La salud ocupacional ha experimentado una transformación significativa durante las últimas décadas. Tradicionalmente, las estrategias de prevención se concentraban en la identificación y el control de agentes físicos, químicos, biológicos y ergonómicos, así como en la reducción de accidentes y enfermedades profesionales. Sin embargo, la evolución de los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo ha demostrado la necesidad de incorporar una perspectiva más integral, capaz de reconocer las diferencias fisiológicas, psicológicas y sociales de las personas trabajadoras.
En este contexto, el 7 de septiembre de 2026, la Organización Internacional de Normalización (ISO) publicó oficialmente la ISO 45010:2026, Occupational health and safety management — Menstruation and menopause in the workplace — Guidance, cuyo título puede traducirse como Gestión de la seguridad y salud en el trabajo — Menstruación y menopausia en el lugar de trabajo — Directrices. Se trata de la primera norma internacional específicamente dedicada a proporcionar orientaciones para abordar estas experiencias biológicas desde las políticas organizacionales, el diseño de los puestos de trabajo, la prevención de riesgos y la inclusión laboral.
Su publicación representa un avance en la comprensión de la salud ocupacional, debido a que reconoce que las condiciones de trabajo no afectan de manera idéntica a toda la población laboral. Factores como la temperatura ambiental, la organización de los turnos, las exigencias físicas, las condiciones sanitarias, los equipos de protección personal y el apoyo de los supervisores pueden influir en el bienestar de las personas que experimentan síntomas menstruales o asociados con la transición menopáusica.
La norma no pretende clasificar la menstruación o la menopausia como enfermedades, ni establecer restricciones generales para quienes las experimentan. Por el contrario, promueve la adaptación razonable de los entornos laborales, el respeto a la privacidad, la eliminación de prejuicios y la implementación de medidas preventivas basadas en necesidades individuales. Su filosofía parte del reconocimiento de que un ambiente laboral saludable debe ser capaz de responder a la diversidad de su población sin comprometer la seguridad, la productividad ni la igualdad de oportunidades.
Durante años, la menstruación y la menopausia fueron temas escasamente considerados en los programas tradicionales de seguridad y salud ocupacional. A pesar de su importancia para una proporción considerable de la población económicamente activa, muchas organizaciones carecían de políticas específicas para atender dificultades relacionadas con molestias menstruales, cambios de temperatura corporal, alteraciones del sueño, fatiga y otras manifestaciones que pueden presentarse durante estas etapas.
La necesidad de desarrollar orientaciones internacionales comenzó a adquirir mayor relevancia mediante investigaciones, iniciativas de igualdad laboral y documentos nacionales de normalización. Entre los antecedentes se encuentra la norma británica BS 30416:2023, que abordó la menstruación, la salud menstrual y la menopausia en el entorno de trabajo. Posteriormente, expertos internacionales desarrollaron la ISO 45010 bajo la coordinación del Comité Técnico ISO/TC 283, responsable de las normas de gestión de seguridad y salud en el trabajo.
La publicación de la nueva norma coincide con una mayor conciencia sobre la participación laboral de mujeres de distintas edades y la necesidad de conservar personal con experiencia. Según la introducción de ISO 45010:2026, para 2030 se estima que más de 1,200 millones de mujeres en el mundo estarán en la menopausia o posmenopausia, mientras que aproximadamente 1,800 millones menstrúan mensualmente. Estas cifras, citadas por la propia norma, permiten dimensionar la importancia del tema para la gestión del capital humano y de los riesgos laborales.
Un estudio internacional presentado por el British Standards Institution (BSI) y difundido por ISO en septiembre de 2026, realizado con 6,494 mujeres de siete países, encontró que el 68 % consideraba que las empresas tienen una responsabilidad en el apoyo a quienes experimentan problemas de salud relacionados con la menstruación y la menopausia. Asimismo, aproximadamente siete de cada diez participantes expresaron interés en que sus empleadores contaran con procedimientos claros para abordar estas necesidades.
Los resultados evidencian una brecha entre el reconocimiento de estas experiencias y las acciones institucionales para atenderlas. La ISO 45010 busca contribuir a reducir esa diferencia mediante directrices internacionales que puedan adaptarse a organizaciones industriales, comerciales, sanitarias, educativas, administrativas y de servicios.
