establecer prioridades de intervención y reducir los riesgos para los equipos de respuesta.
Uno de los componentes fundamentales de estas operaciones es la aplicación de patrones de búsqueda, entendidos como métodos sistemáticos mediante los cuales los rescatistas recorren, inspeccionan y evalúan determinadas áreas con el propósito de detectar señales que indiquen la presencia de víctimas. Estos procedimientos permiten distribuir adecuadamente al personal, mejorar la cobertura del área afectada y evitar la duplicación innecesaria de esfuerzos.
Entre los principales patrones utilizados se encuentran la búsqueda circular externa, con y sin rotación; la búsqueda paralela y la búsqueda en habitaciones múltiples. Cada uno responde a características particulares del escenario y requiere coordinación, comunicación y supervisión permanente.
En una estructura colapsada, las víctimas pueden encontrarse bajo elementos estructurales, dentro de espacios vitales aislados o en zonas parcialmente accesibles. Su localización puede dificultarse por la acumulación de escombros, la presencia de materiales inestables, los daños en las vías de acceso y las condiciones ambientales.
Por ello, la búsqueda no debe desarrollarse de manera improvisada, sino mediante procedimientos previamente establecidos que permitan cubrir sistemáticamente el área de intervención.
La aplicación de patrones de búsqueda tiene varios objetivos:
Organizar la distribución y el desplazamiento de los rescatistas.
Incrementar la cobertura del área de búsqueda.
Identificar señales visuales, auditivas o de movimiento asociadas con posibles víctimas.
Facilitar la ubicación aproximada de personas atrapadas.
Reducir la duplicación de recorridos.
Mejorar la comunicación entre el personal operativo y el líder del equipo.
Favorecer el registro de hallazgos y la continuidad de las operaciones.
Es importante destacar que la rapidez de intervención debe acompañarse de una evaluación continua de las condiciones de seguridad, ya que una búsqueda realizada sin considerar los riesgos estructurales puede provocar nuevos accidentes.
Antes de seleccionar un patrón, el líder del equipo USAR debe recopilar información sobre las características del escenario, las condiciones de la edificación y la posible ubicación de las víctimas.
Una herramienta fundamental durante esta etapa es el croquis del área de intervención, en el cual se representan los elementos relevantes para orientar las operaciones.
El croquis puede incluir la distribución de los espacios, los puntos de acceso, las áreas colapsadas, los obstáculos, las zonas de riesgo y los lugares donde existen indicios de personas atrapadas.
También es importante establecer referencias de orientación, como los puntos cardinales o las posiciones de un reloj, considerando las 12 como el norte cuando se adopte este sistema.
La elección del patrón dependerá principalmente de:
Extensión y configuración del área afectada.
Condiciones de estabilidad de la estructura.
Existencia de divisiones interiores.
Accesibilidad y características de los escombros.
Cantidad de rescatistas disponibles.
Información previa sobre posibles víctimas.
Recursos técnicos y equipos de búsqueda disponibles.
La evaluación del escenario debe mantenerse durante toda la intervención, debido a que las condiciones de estabilidad pueden cambiar como consecuencia de movimientos estructurales, vibraciones, incendios u otros peligros.
La búsqueda paralela consiste en distribuir a los rescatistas formando una línea que avanza de manera coordinada sobre una zona previamente delimitada.
Este patrón permite explorar superficies relativamente amplias mediante desplazamientos progresivos y procedimientos de llamado y escucha.
De acuerdo con el procedimiento descrito en el material de capacitación, los rescatistas se colocan en línea con una separación aproximada de 1.5 metros entre cada integrante, mientras que el líder permanece detrás para supervisar las actividades.
Los integrantes se identifican mediante una numeración consecutiva de izquierda a derecha, lo que facilita la comunicación y el orden de participación.
Una vez establecida la línea de búsqueda, el líder solicita silencio absoluto mediante una instrucción verbal, como:
«¡Silencio, todo en silencio! ¡Se inicia la búsqueda!»
