Las operaciones de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés) representan uno de los mayores desafíos técnicos y operativos durante la atención de emergencias ocasionadas por sismos, explosiones, deslizamientos de tierra y colapsos estructurales. Estos escenarios pueden presentar edificaciones severamente dañadas, componentes estructurales inestables, materiales peligrosos y personas atrapadas en espacios de difícil acceso, por lo que requieren procedimientos organizados que permitan proteger la integridad del personal de respuesta y mejorar las posibilidades de localizar sobrevivientes.
Uno de los elementos fundamentales para lograr una intervención segura y coordinada es la utilización de sistemas de marcaje de estructuras y víctimas. Estos permiten transmitir información relevante mediante símbolos, letras, números y anotaciones colocados en puntos visibles de las edificaciones afectadas. Su finalidad es facilitar la comunicación entre los grupos de rescate, identificar condiciones peligrosas, registrar áreas inspeccionadas y proporcionar información sobre posibles víctimas.
El sistema de marcaje FEMA, desarrollado en el ámbito de la respuesta estadounidense a emergencias y utilizado como referencia en la formación de equipos USAR, contempla procedimientos de identificación relacionados con tres componentes fundamentales: evaluación de estructuras y amenazas, localización de víctimas, y búsqueda y valoración de edificaciones.
La correcta interpretación de estos señalamientos resulta indispensable cuando intervienen diferentes equipos de emergencia, particularmente durante operaciones prolongadas, relevos de personal o emergencias que requieren la participación de múltiples instituciones.
Durante una emergencia estructural, las condiciones del escenario pueden modificarse rápidamente. Una edificación aparentemente estable puede presentar daños internos importantes, mientras que otras estructuras pueden conservar áreas relativamente seguras junto a secciones con riesgo de colapso.
En estas circunstancias, la información generada durante las evaluaciones iniciales debe comunicarse de manera clara, rápida y comprensible.
El sistema de marcaje permite que los equipos de respuesta identifiquen visualmente las condiciones encontradas por otros rescatistas, incluso cuando no existe comunicación directa entre ellos.
Entre sus principales objetivos se encuentran:
Identificar el estado general de seguridad de las estructuras afectadas.
Señalar peligros que puedan comprometer la integridad del personal.
Indicar posibles accesos para las operaciones de búsqueda.
Registrar la presencia o ubicación probable de víctimas.
Identificar áreas donde se están realizando búsquedas.
Comunicar cuándo una búsqueda ha concluido.
Documentar la fecha, hora y equipo responsable de las operaciones.
Facilitar la continuidad de las actividades durante el relevo de los grupos de rescate.
Es importante reconocer que el marcaje no sustituye una evaluación técnica estructural ni constituye por sí mismo una autorización de ingreso. Se trata de una herramienta de comunicación operativa que debe complementarse con la evaluación de riesgos y los procedimientos de seguridad correspondientes.
El primer componente del sistema FEMA está relacionado con la evaluación de las condiciones de seguridad de las edificaciones afectadas.
Su propósito es proporcionar información sobre el grado de daño de una estructura y advertir a los equipos de rescate acerca de los riesgos que pueden presentarse durante la intervención.
De acuerdo con el material de capacitación, se distinguen tres condiciones generales.
Esta clasificación corresponde a edificaciones que presentan daños menores y un riesgo mínimo de colapso adicional.
En estas condiciones, la estructura puede considerarse accesible para desarrollar determinadas actividades operativas, siempre que exista una evaluación previa que confirme la ausencia de peligros significativos.
Sin embargo, esto no significa que el inmueble esté completamente libre de riesgos.
Pueden existir materiales desprendidos, instalaciones eléctricas dañadas, elementos no estructurales inestables o peligros que no sean evidentes durante una inspección superficial.
Por lo tanto, incluso en estructuras con daños menores, el personal debe mantener vigilancia sobre cualquier cambio que pueda comprometer su seguridad.
Esta condición corresponde a edificaciones que presentan daños importantes y en las cuales algunas zonas pueden conservar cierta estabilidad, mientras que otras requieren medidas de control antes de permitir las operaciones.
Entre las intervenciones que podrían necesitarse se encuentran el apuntalamiento, la remoción controlada de escombros y la estabilización de determinados componentes estructurales.
En estos escenarios, la seguridad no debe evaluarse exclusivamente a partir de la apariencia exterior del inmueble, debido a que pueden existir daños ocultos o alteraciones en la capacidad de carga de sus elementos.
El ingreso y las maniobras deben planificarse con base en una evaluación técnica, considerando las condiciones particulares de cada área.
La tercera condición corresponde a estructuras consideradas inseguras y no aptas para operaciones USAR sin medidas adicionales de control.
Estas edificaciones pueden presentar una probabilidad elevada de colapso total o parcial, lo que representa un riesgo significativo para los rescatistas.