El apartado 1 de la ISO 45010:2026 establece que el documento proporciona orientaciones para desarrollar políticas y prácticas organizacionales que favorezcan la salud menstrual y menopáusica de las personas trabajadoras, considerando sus experiencias y necesidades dentro del entorno laboral.
Su aplicación no se limita a grandes empresas o instituciones con departamentos especializados de salud ocupacional. Las directrices pueden adaptarse a organizaciones de cualquier tamaño, independientemente del sector económico, la actividad productiva o el número de trabajadores. Esto incluye empresas pequeñas y medianas, instalaciones industriales, establecimientos comerciales, centros de salud, oficinas, actividades de campo y operaciones con jornadas laborales atípicas.
La norma establece también límites importantes en su campo de aplicación. No constituye una guía de diagnóstico o tratamiento médico, no desarrolla opciones clínicas fuera del entorno laboral y no aborda la andropausia. Su función consiste en orientar decisiones organizacionales sobre prevención, adaptación del trabajo y bienestar.
Por ello, debe distinguirse entre la atención clínica individual y las responsabilidades preventivas del empleador. Mientras los profesionales sanitarios se encargan de diagnosticar y tratar las condiciones médicas cuando corresponda, la organización debe identificar y gestionar los factores laborales que puedan agravar síntomas o generar barreras innecesarias para desempeñar las actividades.
La ISO 45010 es una norma de directrices, no una norma independiente de requisitos de certificación. Su implementación puede contribuir al fortalecimiento de un sistema de gestión basado en ISO 45001, pero no equivale por sí sola a obtener una certificación de seguridad y salud en el trabajo.
La ISO 45010 incorpora definiciones fundamentales para establecer un lenguaje común entre profesionales de salud ocupacional, recursos humanos, supervisores y representantes de los trabajadores.
La menstruación se entiende como el proceso cíclico mediante el cual se desprenden sangre y tejido del útero cuando no ocurre la fecundación. Aunque constituye un proceso fisiológico, determinadas personas pueden experimentar síntomas asociados, como dolor abdominal, cefalea, fatiga, cambios gastrointestinales o dificultades temporales de concentración.
Por otra parte, la menopausia se relaciona con el cese permanente de la menstruación. Desde el punto de vista clínico, habitualmente se reconoce después de 12 meses consecutivos sin menstruación, en ausencia de otras causas. No obstante, la ISO 45010 utiliza el término de manera amplia para referirse al conjunto de la transición menopáusica, incluyendo la perimenopausia y la posmenopausia.
La perimenopausia corresponde al periodo de transición caracterizado por fluctuaciones hormonales que pueden acompañarse de cambios en el ciclo menstrual, alteraciones del sueño, síntomas vasomotores y otras manifestaciones de intensidad variable. La posmenopausia corresponde a la etapa posterior al cese definitivo de la menstruación, durante la cual algunos síntomas pueden persistir.
Uno de los aspectos más relevantes de la norma es que reconoce que estas experiencias no son uniformes. Algunas personas no presentan molestias significativas, mientras que otras pueden requerir ajustes temporales o prolongados. Por tanto, no debe suponerse que todas las trabajadoras de determinada edad tienen las mismas necesidades, presentan las mismas limitaciones o experimentan síntomas con idéntica intensidad.
Desde la salud ocupacional, esta variabilidad exige abandonar los enfoques generalizadores y adoptar mecanismos de evaluación individualizados, respetuosos de la confidencialidad y fundamentados en las exigencias reales del puesto de trabajo.
La ISO 45010:2026 se organiza alrededor de una serie de principios que permiten transformar el reconocimiento de la salud menstrual y menopáusica en acciones concretas dentro de las organizaciones.
Su apartado 5, denominado Practical actions (Acciones prácticas), desarrolla las principales áreas de intervención. Estas abarcan las condiciones físicas de trabajo, las políticas institucionales, la cultura organizacional, el diseño de las actividades, la privacidad, la inclusión y la evaluación del desempeño de las medidas implementadas.