Posteriormente, el grupo avanza de manera coordinada aproximadamente de dos a tres metros sobre el área seleccionada, siempre que las condiciones permitan un desplazamiento seguro.
Los rescatistas se detienen y adoptan una posición que facilite la percepción de posibles sonidos provenientes de personas atrapadas. En escenarios apropiados, pueden aproximarse al suelo para mejorar la escucha.
El primer integrante realiza un llamado en voz alta:
«¡Aquí arriba, somos del equipo de rescate! ¿Pueden oírme?»
Después del llamado, todos permanecen en silencio durante aproximadamente 15 a 20 segundos, intentando identificar voces, golpes, movimientos u otras señales auditivas.
Cuando no se detecta una respuesta, el rescatista informa:
«¡Nada se escucha!»
El procedimiento continúa con los demás integrantes de la línea, hasta completar la secuencia.
Posteriormente, los rescatistas avanzan aproximadamente de 1.5 a 2 metros y repiten el proceso.
Si alguno identifica una posible respuesta, debe levantar el brazo, señalar la dirección de procedencia del sonido y permanecer en su posición hasta recibir instrucciones del líder.
En estas circunstancias, otros integrantes pueden realizar actividades complementarias de verificación y marcaje del área.
La búsqueda paralela requiere mantener una comunicación clara y evitar sonidos innecesarios que dificulten la identificación de señales.
Asimismo, las separaciones y distancias de avance descritas corresponden al procedimiento de capacitación presentado y deben ajustarse a las condiciones reales del escenario, sin comprometer la estabilidad de los escombros ni la seguridad de los rescatistas.
La búsqueda circular externa sin rotación es un procedimiento que permite explorar una estructura o área colapsada mediante la ubicación de rescatistas en diferentes puntos alrededor de su perímetro.
Su objetivo es identificar posibles señales auditivas y establecer una ubicación aproximada de las víctimas mediante la comparación de las direcciones desde las cuales se perciben los sonidos.
En el procedimiento descrito se considera la participación de cuatro rescatistas, distribuidos en puntos de escucha previamente seleccionados.
Antes de iniciar, el líder debe disponer de un croquis del área, identificar referencias de orientación y asegurarse de que todos los integrantes comprendan la distribución espacial del escenario.
Los cuatro rescatistas se colocan en sus respectivos puntos de escucha, manteniendo una referencia común de orientación.
Una vez ubicados, el líder solicita silencio absoluto y realiza llamados dirigidos a posibles personas atrapadas dentro de la estructura.
También puede emplear golpes controlados sobre determinados componentes metálicos para generar señales que puedan ser reconocidas por las víctimas, siempre que esta acción no comprometa la seguridad estructural ni introduzca riesgos adicionales.
Después de cada llamado, los integrantes permanecen atentos a posibles respuestas.
Si alguno escucha un sonido, señala con la mano la dirección de donde considera que proviene.
Posteriormente, cada rescatista representa sobre el croquis una línea imaginaria desde su ubicación hacia la dirección percibida.
El punto donde se intersectan las líneas permite estimar una posible zona de localización de la víctima.
Este procedimiento constituye una forma de localización orientativa basada en la percepción auditiva desde diferentes posiciones.
Sin embargo, deben considerarse las limitaciones propias de la propagación del sonido en estructuras colapsadas, ya que los escombros, espacios confinados y materiales estructurales pueden transmitir, reflejar o modificar las señales auditivas.
Por lo tanto, la intersección de las direcciones señaladas no debe interpretarse como una confirmación exacta de la ubicación de una persona.
Los llamados y periodos de escucha pueden repetirse tantas veces como el líder lo considere necesario, de acuerdo con las condiciones del escenario y los resultados obtenidos.
La búsqueda circular externa con rotación utiliza los mismos principios de llamado, escucha y orientación espacial que la modalidad anterior, pero incorpora el desplazamiento de los rescatistas hacia nuevas posiciones.
Este procedimiento permite ampliar la cobertura del perímetro y realizar nuevas observaciones desde diferentes puntos.