En tales circunstancias, cualquier operación de búsqueda puede implicar exposición a caída de elementos, desplazamiento de escombros o pérdida repentina de estabilidad.
El material de capacitación destaca la necesidad de identificar y preparar rutas de escape y refugios seguros cuando se evalúan estos escenarios.
No obstante, la existencia de una ruta de escape no elimina el peligro estructural ni justifica el ingreso a una edificación que no reúne las condiciones de seguridad necesarias.
La decisión de intervenir debe sustentarse en la evaluación especializada de riesgos, la capacidad del equipo y las medidas de control implementadas.
Otro elemento importante dentro del sistema de marcaje corresponde a la identificación de posibles entradas hacia una estructura afectada.
Las flechas colocadas cerca del símbolo de evaluación estructural permiten señalar la dirección hacia un acceso considerado seguro durante la valoración realizada.
Este tipo de identificación facilita la orientación del personal, especialmente cuando existen múltiples entradas, sectores obstruidos o rutas que presentan diferentes niveles de riesgo.
En algunos casos, el marcaje puede indicar que existe una entrada identificada, pero que se requiere apuntalamiento antes de iniciar las operaciones.
Esta distinción resulta fundamental, ya que un acceso localizado no necesariamente constituye un acceso listo para utilizarse.
Las condiciones de entrada deben verificarse nuevamente antes de cada intervención, particularmente cuando se han presentado movimientos, nuevas réplicas sísmicas, modificaciones estructurales o remoción de elementos que puedan alterar la estabilidad del inmueble.
Los colapsos estructurales también pueden generar emergencias asociadas con la liberación de sustancias peligrosas.
Entre los peligros potenciales se encuentran fugas de gases combustibles, derrames de productos químicos, sustancias corrosivas, materiales inflamables y otros agentes capaces de afectar la salud del personal de respuesta.
En el sistema presentado, las iniciales HM (Hazardous Materials) indican la presencia de materiales peligrosos dentro de la estructura o en sus inmediaciones.
Este señalamiento permite advertir a los equipos USAR que existen condiciones que requieren una evaluación adicional y, cuando corresponda, la intervención de personal especializado.
Por ejemplo, una edificación dañada puede presentar una fuga de gas natural como consecuencia de la ruptura de instalaciones internas.
En esta situación, el riesgo no se limita al daño estructural, ya que pueden existir atmósferas inflamables o condiciones capaces de generar incendios y explosiones.
El material de capacitación incluye un ejemplo de marcaje que registra la fecha y hora de evaluación, la presencia de gas natural y la identificación del grupo responsable.
La incorporación de estos datos facilita la comunicación de los hallazgos, aunque debe considerarse que las condiciones de una fuga pueden cambiar rápidamente.
La presencia de un marcaje HM debe interpretarse como una advertencia de peligro que exige establecer controles adecuados antes de desarrollar actividades en el área afectada.
La identificación de víctimas constituye uno de los aspectos más importantes de las operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas.
En estos escenarios, las personas pueden encontrarse atrapadas bajo elementos estructurales, confinadas en espacios vitales aislados o ubicadas en sectores que no permiten establecer contacto visual directo.
Por esta razón, resulta necesario disponer de un sistema de identificación que permita comunicar los hallazgos a otros equipos y mantener un registro de las ubicaciones investigadas.
En el procedimiento presentado, la letra V constituye el símbolo principal para señalar la ubicación de una posible víctima.
Este símbolo debe colocarse en una superficie visible cercana al lugar donde existen indicios de una persona atrapada.
Adicionalmente, se utiliza una flecha para indicar la dirección donde podría encontrarse la víctima y se incorpora la identificación del grupo USAR responsable del hallazgo.
El marcaje inicial permite señalar un lugar donde existen indicios que justifican continuar las actividades de búsqueda.
Estos indicios pueden obtenerse mediante observaciones, testimonios o información relacionada con las personas que posiblemente se encontraban en el inmueble al momento del colapso.
Por ejemplo, si los equipos de emergencia reciben información de que una persona permanecía dentro de una habitación cuando ocurrió el derrumbe, pueden utilizar ese dato para establecer una zona prioritaria de investigación.
Sin embargo, debe diferenciarse entre la existencia de información sobre una posible víctima y la confirmación de su presencia.
El marcaje de localización no significa necesariamente que la persona haya sido encontrada o que se conozca su condición clínica.
Cuando los rescatistas obtienen indicios más concretos de la presencia de una persona, el procedimiento presentado establece la incorporación de un círculo alrededor de la letra V.
La identificación puede sustentarse en diferentes métodos de búsqueda, como el contacto visual, las respuestas verbales, las señales auditivas, la utilización de equipos electrónicos o la intervención de unidades caninas.