La organización de sus apartados es la siguiente:
Apartado y Contenido
5.1 Consideraciones generales
5.2 Aspectos físicos del trabajo
5.3 Orientación sobre políticas y prácticas
5.4 Culturas laborales de apoyo
5.5 Diseño del trabajo
5.6 Comunicación de información personal y privacidad
5.7 Inclusión en el trabajo
5.8 Consideraciones para pequeñas y medianas empresas
5.9 Evaluación e indicadores
Además, la norma contiene siete anexos informativos, de la A a la G. Estos incluyen información complementaria sobre salud menstrual y menopáusica, herramientas para responsables de personal, una lista de verificación para revisión interna, consideraciones sobre reclutamiento, iniciativas de cambio cultural, un modelo de compromiso institucional y una matriz de correspondencia con ISO 45001.
Es importante precisar que el archivo facilitado corresponde a una vista previa de 15 páginas de una norma de 58 páginas. Por esa razón, las explicaciones de los apartados 5.4 a 5.9 se basan en la estructura visible del índice, la introducción y las orientaciones generales disponibles; las propuestas de aplicación adicionales se identifican como recomendaciones de implementación, no como transcripciones de requisitos normativos.
El apartado 5.2 de la ISO 45010 constituye uno de los componentes más relevantes para los profesionales de higiene y salud ocupacional, debido a que establece orientaciones relacionadas con el ambiente físico, las instalaciones sanitarias, las condiciones ambientales y la vestimenta utilizada durante el trabajo.
La norma reconoce que las personas que experimentan síntomas menstruales o menopáusicos pueden desarrollar sus actividades en entornos muy diferentes: oficinas, almacenes, instalaciones industriales, centros de producción, operaciones remotas y lugares con condiciones ambientales exigentes.
Por ello, propone considerar ajustes que permitan mejorar el bienestar sin introducir peligros adicionales ni comprometer las medidas preventivas existentes.
El acceso adecuado a instalaciones sanitarias es una condición fundamental para la salud, la dignidad y el bienestar de las personas trabajadoras. La ISO 45010 recomienda que las organizaciones faciliten el acceso a sanitarios privados, higiénicos y funcionales, incluyendo a quienes desempeñan actividades móviles, en zonas remotas o bajo sistemas de turnos.
Las instalaciones deben permitir atender las necesidades de higiene con privacidad y seguridad. Entre las medidas contempladas por la norma se encuentran la disponibilidad de lavamanos, jabón, medios para el secado de manos, productos menstruales y mecanismos higiénicos para su disposición.
La norma también considera importante el acceso gratuito a productos menstruales, así como su almacenamiento en condiciones que eviten daños o contaminación.
En actividades industriales, petroleras, mineras o de construcción, esta orientación adquiere especial relevancia. Los trabajos desarrollados en plataformas, instalaciones aisladas, frentes de obra, unidades móviles o campamentos pueden presentar dificultades de acceso a sanitarios y agua corriente.
Desde una perspectiva preventiva, las instalaciones sanitarias deben evaluarse como parte de las condiciones generales del centro de trabajo, considerando su disponibilidad, ubicación, limpieza, privacidad y accesibilidad durante toda la jornada.
Las condiciones térmicas representan otro aspecto importante de la ISO 45010, especialmente cuando las personas experimentan síntomas vasomotores relacionados con la transición menopáusica.
Los sofocos, la sudoración y la sensación repentina de calor pueden generar incomodidad en espacios con ventilación insuficiente o temperaturas elevadas. Estas manifestaciones pueden adquirir mayor relevancia cuando coinciden con ambientes laborales calurosos, ropa de trabajo poco transpirable o actividades que demandan esfuerzo físico.
La norma contempla medidas de control ambiental como ventilación adecuada, regulación de la temperatura, control de humedad, movimiento del aire y disponibilidad de espacios con distintas condiciones térmicas.
En este contexto, los profesionales de higiene industrial pueden complementar la evaluación mediante metodologías de análisis térmico, incluyendo las contempladas en ISO 7243 e ISO 7933 cuando exista exposición ocupacional a calor.