La rotación resulta especialmente útil cuando durante la primera secuencia no se identifican señales claras de víctimas o cuando se requiere obtener información adicional.
Inicialmente, los rescatistas se distribuyen en las posiciones asignadas y desarrollan el procedimiento de llamado y escucha.
Si no se obtiene una respuesta, el líder indica el cambio hacia la siguiente posición establecida en el croquis.
En el ejemplo presentado, se utilizan como referencia las manecillas de un reloj para organizar los desplazamientos.
Una vez que los integrantes ocupan sus nuevas posiciones, se repite la secuencia de llamados y escucha.
Cada rescatista debe conservar la misma referencia de orientación y utilizar los códigos de comunicación establecidos.
Cuando se detecta una señal, se indica su dirección y se registra en el croquis.
El procedimiento se repite hasta cubrir los sectores definidos alrededor de la estructura, sin ingresar a áreas inseguras.
La rotación permite realizar observaciones desde diferentes posiciones, lo cual puede contribuir a identificar señales que no fueron percibidas durante la primera secuencia.
También facilita la comparación entre direcciones auditivas registradas en distintos momentos.
No obstante, la repetición de llamados sin obtener respuesta no permite descartar definitivamente la presencia de víctimas, debido a que algunas personas podrían encontrarse inconscientes, lesionadas o imposibilitadas para responder.
Por esta razón, cuando las condiciones y los recursos lo permiten, los resultados deben complementarse con otros métodos de búsqueda.
La búsqueda en habitaciones múltiples se utiliza principalmente en edificaciones que conservan divisiones interiores y requieren una exploración sistemática de diferentes espacios.
Este patrón puede aplicarse en inmuebles con habitaciones, oficinas, locales, pasillos o compartimentos, siempre que las condiciones de seguridad permitan su acceso.
A diferencia de los procedimientos desarrollados principalmente sobre superficies abiertas o alrededor de una estructura, este método requiere planificar cuidadosamente los recorridos interiores.
El procedimiento comienza con la recopilación de información sobre la distribución del inmueble y la elaboración de un croquis que permita identificar los espacios que deben revisarse.
De acuerdo con el material presentado, el recorrido debe iniciar por la derecha y continuar siguiendo esa misma referencia de desplazamiento.
Esta metodología permite mantener un orden durante la exploración de las diferentes habitaciones y disminuir el riesgo de omitir espacios.
Se recomienda realizar la búsqueda en parejas y, cuando las condiciones lo requieran, utilizar una línea de vida como medida de orientación y seguridad.
Durante el recorrido, los rescatistas deben prestar atención a posibles señales de víctimas, obstáculos, daños estructurales y rutas de salida.
La comunicación entre los integrantes resulta indispensable, particularmente en espacios donde la visibilidad se encuentra reducida.
Asimismo, el registro de las habitaciones inspeccionadas permite identificar las áreas revisadas y aquellas que requieren una evaluación posterior.
Es importante que la búsqueda interior se realice únicamente después de determinar que las condiciones permiten el ingreso y que se han implementado las medidas de control necesarias.
Las técnicas de llamado y escucha constituyen un componente importante de los patrones de búsqueda descritos.
Su finalidad es establecer contacto con posibles sobrevivientes mediante estímulos sonoros que puedan generar una respuesta identificable.
Durante su aplicación, el líder del equipo coordina los llamados y establece periodos de silencio para facilitar la identificación de sonidos.
Las respuestas pueden manifestarse mediante voces, golpes, movimientos u otras señales audibles.
Uno de los aspectos más importantes es mantener el control del ruido ambiental, debido a que las conversaciones, el funcionamiento de maquinaria y otras actividades pueden interferir con la percepción de sonidos débiles.
Cuando se identifica una señal, resulta conveniente registrar la ubicación del rescatista, la dirección de procedencia y las características de la respuesta.
Esta información puede contribuir a orientar procedimientos complementarios de localización.
Sin embargo, la ausencia de una respuesta audible no significa necesariamente que no existan personas atrapadas.
