El Análisis del Árbol de Eventos, conocido como ETA por sus siglas en inglés (Event Tree Analysis), es una metodología estructurada utilizada en la gestión de riesgos para estudiar la evolución posible de un evento iniciador y las consecuencias que pueden derivarse de él. Se trata de una herramienta fundamental dentro de la seguridad industrial, la ingeniería de confiabilidad y la seguridad de procesos, ya que permite modelar escenarios accidentales considerando el funcionamiento o fallo de las barreras de protección existentes.
A diferencia de otras técnicas enfocadas en identificar causas, como el FMEA o el Análisis de Árbol de Fallas (FTA), el ETA se concentra en responder una pregunta clave:
¿Qué puede ocurrir después de que sucede un evento inicial?
De esta forma, el Árbol de Eventos permite visualizar cómo una desviación o incidente menor puede evolucionar hacia distintos resultados, desde consecuencias controladas hasta accidentes mayores, dependiendo de la efectividad de los sistemas de seguridad.
El ETA se basa en la construcción de una representación lógica en forma de árbol, donde el punto de partida es un evento iniciador, por ejemplo:
Fuga de gas en una línea de proceso
Derrame de sustancia química peligrosa
Sobrepresión en un reactor
Fallo de un sistema eléctrico crítico
Incendio incipiente en un área operativa
A partir de ese evento, se analiza paso a paso la respuesta del sistema, evaluando si las barreras preventivas o mitigadoras funcionan o fallan. Cada decisión genera ramas que conducen a diferentes desenlaces.
En términos prácticos, el Árbol de Eventos describe la progresión de un incidente y ayuda a cuantificar la probabilidad de cada escenario.
El ETA es una herramienta orientada a la prevención y control de accidentes mayores. Sus objetivos incluyen:
Identificar secuencias posibles de eventos posteriores a un incidente inicial
Evaluar la efectividad de las salvaguardas existentes
Estimar probabilidades de distintos escenarios accidentales
Determinar consecuencias potenciales sobre personas, instalaciones y ambiente
Priorizar mejoras en sistemas de seguridad y respuesta
Apoyar estudios de riesgo cuantitativo (QRA) y análisis de seguridad de procesos
En industrias de alto riesgo, como petróleo y gas, química, energía o almacenamiento de sustancias peligrosas, el ETA es esencial para demostrar control y confiabilidad operacional.
El Árbol de Eventos se construye en forma secuencial y lógica, con los siguientes elementos básicos:
Evento iniciador
Es el incidente inicial que desencadena la secuencia.
Ejemplo: fuga de gas inflamable en una válvula.
Funciones de seguridad o barreras
Son los sistemas diseñados para prevenir, controlar o mitigar el evento.
Ejemplos de barreras:
Detectores de gas
Sistemas de paro de emergencia (ESD)
Rociadores automáticos contra incendio
Ventilación de emergencia
Contención secundaria
Plan de respuesta a emergencias
Resultados posibles
Cada barrera puede funcionar o fallar. Dependiendo de ello, se generan diferentes consecuencias.
Ejemplo de desenlaces:
Evento controlado sin daños
Incendio localizado
Explosión mayor
Liberación tóxica con víctimas
Daños estructurales severos
Una característica fundamental del ETA es su estructura basada en decisiones binarias:
Sí funciona la barrera
No funciona la barrera
Cada nodo del árbol representa una decisión que lleva a una bifurcación, generando múltiples caminos posibles.
Por ejemplo:
Evento iniciador: fuga de gas
¿Funciona el detector?
Sí → activa alarma
No → fuga no detectada
¿Funciona el paro de emergencia?
Sí → se detiene flujo
No → continúa liberación
¿Se controla ignición?
Sí → sin incendio
No → incendio o explosión
Así, un evento inicial puede generar múltiples secuencias accidentales.
El ETA es especialmente poderoso porque permite cuantificar el riesgo mediante probabilidades asociadas a cada rama.
Se asigna una probabilidad de éxito o fallo a cada barrera:
Detector de gas funciona: 0.95
Paro automático funciona: 0.90
Sistema de supresión funciona: 0.85
La probabilidad de un escenario específico se calcula multiplicando las probabilidades correspondientes en la ruta.
Esto permite estimar con precisión:
Escenarios más probables
Escenarios más catastróficos
Riesgos residuales
El ETA se utiliza ampliamente en sistemas como:
SASP (Seguridad de los Procesos)
PSM (Process Safety Management)
Gestión de integridad mecánica
Evaluación de riesgos en almacenamiento de combustibles
Análisis de instalaciones SEVESO
Estudios HAZOP complementarios
Caso típico: Fuga de amoníaco en sistema de refrigeración industrial
Evento iniciador: fuga en tubería
Barreras evaluadas:
Detector de amoníaco
Ventilación automática
Contención secundaria
Evacuación efectiva
Consecuencias:
Fuga controlada
Exposición leve
Intoxicación severa
Fatalidades en área confinada
El ETA permite demostrar qué tan robustas son las capas de protección.
El ETA ofrece beneficios clave en gestión de riesgos:
Visualiza de manera clara la progresión de accidentes
Evalúa barreras y capas de protección
Permite análisis cuantitativo de escenarios
Facilita decisiones sobre inversiones en seguridad
Complementa metodologías como FTA, HAZOP y LOPA
Mejora la preparación ante emergencias reales
Además, ayuda a responder preguntas críticas:
¿Qué pasa si falla el sistema de detección?
¿Qué tan probable es llegar a un accidente mayor?
¿Cuál es la consecuencia más crítica posible?
Aunque es una herramienta poderosa, tiene limitacionesimportantes:
Requiere datos confiables sobre probabilidad de fallos
Puede volverse complejo si hay muchas barreras
No identifica causas raíz del evento iniciador
Depende de supuestos que deben documentarse
Por ello, el ETA debe integrarse dentro de un sistema amplio de gestión de riesgos, no utilizarse de forma aislada.
El ETA suele combinarse con otras herramientas:
FMEA
Identifica modos de fallo antes del evento iniciador.
FTA (Árbol de Fallas)
Analiza por qué ocurre el evento iniciador.
LOPA (Layer of Protection Analysis)
Evalúa capas de protección específicas.
QRA (Quantitative Risk Assessment)
Integra árboles de eventos para cuantificación total del riesgo.
Esta integración permite una gestión robusta en instalaciones críticas.
Más allá de su uso técnico, el Árbol de Eventos fortalece un principio central en seguridad industrial:
Un accidente mayor no es un evento único, sino una secuencia de fallos.
El ETA permite comprender que los incidentes evolucionan dependiendo de:
Supervisión
Ingeniería
Integridad mecánica
Capacitació
Respuesta organizacional
Por ello, es una herramienta clave en culturas orientadas a prevención y resiliencia operacional.
El Event Tree Analysis (ETA) es una metodología esencial para evaluar cómo un evento iniciador puede evolucionar hacia diferentes escenarios de consecuencias en función del desempeño de las barreras de seguridad. Su valor radica en que transforma incidentes potenciales en secuencias comprensibles, cuantificables y gestionables, permitiendo fortalecer la confiabilidad de sistemas críticos y reducir el riesgo de accidentes mayores.
En industrias de alto riesgo, el ETA es un instrumento indispensable para garantizar operaciones seguras, demostrar control en seguridad de procesos y sustentar decisiones estratégicas de protección industrial, ambiental y humana.