No obstante, debe establecerse una distinción: la ISO 45010 no establece nuevos límites de exposición al calor ni sustituye los métodos de evaluación del estrés térmico. Su contribución consiste en incorporar necesidades individuales al análisis de las condiciones laborales.
La norma también reconoce que algunas manifestaciones asociadas con la menstruación o la menopausia pueden acompañarse de sensibilidad a la luz, cefaleas o molestias ante determinados estímulos ambientales.
Por esta razón, recomienda considerar medidas relacionadas con el control de iluminación, la reducción del deslumbramiento, la disponibilidad de espacios tranquilos y la evaluación de fuentes de ruido.
En áreas administrativas, estas acciones pueden incluir cortinas, persianas, iluminación ajustable y zonas de recuperación temporal. En instalaciones industriales, cualquier modificación debe respetar los niveles de iluminación necesarios para realizar las tareas de manera segura y mantener la visibilidad de señales, instrumentos y equipos.
Asimismo, la sensibilidad a olores intensos puede representar una dificultad en determinados entornos laborales. Sin embargo, debe evitarse confundir el control de molestias sensoriales con la gestión de exposiciones químicas peligrosas, que requiere evaluaciones específicas y controles técnicos conforme a la legislación correspondiente.
Uno de los elementos particularmente interesantes de ISO 45010 es la incorporación de consideraciones sobre la comodidad y adaptabilidad de la ropa de trabajo.
El apartado 5.2.2.3 propone que las organizaciones evalúen la disponibilidad de vestimenta de diferentes tallas, materiales cómodos y opciones que permitan responder a fluctuaciones corporales temporales.
También contempla la posibilidad de disponer de espacios privados para cambiarse de ropa y guardar prendas adicionales.
En materia de equipos de protección personal (EPP), la norma recomienda evaluar alternativas de tallas o materiales para mejorar la comodidad, siempre que no se comprometa la protección requerida frente a los peligros laborales.
Este último aspecto es especialmente relevante en la industria petrolera y petroquímica. Las prendas resistentes al fuego, los equipos de protección química, los sistemas de protección respiratoria y otros elementos críticos no deben modificarse sin verificar previamente su desempeño, compatibilidad y certificaciones aplicables.
Por ejemplo, si una trabajadora presenta incomodidad por cambios corporales durante la perimenopausia, la empresa puede evaluar un equipo de otra talla o un modelo alternativo certificado, pero no debería autorizar modificaciones que reduzcan su capacidad de protección.
La adaptación del EPP debe realizarse mediante una evaluación conjunta entre seguridad industrial, salud ocupacional y el área responsable de seleccionar y suministrar los equipos.
El apartado 5.3 establece que las organizaciones deben contar con mecanismos institucionales claros para orientar las decisiones de responsables de personal, supervisores y trabajadores.
La finalidad no consiste necesariamente en elaborar una política completamente independiente. La ISO 45010 reconoce que las empresas pueden incorporar estas consideraciones en instrumentos existentes, como políticas de seguridad y salud en el trabajo, bienestar, igualdad, diversidad, gestión de ausencias y flexibilidad laboral.
Lo fundamental es asegurar coherencia entre las diferentes disposiciones institucionales y evitar criterios contradictorios.
La elaboración de estas políticas debe contemplar la consulta de trabajadores de diversas áreas, niveles jerárquicos y condiciones laborales, garantizando mecanismos que protejan la confidencialidad de quienes participan.
Asimismo, la norma recomienda incorporar la menstruación y la menopausia como factores a considerar en las evaluaciones de riesgo, particularmente cuando puedan existir interacciones con las demandas físicas, las condiciones ambientales y las características de la actividad.
Desde una perspectiva técnica, esto no significa clasificar automáticamente la menstruación o la menopausia como peligros ocupacionales. Significa reconocer que determinados factores del trabajo pueden agravar molestias o generar barreras para el desempeño seguro.
Una política organizacional debería definir mecanismos de consulta, responsabilidades, criterios de evaluación, procedimientos para solicitar ajustes laborales, medidas de privacidad y procesos de revisión periódica.