Las víctimas pueden presentar alteraciones del estado de conciencia, lesiones graves, agotamiento, dificultades respiratorias o condiciones que impidan responder a los llamados.
Por ello, estas técnicas deben comprenderse como parte de un proceso de búsqueda más amplio, y no como el único medio para confirmar o descartar la presencia de sobrevivientes.
Toda operación USAR implica la exposición a riesgos que pueden cambiar rápidamente conforme evolucionan las condiciones del escenario.
Entre los peligros que pueden presentarse se encuentran los colapsos secundarios, la caída de objetos, los materiales cortantes, los espacios confinados, las instalaciones eléctricas dañadas y la presencia de sustancias peligrosas.
Por esta razón, la aplicación de los patrones debe acompañarse de medidas preventivas que permitan proteger al personal.
Antes de iniciar, es necesario evaluar las condiciones estructurales, identificar las zonas de riesgo, establecer vías de evacuación y determinar los recursos necesarios para la intervención.
Durante las actividades deben mantenerse la supervisión del líder, la comunicación operativa y el control del personal que participa en la búsqueda.
Cuando se identifiquen condiciones que comprometan la seguridad, las operaciones deberán reevaluarse y modificarse conforme a los riesgos presentes.
La utilización del equipo de protección personal correspondiente y el cumplimiento de los procedimientos establecidos forman parte de las condiciones indispensables para una intervención segura.
Es importante señalar que los patrones de búsqueda no sustituyen las evaluaciones estructurales ni autorizan por sí mismos el ingreso a edificaciones inestables.
La efectividad de los patrones de búsqueda depende tanto de su correcta ejecución como de la capacidad del equipo para comunicar y documentar los resultados.
El líder debe mantener conocimiento de la ubicación de sus integrantes, los sectores inspeccionados y los hallazgos obtenidos durante cada procedimiento.
Cuando se detectan indicios de víctimas, resulta necesario registrar la información de manera que pueda ser utilizada por otros integrantes del equipo o por unidades especializadas que intervengan posteriormente.
Los croquis, registros operativos y sistemas de marcaje contribuyen a mantener la continuidad de las actividades y facilitan la transferencia de información.
Asimismo, la coordinación permite determinar cuándo es necesario repetir un patrón, modificar el área de búsqueda o emplear recursos técnicos complementarios.
La información obtenida debe distinguir claramente entre una posible señal, un indicio de presencia y la confirmación de una víctima localizada.
Esta diferenciación es fundamental para evitar interpretaciones incorrectas y orientar adecuadamente las decisiones operativas.
Los patrones de búsqueda representan una herramienta fundamental para desarrollar operaciones organizadas de localización de víctimas en escenarios de estructuras colapsadas.
La búsqueda paralela permite explorar áreas mediante el avance coordinado de rescatistas; la búsqueda circular externa facilita la identificación de señales desde diferentes puntos del perímetro; mientras que la búsqueda en habitaciones múltiples permite inspeccionar sistemáticamente edificaciones con divisiones interiores.
Aunque cada procedimiento presenta características particulares, todos comparten principios esenciales: planificación previa, evaluación de riesgos, coordinación del personal, comunicación efectiva y registro de resultados.
La selección adecuada del patrón y su aplicación conforme a las condiciones del escenario contribuyen a mejorar la cobertura del área, optimizar los recursos disponibles y orientar los esfuerzos hacia la localización de posibles sobrevivientes.
Finalmente, debe reconocerse que la búsqueda de víctimas no consiste únicamente en recorrer una estructura o escuchar posibles señales, sino en desarrollar un proceso técnico y organizado en el que cada decisión debe considerar la seguridad de los rescatistas y las posibilidades de supervivencia de las personas afectadas.
En las operaciones USAR, una búsqueda sistemática, coordinada y segura constituye un elemento esencial para transformar los indicios de presencia humana en oportunidades reales de localización y rescate.
Referencias:
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (OFDA). (2006). Búsqueda y rescate en estructuras colapsadas: Manual de campo.