Esta modificación permite distinguir un área de interés inicial de aquella en la que se han obtenido señales que respaldan la presencia de una posible víctima.
No obstante, es importante precisar que algunos de estos métodos proporcionan indicios que requieren verificación adicional. Por ejemplo, la señalización de un perro de búsqueda o la detección de un sonido no permiten determinar por sí solas el número exacto de personas atrapadas ni su estado de salud.
Cuando se confirma el fallecimiento de una persona, el procedimiento establece la incorporación de una línea horizontal que cruza aproximadamente por la mitad de la letra V.
Este señalamiento permite informar que la víctima localizada ha sido identificada como fallecida.
La confirmación del fallecimiento debe realizarse conforme a los procedimientos aplicables y por personal competente. La ausencia de respuesta a los llamados, por sí sola, no constituye evidencia suficiente para determinar que una persona ha muerto.
La utilización correcta de este marcaje contribuye a evitar confusiones durante la intervención de diferentes equipos y facilita la coordinación de las actividades de recuperación correspondientes.
Una vez que se confirma la extracción de una víctima del lugar señalado, el marcaje debe modificarse conforme al procedimiento establecido.
Este registro permite comunicar que las actividades relacionadas con la víctima identificada han concluido en esa ubicación.
El documento también señala que, si posteriormente aparecen otras víctimas, debe utilizarse una nueva marca.
Este aspecto es especialmente importante en operaciones prolongadas, donde diferentes grupos pueden intervenir en una misma estructura durante varios periodos de trabajo.
La actualización de los señalamientos evita interpretar erróneamente un hallazgo anterior como una víctima que todavía requiere extracción.
Además de identificar las condiciones de seguridad y la ubicación de víctimas, el sistema FEMA contempla un procedimiento para registrar las actividades de búsqueda realizadas dentro de las estructuras.
Este sistema utiliza líneas diagonales que permiten indicar el inicio y la finalización de las operaciones.
Su finalidad es proporcionar información sobre el estado de la búsqueda, identificar al equipo responsable y comunicar los hallazgos obtenidos.
Al comenzar una búsqueda interna, se coloca una línea diagonal inclinada hacia la derecha en el punto de entrada de la estructura.
Este símbolo indica que se está desarrollando una operación de búsqueda dentro del inmueble o del área señalada.
Su presencia permite advertir a otros grupos que existe personal trabajando en el interior, lo que contribuye a mantener el control de las actividades y evitar intervenciones descoordinadas.
Durante esta etapa, resulta indispensable mantener un registro del personal que ingresa, los sectores asignados y los mecanismos de comunicación establecidos.
Cuando el equipo concluye las actividades de búsqueda y todos sus integrantes han salido de la estructura, se incorpora una segunda línea diagonal que forma una X.
Esta modificación comunica que la búsqueda realizada por el grupo ha terminado.
Sin embargo, es importante comprender que la finalización de una búsqueda no significa necesariamente que toda la estructura esté libre de víctimas.
El resultado debe interpretarse considerando el alcance de la inspección, los sectores efectivamente revisados y las limitaciones encontradas durante las operaciones.
Por ejemplo, un grupo puede completar la búsqueda de las áreas accesibles, mientras que otras zonas permanecen pendientes debido a obstáculos, inestabilidad estructural o condiciones peligrosas.
En estos casos, las limitaciones deben documentarse y comunicarse mediante los registros operativos correspondientes.
Una característica importante del sistema es la posibilidad de incorporar información adicional en los espacios ubicados alrededor de la X.
Cada cuadrante tiene una función específica, lo que permite organizar los datos de manera uniforme para facilitar su interpretación.
En el lado izquierdo se coloca la identificación del grupo USAR que realizó las actividades de búsqueda.
Por ejemplo, puede registrarse una clave como CR-01, utilizada en el material para representar a un equipo determinado.
Esta información permite identificar quién efectuó la intervención y facilita la consulta de registros adicionales cuando se requiere ampliar los datos disponibles.
En la parte superior se registra la fecha y hora en que el equipo terminó la búsqueda.
Este dato es fundamental para establecer la secuencia cronológica de las operaciones y conocer cuándo fue inspeccionada una estructura.
También permite reconocer si el inmueble ha experimentado cambios posteriores que justifiquen una nueva evaluación.
En el lado derecho se registran las amenazas o condiciones peligrosas encontradas durante las actividades.
Por ejemplo, pueden anotarse peligros relacionados con materiales peligrosos, animales, instalaciones dañadas u otras condiciones que representen un riesgo para las personas.
Este registro proporciona información preventiva a los grupos que posteriormente deban ingresar al área.
En la parte inferior se registra el número de personas vivas y fallecidas identificadas durante la búsqueda.