También resulta importante que los cambios acordados puedan revisarse en el tiempo. Una medida útil durante determinado periodo puede dejar de ser necesaria o requerir modificaciones posteriores.
La ISO 45010 introduce el concepto de workplace adjustment passport, que puede traducirse como documento de seguimiento de ajustes laborales. Este instrumento permite registrar, de manera conjunta entre la persona trabajadora y la organización, los ajustes acordados para facilitar su continuidad cuando se presentan cambios de supervisión o puesto de trabajo.
Su utilización requiere criterios adecuados de protección de datos personales y acceso restringido a la información.
La efectividad de una política institucional depende, en gran medida, de la cultura organizacional en la que pretende aplicarse.
El apartado 5.4 de la ISO 45010 reconoce que el estigma, los prejuicios, la discriminación y la falta de comprensión pueden convertirse en obstáculos para que las personas trabajadoras expresen necesidades de apoyo.
En muchos entornos laborales, las experiencias relacionadas con la menstruación y la menopausia se mantienen fuera de las conversaciones institucionales debido a percepciones culturales, temores sobre la privacidad o posibles consecuencias profesionales.
Esta situación puede contribuir a que algunas personas continúen realizando sus actividades con molestias significativas sin solicitar ajustes, fenómeno que puede relacionarse con el presentismo laboral.
La norma plantea la necesidad de crear ambientes donde exista información confiable, respeto y responsabilidad colectiva, especialmente entre directivos y responsables de supervisión.
También rechaza prácticas organizacionales que ridiculicen, desacrediten o minimicen las experiencias relacionadas con la salud menstrual y menopáusica.
Desde la perspectiva de los factores psicosociales, estas condiciones pueden relacionarse con situaciones de discriminación, violencia laboral, falta de apoyo social y dificultades de comunicación.
La ISO 45003:2021, dedicada a la salud y seguridad psicológicas en el trabajo, constituye un complemento relevante porque proporciona orientaciones para gestionar los riesgos psicosociales dentro de sistemas basados en ISO 45001.
La integración de ambas normas permitiría desarrollar programas de capacitación destinados a reducir prejuicios, fortalecer las competencias de supervisión y mejorar los mecanismos de comunicación entre trabajadores y responsables de personal.
No obstante, una cultura laboral inclusiva no implica exigir que las personas revelen información privada sobre su salud. El apoyo debe estar disponible sin imponer declaraciones personales innecesarias.
El apartado 5.5 de la norma aborda el diseño del trabajo, una dimensión especialmente importante desde la ergonomía y la organización de las actividades.
La relación entre las demandas laborales y las experiencias menstruales o menopáusicas puede variar considerablemente según el tipo de tarea. No es equivalente desempeñar actividades administrativas con posibilidades de movilidad y acceso inmediato a servicios sanitarios que realizar trabajos físicamente exigentes en instalaciones remotas.
Las tareas pueden involucrar posturas prolongadas, manipulación manual de cargas, exposición al calor, uso continuo de EPP, trabajo nocturno o periodos extensos sin pausas.
Desde la perspectiva preventiva, el diseño del trabajo debe considerar si estas condiciones pueden generar dificultades adicionales y qué medidas serían viables para reducirlas.
Entre las alternativas que una organización puede evaluar se encuentran la distribución flexible de pausas, modificaciones temporales de determinadas actividades, ajustes en los horarios, rotación de tareas y acceso a espacios de recuperación.
Estas medidas deben evaluarse individualmente, considerando las funciones esenciales del puesto, las condiciones operativas y los riesgos que podrían surgir de los cambios propuestos.
Por ejemplo, en un centro de trabajo donde las personas permanecen sentadas durante periodos prolongados, las pausas para movilización pueden mejorar el confort y reducir molestias musculoesqueléticas. En actividades físicas exigentes, la posibilidad de reorganizar temporalmente determinadas tareas puede contribuir al bienestar sin requerir necesariamente una suspensión de las funciones laborales.
La aplicación de principios ergonómicos permite complementar estas acciones mediante referencias como ISO 6385, ISO 11226 y la serie ISO 11228.
Una consideración esencial es evitar que los ajustes laborales se conviertan en mecanismos de exclusión. Las decisiones deben orientarse a facilitar la permanencia y participación de las personas trabajadoras, sin establecer limitaciones basadas únicamente en su edad, sexo o condición reproductiva.
La información sobre menstruación, menopausia y condiciones de salud reproductiva pertenece a una esfera especialmente sensible de la vida personal. Por ello, el apartado 5.6 de ISO 45010 contempla la importancia de proteger la privacidad durante la comunicación de necesidades laborales y la gestión de posibles ajustes.
Desde la medicina del trabajo, esto implica diferenciar la información clínica de los datos estrictamente necesarios para adoptar decisiones preventivas. El personal responsable de supervisión no necesita conocer un diagnóstico ginecológico completo para implementar ajustes de horario, pausas adicionales o condiciones de comodidad previamente acordadas.
Una buena práctica consiste en limitar la información compartida a las necesidades funcionales relacionadas con el trabajo. Cuando se requiere una valoración clínica, esta debe realizarse por profesionales competentes, siguiendo las disposiciones sobre confidencialidad y protección de información sanitaria.
En México, la gestión de estos datos debe considerar la legislación de protección de datos personales aplicable, particularmente las disposiciones relacionadas con datos personales sensibles.
También debe evitarse que los registros de salud sean utilizados para justificar decisiones discriminatorias en procesos de contratación, promoción, asignación de responsabilidades o terminación de relaciones laborales.
El objetivo de la norma no es desarrollar sistemas de vigilancia sobre la salud menstrual de las trabajadoras, sino facilitar mecanismos de apoyo seguros y respetuosos de la autonomía individual.
La ISO 45010 incorpora una perspectiva inclusiva que reconoce la diversidad de experiencias menstruales y menopáusicas dentro de los centros de trabajo.
Su apartado 5.7 considera que las políticas organizacionales deben diseñarse sin asumir que todas las personas experimentan estos procesos de la misma manera. La norma reconoce expresamente que pueden existir diferencias asociadas con circunstancias personales, sociales, culturales y de identidad.
Este enfoque también considera a hombres transgénero y personas no binarias que menstrúan o experimentan cambios menopáusicos.
Además, resulta relevante reconocer que las necesidades laborales pueden verse modificadas por la interacción de distintos factores, como la discapacidad, las responsabilidades de cuidado, las condiciones socioeconómicas y el acceso a servicios sanitarios.
El concepto de interseccionalidad, incluido en las definiciones de la norma, permite comprender cómo diferentes características y circunstancias personales pueden combinarse para incrementar las barreras de acceso, participación y desarrollo laboral.
Para los profesionales de salud ocupacional, esto implica que las evaluaciones y programas preventivos deben desarrollarse con criterios de accesibilidad, respeto y participación, evitando enfoques que reduzcan a las personas exclusivamente a una característica biológica.
Una de las fortalezas de ISO 45010 es que sus recomendaciones no están reservadas a organizaciones con grandes presupuestos.
El apartado 5.8 aborda expresamente las necesidades de las pequeñas y medianas empresas, reconociendo que algunas medidas de apoyo pueden implementarse mediante recursos existentes y modificaciones relativamente sencillas.
Por ejemplo, una empresa puede revisar las condiciones de sus sanitarios, mejorar la disponibilidad de productos de higiene, establecer mecanismos de comunicación confidencial y capacitar a sus supervisores sin desarrollar necesariamente una estructura administrativa adicional.
También puede integrar las consideraciones de salud menstrual y menopáusica en sus programas habituales de prevención, bienestar y gestión de riesgos.
Desde la administración de la salud ocupacional, esta integración es importante porque evita la fragmentación de programas. En lugar de generar procedimientos aislados para cada necesidad, la organización puede aprovechar sus mecanismos existentes de consulta, evaluación, control y mejora continua.
La prioridad debe establecerse considerando la magnitud de las necesidades identificadas, las características del trabajo y la viabilidad de las acciones preventivas.
La ISO 45010 contempla en su apartado 5.9 la evaluación y el seguimiento como elementos necesarios para determinar si las medidas organizacionales están produciendo los resultados esperados.