El material presenta como ejemplo la siguiente información:
2 – LIVE
2 – DEAD
Esto indica que durante las actividades fueron localizadas dos personas vivas y dos personas fallecidas.
El registro permite comunicar los resultados de manera rápida, aunque debe complementarse con la documentación correspondiente para conocer la ubicación de cada víctima, su condición y las acciones realizadas.
La efectividad de un sistema de identificación depende de que los símbolos puedan reconocerse fácilmente en las condiciones del escenario.
Durante un colapso estructural pueden existir superficies cubiertas de polvo, escombros, fragmentos de concreto, materiales desprendidos y otros elementos que dificultan la visibilidad.
Por esta razón, el documento de capacitación establece que los símbolos deben representarse en un área aproximada de 60 centímetros por lado y colocarse en lugares visibles para otros integrantes de los grupos USAR.
Asimismo, señala la utilización de pintura anaranjada que contraste con la superficie donde se realice el marcaje.
Estas características buscan facilitar la identificación de los símbolos durante los desplazamientos y las inspecciones.
La selección del lugar debe considerar que la marca permanezca visible y que no se coloque sobre componentes que puedan desprenderse o retirarse durante las maniobras de rescate.
También debe evitarse que diferentes señalamientos se superpongan o generen confusión.
Las dimensiones y características mencionadas corresponden al material de capacitación analizado; su aplicación operativa debe contrastarse con los protocolos y estándares vigentes de la organización responsable.
Las operaciones de búsqueda y rescate pueden extenderse durante horas o días, dependiendo de la magnitud del incidente, las características de las estructuras afectadas y la cantidad de personas desaparecidas.
Durante estas intervenciones es frecuente que se realicen relevos de personal o se incorporen nuevos equipos de respuesta.
En tales circunstancias, uno de los principales desafíos consiste en garantizar la continuidad de la información.
Un equipo que comienza sus actividades necesita conocer qué estructuras han sido inspeccionadas, cuáles presentan riesgos, dónde existen indicios de víctimas y qué operaciones permanecen pendientes.
El sistema de marcaje facilita esta transferencia de información mediante señalamientos visibles que pueden interpretarse directamente en el escenario.
Por ejemplo, un equipo que identifica una X con información sobre la fecha de búsqueda, los peligros existentes y las víctimas localizadas puede obtener una referencia inicial sobre las actividades realizadas.
Sin embargo, el marcaje debe entenderse como un complemento de los registros operativos y de los procedimientos de transferencia de mando, no como un sustituto de estos.
Una comunicación efectiva requiere que la información visual coincida con los reportes del equipo y con las decisiones establecidas por la estructura de coordinación de la emergencia.
La utilización incorrecta de los símbolos puede generar interpretaciones equivocadas y afectar la coordinación de las operaciones.
Uno de los errores más importantes consiste en colocar marcajes sin haber realizado las verificaciones necesarias.
Registrar una víctima como confirmada cuando únicamente existe información indirecta puede provocar decisiones basadas en datos que todavía requieren comprobación.
Del mismo modo, señalar una búsqueda como concluida sin haber documentado sus limitaciones puede generar una falsa percepción de que todas las áreas fueron revisadas.
Otros errores frecuentes que deben prevenirse incluyen la utilización de símbolos poco visibles, la falta de identificación del grupo responsable, la omisión de fechas y horarios, y la ausencia de actualización cuando cambian las condiciones del escenario.
También es importante evitar la coexistencia de diferentes sistemas de identificación sin una explicación clara de sus diferencias.
En operaciones donde participan equipos de distintas instituciones o países, deben establecerse criterios comunes de interpretación y comunicación.
La capacitación del personal constituye una medida fundamental para prevenir estos problemas y mejorar la confiabilidad de los registros.
El sistema de marcaje contribuye a la seguridad al proporcionar advertencias visuales sobre las condiciones encontradas durante las evaluaciones y búsquedas.
Sin embargo, su eficacia depende de que la información se encuentre actualizada y represente adecuadamente las condiciones existentes.
Una estructura que inicialmente presenta daños menores puede experimentar cambios después de una réplica sísmica, una explosión secundaria o la remoción de determinados componentes.
De igual manera, una ruta de acceso previamente identificada puede dejar de ser segura si se modifican las condiciones estructurales.
Por ello, los señalamientos deben interpretarse como información obtenida durante una evaluación específica, no como una garantía permanente de seguridad.
Los equipos deben mantener una evaluación dinámica de riesgos, especialmente cuando existen condiciones que puedan evolucionar durante la emergencia.
Asimismo, las operaciones deben desarrollarse bajo una estructura de coordinación que permita mantener el control del personal y establecer decisiones fundamentadas en las condiciones reales del escenario.
Referencia:
Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (OFDA). (2006). Búsqueda y rescate en estructuras colapsadas: Manual de campo.