Este enfoque es consistente con el principio de mejora continua utilizado en los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo.
La implementación de políticas no debería considerarse suficiente por sí misma. También es necesario verificar su accesibilidad, aplicación efectiva y utilidad para las personas trabajadoras.
Como propuesta metodológica de implementación, las organizaciones pueden establecer los siguientes indicadores:
Estos indicadores son ejemplos propuestos para un sistema de gestión; no constituyen parámetros obligatorios ni metas numéricas establecidos por la ISO 45010.
Es fundamental que los sistemas de evaluación no exijan revelar información médica personal ni permitan identificar individualmente a las personas a través de los resultados.
La información agregada, las evaluaciones de condiciones laborales y las encuestas anónimas pueden contribuir a valorar el funcionamiento del programa sin comprometer la privacidad.
La ISO 45010 no pretende reemplazar los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo existentes. Por el contrario, su implementación puede realizarse dentro de la estructura organizacional establecida por ISO 45001:2018.
El anexo G de ISO 45010 incorpora una matriz de correspondencia entre ambas normas, lo que evidencia su propósito de complementar los sistemas de gestión existentes.
La siguiente tabla presenta una propuesta de integración con los principales apartados de ISO 45001.
La relación entre ambas normas resulta especialmente útil para ampliar el concepto de prevención más allá del control convencional de accidentes.
Un sistema de gestión moderno debe considerar los factores físicos y organizacionales que influyen en la salud, así como las necesidades de una fuerza laboral diversa.
La ISO 45010 contribuye a este propósito mediante recomendaciones que permiten fortalecer la adaptación del trabajo a las personas, principio ampliamente reconocido dentro de la salud ocupacional.
Aunque ISO 45010 puede utilizarse en cualquier actividad económica, su implementación presenta particularidades en sectores industriales con condiciones operativas exigentes.
En actividades de exploración, perforación, producción, refinación y transporte de hidrocarburos, la población trabajadora puede enfrentarse a jornadas prolongadas, exposición ambiental, uso obligatorio de EPP, actividades físicas intensas y acceso limitado a determinadas instalaciones.
Estas características hacen necesario evaluar cómo pueden interactuar las condiciones laborales con necesidades individuales de salud menstrual y menopáusica.
Los siguientes ejemplos son aplicaciones propuestas para el sector, fundamentadas en los principios generales de la norma.
Una trabajadora realiza actividades de supervisión en una plataforma offshore mediante jornadas rotativas. Durante determinados periodos experimenta molestias menstruales que dificultan permanecer durante mucho tiempo sin acceso a instalaciones sanitarias.
Desde la gestión de salud ocupacional, la empresa podría revisar la disponibilidad de sanitarios, las condiciones higiénicas de las instalaciones, la organización de pausas y la posibilidad de realizar ajustes operativos temporales.
Cualquier modificación debe respetar los controles de seguridad establecidos para la instalación, incluyendo procedimientos de acceso a áreas restringidas y requisitos de protección personal.
La finalidad es permitir que la trabajadora mantenga sus funciones de manera segura, evitando barreras innecesarias relacionadas con las condiciones de trabajo.
Una operadora de proceso experimenta episodios de calor intenso y dificultades para conciliar el sueño durante la transición menopáusica.
Sus actividades se desarrollan en una instalación industrial con exposición a temperaturas elevadas, uso de ropa de protección y jornadas rotativas.
El servicio de salud ocupacional podría evaluar las condiciones térmicas, revisar la adecuación del equipo de protección y analizar, junto con el área operativa, alternativas para mejorar la recuperación y distribución de tareas.
Cuando existan riesgos relacionados con fatiga o somnolencia, estos deberán gestionarse mediante procedimientos específicos de seguridad operacional.
La intervención no debería basarse en suposiciones generales sobre la menopausia, sino en las condiciones concretas de la actividad y las necesidades expresadas por la trabajadora.
Una trabajadora administrativa presenta molestias relacionadas con la temperatura ambiental y alteraciones intermitentes de la concentración.
La organización podría valorar el confort térmico, la iluminación, las condiciones ergonómicas y la posibilidad de establecer pausas o ajustes temporales de horario.
En este contexto, la intervención puede realizarse mediante acciones relativamente sencillas, integradas en el programa habitual de bienestar y ergonomía.
El seguimiento debería enfocarse en determinar si las modificaciones resultan útiles y si permiten mantener el desempeño laboral en condiciones adecuadas.
Estos casos ilustran que las adaptaciones no deben implementarse de manera uniforme, sino mediante una evaluación de las circunstancias particulares y de los riesgos asociados con cada puesto.
La adopción de las directrices puede desarrollarse mediante un programa progresivo integrado al sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo.
Como propuesta operativa, puede organizarse en cinco etapas.
Diagnóstico inicial
Revisar las políticas existentes, las condiciones sanitarias, los mecanismos de consulta y los programas de bienestar. Identificar las barreras relacionadas con el ambiente laboral y el acceso a medidas de apoyo.
Evaluación de riesgos y necesidades
Analizar las características de los puestos, los factores ambientales y las demandas físicas u organizacionales. Consultar a las personas trabajadoras sin exigir la divulgación de información médica.
Desarrollo de políticas y procedimientos
Definir responsabilidades, criterios para solicitar ajustes, medidas de confidencialidad, mecanismos de respuesta y procedimientos de seguimiento.
Implementación y capacitación
Ejecutar las medidas priorizadas, capacitar a supervisores y responsables de personal, mejorar instalaciones y facilitar el acceso a información confiable.
Seguimiento y mejora continua
Evaluar indicadores, revisar la efectividad de los ajustes y actualizar periódicamente las políticas según los resultados y las necesidades de la población laboral.
Este esquema no debe interpretarse como un procedimiento obligatorio establecido literalmente por ISO 45010, sino como una metodología de aplicación compatible con el ciclo de mejora continua de ISO 45001.
La publicación de ISO 45010 representa una oportunidad para fortalecer la participación interdisciplinaria en los programas de salud ocupacional.
Los profesionales de medicina del trabajo pueden contribuir mediante la orientación clínica cuando corresponda, la valoración de necesidades funcionales y la recomendación de ajustes compatibles con las exigencias del puesto.
Por su parte, los especialistas en higiene industrial pueden evaluar factores ambientales como el calor, la ventilación, el ruido y la iluminación, mientras que los profesionales de ergonomía pueden analizar las demandas físicas y organizacionales del trabajo.
Los responsables de recursos humanos y seguridad industrial también cumplen funciones relevantes en la implementación de políticas, la capacitación y la gestión de procedimientos institucionales.
No obstante, debe evitarse medicalizar procesos fisiológicos normales. La menstruación y la menopausia no constituyen por sí mismas diagnósticos incapacitantes ni justifican exclusiones laborales.
Cuando existan síntomas intensos, persistentes o atípicos, la valoración por profesionales sanitarios resulta importante para descartar o atender condiciones clínicas que pudieran requerir tratamiento.
La contribución de los sistemas de salud ocupacional consiste en facilitar entornos seguros, identificar barreras laborales y establecer mecanismos de apoyo, manteniendo una separación adecuada entre la atención médica y las decisiones administrativas.
Una consideración fundamental es que la publicación de una norma ISO no implica automáticamente su obligatoriedad legal.
La ISO 45010:2026 es una norma internacional de orientación y, por sí misma, no establece una obligación universal de certificación o cumplimiento para las empresas.
Su aplicación puede adquirir relevancia en determinados contextos contractuales, políticas corporativas, requisitos de clientes o mecanismos internos de gestión.
En México, las organizaciones deberán continuar atendiendo las obligaciones previstas en la legislación laboral, las normas oficiales mexicanas y las disposiciones sobre igualdad, no discriminación y protección de datos personales que resulten aplicables.
La adopción de ISO 45010 puede complementar esas obligaciones, pero no sustituye la legislación nacional ni crea automáticamente derechos laborales específicos como permisos menstruales o modalidades obligatorias de trabajo flexible.
Su importancia radica en proporcionar criterios técnicos internacionalmente reconocidos que pueden utilizarse para desarrollar políticas institucionales y mejorar la gestión preventiva.